A lo largo de varios años en bici he gastado ya unas cuantas cubiertas, todas en su formato básico/económico (sin compuestos especiales), y se me antoja hacer una valoración. Cabe comentar que soy uno de esos ciclistas All Mountain, vamos, que ruedan por todos lados, pistas, senderos, carretera, en todo tipo de condiciones, incluyendo barro a raudales, suelos sueltos, pedregosos, trialeras a baja velocidad y lo que surja; típical Galician MTB.
Mi Scott traía de serie unas Michelin XC/AT de compuesto simple, que ahora se pueden encontrar bajo el nombre de Michelin Country All Terrain. Tenían una medida de 26 x 2.0, aunque ofrecían un buen balón para ser 2.0. Con ellas empecé y no tenía rival para valorar, aunque ahora puedo comentar que me parece una rueda decente para All Mountain tranquilo, bastante buena en todo, pero peca de poco agarre lateral en terrenos sueltos, así que evitaría usarla en la delantera. Buena opción como rueda trasera buena-para-todo que no lastre demasiado.
De ahí me pasé a una combinación Schwalbe Smart Sam 2.1 en la trasera y Continental Mountain King II 2.2 en la delantera. La Mountain King II trajo consigo un soplo de aire fresco en cuanto a seguridad se refiere, y las trialeras cobraron gran atractivo con ella al mando de la rueda delantera. Se ha comportado decentemente y ha aguantado el trote del último año sin problema alguno ni casi desgaste, si bien los laterales terminaron el año con unos bonitos surcos laterales cortesía de las rocas del camino, supongo. En la trasera no he probado la Mountain King II, pero pienso hacerlo en cuanto pula del todo la Smart Sam. En cuanto a esta última, la Smart Sam, es un neumático que rueda de maravilla, especialmente en asfalto, y se defiende bastante bien en todo tipo de terreno, pero lo pasa bastante mal con el barro y las rocas y raíces mojadas, donde resbala que da gusto. El Smart Sam no lo pondría nunca en la rueda delantera para un uso All Mountain, pero sí en la trasera, siempre y cuando las zonas de barro contundente y las rocas lisas y mojadas sean escasas en la zona.
La última de la hornada ha sido la famosa Kenda Nevegal 2.1. Su fama proviene de su supuesto gran agarre como rueda delantera y su gran balón, para ser una 2.1. Y es cierto, agarra como una lapa (aunque lateralmente en terreno suelto tengo mis dudas). Y ese gran agarre es su gran pega, pues simplemente es montarlo en la rueda delantera y en cuanto haces un par de metros por asfalto te das cuenta del enorme lastre que llevas encima. Además, el barro se le pega a gusto y le cuesta evacuarlo, con lo que llevas un kilo más encima cuando pasas sobre él. No se me ocurriría ponerlo en la rueda trasera y en la delantera no creo que lo vuelva a repetir. Para mi gusto, demasiado lastre para la ganancia en agarre que pueda ofrecer.
Hasta aquí la experiencia de estos casi 6 años de allmontañero. ¿Qué me gustaría probar en futuras ocasiones? Pues en la rueda delantera la verdad es que la Mountain King II me ha cautivado y seguramente vuelva a ella. Rueda bien y agarra suficiente para mi uso. En la trasera, sin embargo, aún tengo que encontrar mi neumático todoterreno perfecto. Los nombres que barajo por ahora pasan por el Maxxis High Roller en 2.1, el X-King de Continental en 2.2 o el mismo Mountain King II, aunque creo que va a lastrar bastante debido a su alto taqueado, pero por probar…
Dice la norma popular que los ciclistas son un tipo de deportistas que, al contrario que en otros deportes, disfrutan de la compañía de otros ciclistas, saben perder, amigos de los rivales, respetuosos con los demás usuarios de la vía, etc. etc.
Sí, así suele ser, pero eso no quita de que haya auténticos cafres sueltos, cosa que lamento. En las marchas organizadas a las que he ido, entre 300 y 1000 personas, siempre llevas a alguien al lado que no para de quejarse por todo; que si el tráfico va lento cuesta arriba (qué quieres, con 300 o 1000 personas, es inevitable que haya cuellos de botella por los senderos), que si las bajadas son una mierda (buen trabajo han hecho los organizadores preparando todo para la gente que va a disfrutar -y tampoco estaban tan mal las susodichas bajadas-), etc. Por otro lado, tengo salido varias veces con integrantes de un club de bicis de la zona que, hasta que dejan la ciudad y entran en montaña, son unos auténticos despropósitos, a saber: circulan (y ocupan) las aceras por donde transcurren abuelitos, haciéndolos apartar; se saltan semáforos en rojo; cruzan calles de doble carril y mediana por donde cuadra, el caso es pasar del lado A al B lo más rápido posible; circulan en sentido contrario largos trechos… Todo con tal de atajar, moleste quien se moleste. Vamos… así, no. Desde luego, no es el espíritu ciclista que yo comparto.
Por suerte, en el lado positivo, estos casos son los menos, pero empañan bastante la visión que la sociedad suele tener de los sufridos ciclistas, y es una pena.
Internet es, sin duda, una excelente fuente de información. YouTube nos trajo los videotutoriales, para que aprender a hacer diversas manualidades sea fácil y preciso. Acerca de mecánica de bicicleta tenemos multitud de tutoriales y videotutoriales, sin embargo, quisiera dar un punto a favor a un canal en particular de YouTube, el del Mundo Mammoth, que nos lleva explicando y acercado muchas de las tareas de mecánica de bicicleta habituales y menos habituales de una manera sencilla y concisa. Sea pues, un ejemplo de sus vídeos, en este caso explicando un gran desconocido de las suspensiones y amortiguaciones: el SAG.
Un ciclista habitual se compra su bicicleta de montaña y ve que trae una maneta de freno en la que caben dos dedos. Automáticamente, se pasa a frenar con índice y medio, y se sostiene el manillar con los dedos anular y meñique.
Con el tiempo, sin embargo, y tal vez por vídeos o comentarios de compañeros y amigos, viene la pregunta: ¿debería frenar con un dedo o con dos? ¿Qué ventajas tiene frenar con un sólo dedo (índice)? Duda ésta tan básica como la de que si debajo del culote se ha de llevar ropa interior o no, aunque esta última es de respuesta más fácil: NO.
Pues bien, cuando se circula por carretera o pistas sencillas, la pregunta tal vez no es tan habitual, pues frenar con dos dedos y agarrar el manillar con otros dos no reviste problema. Pero cuando uno comienza a meterse por terrenos poco uniformes, con mucha vibración de manillar, enseguida nota que las manos sufren y se agarrotan, pues intentar agarrarse al manillar con sólo dos dedos y tratar de controlar la bici en terreno difícil es todo un desafío. Y ahí surge la pregunta.
La respuesta tampoco es que sea complicada. Cuando hacemos bicicleta por trialeras y demás senderos tortuosos, deberíamos llevar unos buenos frenos hidráulicos de disco, y éstos responden perfectamente accionándolos con un solo dedo. Tal vez al principio hay que acostumbrarse, pero en cuanto uno se hace al control y seguridad que aporta el agarrarse al manillar de manera fuerte y contundente con tres dedos mientras se frena sólo con el índice, los senderos y trialeras cobran una nueva y desconocida vida, además de mejorar notablemente la salud de nuestras manos. Otro aspecto importante es que, como frenamos con más “tacto” y menos fuerza con un dedo que con dos, tendemos a bloquear menos la rueda delantera, y así disminuímos el riesgo de sufrir una de esas poco deseables volteretas por encima del manillar.
Un fallo habitual en ciclistas noveles es agarrar de manera ligera el manillar cuando se baja por terreno pedregoso porque parece que se atenúa la vibración: error; sufren las manos y se pierde control. Al manillar hay que agarrarse con fuerza en estas situaciones, notaremos que el terreno lo absorve la horquilla y que las manos nos vibran menos, pues llevamos el manillar firme y no rebota tanto.
Así que volvemos a la pregunta, ¿frenar con un dedo o con dos? En todo trayecto de montaña, sin duda aconsejaría acostumbrarse a frenar con un sólo dedo, que la diferencia es notable. Sin embargo, no tengo tan claro el tema cuando metemos nuestra bici de montaña por carretera, pues en ausencia de complicaciones y vibraciones, y con la velocidad que se coge a veces sobre el asfalto, creo que la mayor contundencia del frenado a dos dedos nos puede salvar de problemas mayores.
A todo esto, procurar coger buenos hábitos, que por internet he leído de gente que frena con dedo medio y anular o combinaciones de lo más extrañas. Se frena con el índice o índice y medio, y se sujeta al manillar con los restantes, que para eso la ergonomía de las manetas está así diseñado, y su razón tiene!!
Harto de los pinchazos, sobre todo en verano debido a los abrojos, para este verano me he montado unas cámaras con el famoso líquido sellante Joe’s No-Flats. Han pasado 1000 km desde entonces, y el verano, con lo cual ya podemos emitir una valoración.
Dicen que lo que mejor funciona es el Tubeless con líquido sellante, pero yo no puedo más que hablar maravillas de estas cámaras con líquido basado en látex. Es cierto que son unas cámaras de las más caras con líquido, pues cuestan unos 10 euros cada una, pero también es cierto que funcionan de maravilla, mientras el pincho no sea superior a los 3 mm. He terminado el verano con entre 5 y 10 pinchos por rueda y ni se han inmutado. Por un lado, el sellado es instantáneo (se puede comprobar si se quita un pincho recién clavado a mano o con ayuda de unos alicates). Por otro lado, el líquido sella los microporos de las cámaras y así éstas no pierden aire de un día a otro. Antes tenía que añadir aire cada día o cada dos, con pérdida de medio bar de presión por rueda, y ahora las compruebo cada dos semanas o cada mes y nada, están perfectas (sí, “a mano” las compruebo cada día, que tampoco se puede pasar de todo). He de decir que no quité los pinchos clavados, que pasaron a formar parte de la rueda, pero ningún problema con eso.
El único problema lo tuve precisamente ayer, que rajé con una lata 1 cm de la rueda trasera, lo que fue demasiado para el líquido sellante. Así puedo decir que, pese a los 1000km y a haber pasado todo el verano, el líquido permanecía líquido y abundante, con lo cual se ve que la duración de reparación, si todo va bien, es larga, incluso con varios pinchazos reparados a cuestas. Dicen por ahí que pueden aguantar bien dos años. Como ayer perdí el líquido, lo que puedo decir es que sale fácilmente con agua, vamos, que es bien lavable, incluso si se endurece, pues se forman unas bolitas como de guante de látex que se quitan con facilidad.
Salvo ese problemilla, poco a poco fui perdiéndole el miedo a meterme por todo terreno que me apeteciese, sobre silvas y tojos o el terreno montañoso que sea, sin temer tener que cambiar la cámara tras pasar sobre ellos y perder 20 minutos parado en el monte. Y es que el cambio es radical, porque antes, a cada tojo con espinas secas que me encontraba en el camino, era pinchazo casi seguro, y trataba de esquivarlos lo máximo posible. Así que la nueva sensación de viajar por la montaña con esa total tranquilidad ante los pinchazos no se tiene el primer día, pero luego… ¡cuidado, que engancha! ;)
Una cosa que hay que tener en cuenta más que nunca con este tipo de cámaras es no llevar menos de 3 bares reales de presión por rueda (depende del tipo de rueda), pues no se llevan bien con los llantazos; para llevar ruedas bajas de presión para mejorar el agarre en DH o Enduro, mejor el Tubeless. También hay que tener en cuenta que para inflar este tipo de cámaras hay que colocar la válvula hacia arriba, en la parte superior de la rueda, para que no se escape el líquido y no se obstruya.
Hay diferentes tipos de líquidos y “mocos”, y más baratos casi todos, pero por limpieza y funcionamiento, yo me quedo con esta marca desde ya.
No es la cámara, sino una rueda “tubelizada”, pero en el siguiente vídeo se puede ver el funcionamiento de este líquido.
Hoy me he encontrado con un vídeo educativo sobre alimentación enfocada a ciclistas (aunque también es interesante a todos los niveles), y me parece de especial interés como para querer compartirlo con cuantas más personas mejor. Saltándonos un poco las recomendaciones de productos propios del Decathlon, el resto de la charla es muy recomendable.
Y si últimamente estáis en plan vago, qué mejor que un par de vídeos motivacionales ;)
Mucha gente sigue teniendo dudas entre lo que es una modalidad y lo que es otra, en cuanto a bicicleta de montaña se refiere, y esto perjudica a la hora de comprar una bicicleta o sus componentes. No es tan complicado el tema como parece.
Descenso o Downhill. Esta modalidad de MTB consiste en bajar una montaña (o ciudad con escalones, rampas, etc.), a toda caña. Se usan unas bicicletas especiales muy tochas que sólo valen para su cometido. Son unas bicis muy resistentes, tienen un gran recorrido de horquilla y de suspensión, se usan ruedas muy anchas y tienen poca elección de platos/piñones: no hacen falta, sólo son para bajar y poco más. Se usa mucha protección para el piloto (casco integral, rodilleras, coderas, espalderas…), porque las leches pueden ser monumentales ante las caídas. El manillar usado es de doble altura, que ofrezcan mucha altura y anchura, y el sillín siempre bajo del todo.
Enduro. Esta modalidad de MTB consiste en atravesar montañas por los lugares más complicados (nada de pisteo) y de forma “entretenida”, lo que suele ser a una buena velocidad. A diferencia del descenso, también se sube montaña, por lo que las bicicletas usadas mantienen un buen recorrido de suspensión y amortiguación (entre 120 y 160mm), pero son más livianas y de geometría más “normal”, pues tienen que permitir el pedaleo cómodo y el tirar por ellas montaña arriba. Se usan ruedas de entre 2.2 y 2.4 delante. Se usan manillares de doble altura, pero menos acusada que en el Descenso. Se están llevando los sillines con tija telescópica, de manera que se puedan ajustar rápidamente entre el nivel de pedaleo eficiente para el llaneo y subidas y un nivel más bajo para las bajadas técnicas. Se suele usar bastante protección para el piloto, aunque depende de lo “duro” que le guste el enduro a cada cual.
XC o Cross Country. Esta modalidad de MTB consiste en atravesar montaña a alta velocidad, con la diferencia de que se circula prácticamente todo por pistas llanas, como mucho con puntuales complicaciones. Se usan ruedas finas y rodadoras, de 2.0 como mucho, con más o menos taqueado, dependiendo del terreno. Están de moda las bicicletas con ruedas de 29 pulgadas para la práctica del XC, debido a que avanzan más por pedalada. El recorrido de horquilla es de 100 mm o menos y la amortiguación trasera, de llevarla, también es de bajo recorrido; se usan habitualmente bicicletas rígidas, ya que son las más livianas y las que suelen aprovechar mejor la pedalada del ciclista. Se usa una protección mínima (casco, guantes, gafas), debido al terreno llano por el que se mueven estos ciclistas. Se usan manillares planos (con o sin acoples) o, como mucho, con una doble altura muy ligera, para facilitar la postura más rodadora y menos resistente al aire posible. El sillín va siempre elevado, para permitir la pedalada más eficiente.
All Mountain. Esta es la modalidad de MTB que suelen practicar los aficionados a la bicicleta de montaña, cuyas rutas y ritmo representativos suelen estar presentes en las marchas organizadas por alguno de los clubes de la zona. Se trata de una mezcla de XC con Enduro pero a un nivel “light”. Se pistea, se hace carretera, se buscan zonas más complicadas, trialeras, con raíces, piedras, escalones… un poco de todo, lo que surja, pero a un ritmo ligero. Se usan ruedas de hasta 2.2 con un taqueado compensado que sirva un poco para todo; delante se suele montar una rueda con buen agarre, tipo Enduro, y detrás una más versátil y rodadora, a medio camino entre XC y Enduro, para facilitar el buen rodar durante las rutas largas. Se usa una protección básica para el ciclista, pues, de haber caídas, suelen ser de escasa gravedad, dado que se circula a velocidad comedida por los distintos terrenos. Las bicis van al gusto de cada cual y de sus pretensiones; normalmente se comienza la práctica del MTB con bicicletas rígidas de 100 mm delante, donde se prefiere un manillar de doble altura, que es más polivalente para los diferentes retos de la montaña; para muchos, nunca necesitarán más bicicleta. Sin embargo, las estrellas indiscutibles, o al menos deseables para esta modalidad, son las bicicletas “trail”, bicis de doble suspensión con 120 mm delante y detrás, cómodas para largas rutas y versátiles. Se usan bicis es las que predominan elementos de gama media, que sean resistentes y funcionales, sin obsesión por el peso, pues no se trata de ganar segundos sino de disfrutar de la montaña y hacer un poco de ejercicio.
Todo tipo de bici de montaña que no está reflejada en estas modalidades se denomina Freeride, o estilo libre. Ahí se engloblan los saltos en caída libre, y los saltos y piruetas varios, para los que se usan bicicletas tipo Descenso, en el primer caso, o bien las llamadas bicicletas duales, en el segundo, que son unas bicicletas con horquilla de largo recorrido pero rígidas en su parte trasera, con una geometría específica más resistente a impactos respecto a una MTB rígida, pero más ligera y manejable que una bici de enduro.
Toda bici o componente que se compre para una modalidad que no practicamos, es tirar dinero y desaprovechar la compra. Por ejemplo, para All Mountain no necesitamos horquillas de más de 120mm de recorrido, ni ruedas de agarre extra (doble compuesto) en la que los tacos se comen enseguida, ni cadenas o componentes super light de XC pero poco resistentes; si nos gusta sólo pistear, no meteremos ruedas de más de 2.0 ni horquillas de más de 100 mm, que sólo nos lastrarán sin motivo.
He aquí mi “nueva” bici, vamos, la misma de siempre, una Scale 50 del 2007, pero que da un montar totalmente diferente al haberle colocado un manillar de ligera doble altura de 68 cm con una potencia algo más corta que la que tenía, y haberle sacado los cuernos.
Tras tres caídas (en estos años) saliendo despedido por encima del manillar, (sin complicaciones en las primeras, pero en la última clavé los cuernos en las piernas y me llevó una semana recuperarme), decidí que para bajar pendientes con piedras o escalones varios podría venirme mejor un manillar de doble altura, y por ahora, parece que acerté.
Al principio, fue como ir en una bici totalmente nueva, y la nueva posición me transmitió muchísima inseguridad en cuanto aparecía una cuesta más o menos pronunciada, tanto subiendo como bajando. Pero en tres o cuatro salidas me hice al nuevo manillar y ahora es una maravilla. Contrariamente a lo que podía esperar, no echo de menos la posición adelantada en llano ni los cuernos. Es más, me encuentro mucho más cómodo ahora, tanto en postura como en molestias en muñecas. Sí cuesta un poco más subir pendientes pronunciadas, por la postura, pero se ve ampliamente compensado en las bajadas y llaneando.
Total, que esta bici que compré de segunda mano y lleva conmigo ya 4369 km, aún se mantiene en plena forma y debería rodar muchos más kilómetros en mi compañía.
¿Cuántas veces habéis comprado un neumático de una medida teórica igual o superior al que llevabais (p.ej. 2.1, 2.2) pero que resultó ser más pequeño que el anterior?
Para que no os vuelva a pasar, los de CubiertasMTB han confeccionado una lista con los valores ETRTO (medida estandarizada) de las ruedas más conocidas. Ahí descubrimos, por ejemplo, que una Continental Mountain King 2.2 da más balón que una Kenda Nevegal 2.1 (como era de esperar, aunque con escasa diferencia), pero ambas dan más balón que una Maxxis High Roller 2.35.
Que sepáis que el valor ETRTO, que viene referenciado como XX-XXX (p.ej. 55-559), se refiere a diámetro interior de la rueda, el primer número, que es el importante para nosotros, ya que es el que da el balón, y medida de la rueda, en este caso, 559, que es la longitud de las ruedas de 26 pulgadas.