jejeje Tras este título tan sensacionalista vienen las aclaraciones.
Estaba yo con mi hermano, y éste me estaba enseñando las bondades de su Ubuntu. Llegado a cierto momento, yo percibí un olor a quemado, y se lo comenté:
- “Aquí huele a quemado”.
- “Debe ser la lámpara nueva” – me dijo.
Se incorporó para ver si la lámpara estaba bien, y repentinamente soltó una onomatopeya. Yo no sabía a qué venía, hasta que me levanté y lo vi yo mismo, soltando una onomatopeya parecida.
El resultado, este (pinchar para ampliar):
Con lo cual, se puede decir que Ubuntu ayudó a distraernos de lo que estaba ocurriendo con el monitor (jeje). Además, desde que yo mencioné el olor, todavía nos quedamos viendo la pantalla un rato, antes de que se decidió a ver de dónde provenía el olor (que él no notaba).
¿Qué podemos aprender de todo esto? No coloquéis lámparas halógenas a menos de 20 centímetros (al menos) del monitor, o de cualquier cosa. Con las fluorescentes no hay problema, es la que este hombre tenía antes casi pegada a la parte superior del monitor sin problemas.
Por suerte para él, no tenía un TFT como yo, porque en ese caso es muy probable que la pantalla de cristal líquido se hubiese estropeado.
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