El camino de la especialización

El tiempo en el que una persona podía cultivar todas las ciencias parece haberse terminado. Por el contrario, hoy en día es posible que una persona ni siquiera pueda ser docta en una ciencia en concreto, sino, cada vez, en partes más segmentadas de alguna materia concreta.

Parece que para que haya un buen avance tecnológico (entre otros), el desarrollo de los proyectos está cada vez más fragmentado, y cada una de sus partes requiere una atención, estudio y dedicación única.

“¿A qué te dedicas en la vida? Soy diseñador de interfaces de usuario. Pues yo me encargo del programa de gestión de texturas.” Frases que no distan mucho de éstas se vuelven cada vez más habituales, sobre todo en informática y nuevas tecnologías, pero también en medicina, por ejemplo, donde las cosas crecen a un ritmo tan rápido y/o los proyectos o materias son tan complejos en conjunto que para poder mantener el avance es necesario crear nuevos expertos en, o dedicarse a, parcelas cada vez más pequeñas del campo a tratar.

En algunos temas, como, por ejemplo, la informática, para poder seguir avanzando es necesario especializarse en algún área muy concreta, y dedicar los esfuerzos a ella.

Es, más o menos, lo que hizo Henry Ford con su fábrica de coches. Un proyecto complicado, como un coche, se puede construir de forma sencilla entre miles de personas, además de poder aumentar la calidad y eficiencia del producto final (al menos, teóricamente; si todos los que colaboran en un proyecto así están por la labor, bueno debería ser el resultado final).

Refiriéndome nuevamente a la informática, cuando uno piensa en ser programador, por ejemplo, creador de videojuegos, o de un procesador de textos, o casi de cualquier programa a la altura del momento, ha de tener muy claro que por sí mismo no le va a ser posible llevar a buen puerto casi ningún proyecto relevante. Ha de buscarse un grupo de gente, mayor o menor, según las pretensiones, o intentar entrar en alguno, y bajo una buena planificación y una buena coordinación de todas las partes del proyecto, saber que ha de dedicarse únicamente a una parte específica del programa. Los tiempos en que un programa era cosa de una persona se han acabado hace mucho, y la tendencia es a necesitar cada vez más gente por proyecto.

Por tanto, si alguno piensa que no hace mucho en la vida, o si siente impotencia o frustración ante querer hacer más y no poder, ha de saber que entre él y gente como él, y sus pequeñas aportaciones, están construyendo grandes cosas para el mundo, y es así como va la cosa. Mención especial a los que se dedican a Linux y al software libre, tanto si hacen cosas “vistosas” como si, simplemente, han traducido a un idioma un pequeño texto de un total. Hay mucha gente que lo agradece, yo el primero, y mucha que lo puede disfrutar, y no sería posible de otra forma.

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