Descubriendo los servicios “de moda”: Twitter y Facebook

Como buen informático curioso que se precie, siempre he trasteado y experimentado con las novedades, software a menudo y hardware en la medida de lo posible. Los servicios de internet tienen el interés añadido de soler ofrecer el servicio de manera gratuita, de modo que crearse una cuenta y probarlo es sumamente sencillo.

Dos servicios de amplio uso se me resistían, no obstante: Twitter y Facebook. Por un lado, me parecía que no me tenían absoluto interés; por otro, la curiosidad siempre estaba ahí, pinchándome, hasta que abrí cuenta en ambos.

Comenzaré por Twitter. Este servicio llegó hasta mis oídos bajo el nombre de servicio de microblogging. La primera idea que me vino a la mente acerca de qué debía significar eso, respaldada por los primeros comentarios leídos, fue la de que debía tratarse de un servicio para gente que se aburre mucho, donde puedan dedicarse a contar cosas tipo “14:23 – Me dispongo a comer”, “15:07 – Terminé de comer, me voy al sofá”, “15:20 – Viendo una peli”, “16:44 – Me aburro”. La verdad es que, ahora que abrí una cuenta e investigué más a fondo, vislumbro la idea original de sus creadores, que está más enfocada a ser un lugar de información puntual a gran escala que a lo anteriormente comentado. Información del tipo “Accidente en F-63 km 5. Hay retenciones.”, “Sash! esta noche en la discoteca N-Techno”, “Alonso gana la carrera”.

La verdad es que abundan ambas modalidades de uso por parte de sus usuarios, y también modalidades mixtas noticia/entrada personal. Lo que pasa es que como centro de noticias, hay demasiada información y no hay forma de aclararse, hay que suscribirse a unos cuantos twitteros bien elegidos, y, de todas formas, seguirlos es un comecocos, se pierde un montón de tiempo. Como seguimiento de personas concretas, puede tener su interés, aunque si tienen un blog o página personal seguramente será más interesante de seguir. No obstante, el servicio cuenta con millones de usuarios, lo que, les guste o no, resulta atractivo para las empresas, a la hora de hablar o presentar nuevos productos. Y en esos casos, de nuevo, seguir el RSS o la página oficial me parece mejor manera de mantenerse informado que a través de los twits, que, al fin y al cabo, suelen enlazar a la página oficial para ampliar la información.

En cuanto al punto de vista del editor… tampoco me despierta interés. Prefiero tratar temas en un blog, bien explicados y con la importancia que se merecen, que en micro posts en Twitter. Un uso más interesante lo veo entre amigos, para intercambiar enlaces de interés o curiosidad vistos en internet de manera rápida y sencilla, aunque también hay otras maneras, un poco mejor organizadas, para hacer esto y otras cosas, como puede ser Facebook. Eso sí, es mucho mejor usar Twitter para estas cosas que plagar los correos de los amigos con emails de reenvío.

Total, que a Twitter no le encontré utilidad, aunque sí que saqué algo el limpio de la experiencia. Por un lado, aprendí acerca de los acortadores de URL (mejor no usarlos, pero si me encuentro con un link de ese tipo, ya sé de qué va), y por otro lado, aprendí como se “lee” lo que escribe un usuario en Twitter, ya que el servicio tiene su propio… lenguaje de expresión.

Ahora comentaré mis impresiones acerca de Facebook. La verdad es que Facebook ha supuesto un antes y un después en internet en los últimos tiempos. Sin darme cuenta, todo el mundo que me rodea, ya estaba en Facebook. Más curioso es el hecho de que antes la gente usaba el chat, por ejemplo, y evitaba siempre dar datos reales hasta entablar amistad profunda con alguien al otro lado. En Facebook, no sé por qué, todo el mundo muestra, de entrada, todos sus datos sin ningún complejo. Fotos personales, correo electrónico y muchas más cosas compartidas alegremente con todo el mundo.

Antes de entrar pregunté a estas personas qué se podía encontrar en Facebook que no se pueda encontrar usando otros servicios. Lo primero que me dijeron es que, para usar Facebook, hay que dedicarle tiempo. Esto… me echó para atrás una buena temporada, obviamente. Las estadísticas avalan este hecho.

Lo primero que creo conveniente decir, es que para que Facebook tenga utilidad, tienes que tener amigos dentro. Sin amigos, Facebook es un servicio inútil (a no ser que lo uses para crear una página de una compañía, un grupo musical propio, o cualquier producto que quieras promocionar). Pero para una cuenta personal, necesitas contactos en el servicio. Si son amigos conocidos, del “mundo real”, mejor que mejor, más utilidad vas a encontrar.

Lo segundo que creo conveniente señalar es que lo mejor es hacer un uso moderado y con sentido del servicio. Desde esta perspectiva, Facebook se convierte en una herramienta útil. Así como con Twitter, estar en contacto con tus amigos en la red no tiene por qué ser motivo de tener que escribir ni comentar cosas de manera ininterrumpida. Es un servicio; no debería absorber tu tiempo. Revisar una o dos veces al día lo que tus amigos han compartido con los demás, como se hace con el correo electrónico, o usar el chat integrado para tratar temas puntuales, quedar para salir o así, y pasar a otra cosa, es el uso más apropiado que se le puede dar. En fin, cada uno… ya verá como quiere y debe administrar su tiempo, por supuesto.

Lo tercero que hay que citar sobre Facebook es que tiene un montón de ajustes de privacidad, que por defecto están bastante abiertos. Antes de nada, tomarse un tiempo en ajustar estos niveles de privacidad es lo más acertado. Por defecto, tus intereses, dirección de email, fecha de nacimiento, etc, están visibles, a todo el mundo o a tus amigos, y tal vez se unirá gente a ti que no conoces de nada, y la cautela siempre es bueno tenerla presente. La mayoría de tus datos personales deberían estar visibles, por defecto, para “sólo yo”.

Y bien, ¿pero de qué va Facebook? Pues la verdad es que me parece una herramienta acertadamente construida para compartir intereses, links o información con amigos, así como servir de medio de comunicación entre éstos. Cada usuario dispone de un panel personal con un montón de opciones para interactuar con los amigos, así como un “muro” personal donde escribir temas a compartir (a modo de Twitter pero ampliado en funcionalidad), que los amigos verán en su panel personal en cuanto se conecten. Permite cosas como enviar mensajes personales (de modo que no son accesibles a todos los amigos) o realizar comentarios sobre los temas que los amigos han escrito en su muro. Incluso se pueden escribir entradas en los muros de los amigos, según la configuración que hayan elegido. También tiene un pequeño, pero útil, servicio integrado de mensajería instantánea. El servicio permite subir fotos y vídeos para compartir. Cada entrada de texto que creamos o foto que subimos a Facebook tiene su propia configuración de privacidad. Podemos hacer que sea visible a todo el mundo, a amigos, a amigos de los amigos, o sólo a ti. Es importante tenerlo siempre en cuenta. Fuera de lo que son los contactos o amigos, puedes unirte a grupos temáticos y discutir o aportar en sus temas. También puedes seguir a personajes públicos o productos que estén en Facebook (y son muchos) y usar el servicio para conocer sus novedades. Así como ocurre con Twitter, la red social cuenta con el atractivo de sus millones de usuarios, de cara a quienes quieren publicitar sus servicios o productos, de modo que se puede encontrar de todo. De todas formas, las páginas oficiales en Facebook son sólo una extensión a las páginas oficiales del  producto en cuestión, un modo de comunicación extra con el usuario, y rara vez van a contener más información o noticias que los sitios oficiales. Con lo cual, volvemos al principio: Facebook es, principalmente, un modo ideal para estar en contacto con amigos.

Facebook dispone de dos tipos base de cuenta. Está el tipo “cuenta personal”, que es la habitual para los usuarios, y está el tipo “página oficial”, que permite crear a los representantes oficiales de una web o producto cualquiera su sitio oficial en la red social, para potenciar su difusión y estar en contacto con los usuarios. Si  un usuario quiere crear una página de un producto o artista del que es fan, pero no tiene los derechos oficiales para hacerlo, lo que ha de crear es un grupo, pues crear una página de un producto de que no se es “dueño” puede llevar al cierre de la página creada e incluso de la cuenta personal de un usuario.

Dos apuntes importantes sobre Facebook. Si subes fotos o vídeos al servicio, así como cualquier información que compartas, aceptas que cualquier usuario que tenga acceso a dichos datos pueda copiar dicho contenido y compartirlo, por lo tanto, si decides borrar una foto pero alguien la ha copiado y compartido, no tienes poder para hacer que la borre. La otra cosa es que no se puede eliminar la cuenta creada de manera rápida y sencilla. Facebook te permite desactivarla, pero los datos quedarán en el servidor, a espera de que los quieras reactivar algún día. Para pedir el cierre definitivo de cuenta y borrado de tus datos de registro, has de hacer esto.

Así y todo, haciendo un uso correcto del servicio, me parece una herramienta útil. Aunque incluso si no tienes amigos puede tener su utilidad tener una cuenta personal en la red social: si tienes un blog o página web, por ejemplo, como “todo el mundo tiene Facebook”, puede servirte como otra opción para que los visitantes o interesados se puedan poner en contacto contigo, complementaria a la dirección de correo, por ejemplo. También, en este sentido, si tienes una web, servicio o producto famoso, puedes complementarlo con una página oficial en Facebook, para potenciar su difusión.

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