El seis de enero la gripe se me echó encima. La combinación de unos días de convalecencia, dolor de riñones, frío ártico en cualquier parte de la casa, manos heladas y visión de puntitos de colores donde no debía haberlos, ha dado como resultado esta estrambótica tira. Ya sabéis dónde están los folletos para reclamaciones.
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