¿Sabías que…?

Hay diversos temas de mecánica que siempre son de interés para todos los que conducimos un vehículo pero que muchas veces desconocemos. Hoy haremos un acercamiento a tres de estos temas.

El primero trata sobre el aire acondicionado. Desde el libro del fabricante (el primero que muchos ni siquiera tocarán en su vida), se recomienda desconectar  el A/C cuando queramos ganar potencia, en las subidas, por ejemplo. Pero ¿cuánta potencia perdemos usando el aire acondicionado? Pues más de la que puede parecer. En principio, la pérdida de potencia con el climatizador encendido puede rondar ¡¡el 20%!! Esto es muy interesante, porque también significa que, para un mismo recorrido, el gasto en carburante sube entre un 5 y un 20%. Hay una pregunta frecuente, que propone si gastará más carburante abrir las ventanillas o poner el climatizador. Pues este último, sin duda. Las ventanillas abiertas no suben el gasto de carburante significativamente. De todos modos, el climatizador siempre es muy útil, tanto en verano como en invierno, época en la que evita el empañamiento de los cristales al meter aire deshumidificado dentro del vehículo, así que siempre conviene tenerlo en buen estado, y para esto es recomendable encenderlo, aunque no se necesite, al menos una vez a la semana como mínimo durante un par de minutos. La razón es hacer circular el aceite en el compresor para mantener siempre lubricado el equipo. Si no se hace esto con frecuencia, el mecanismo podría dañarse.

El segundo punto que vamos a tocar es acerca de los coches con turbo (los diesel actuales casi todos). Dice el manual del vehículo que si está equipado con turbocompresor de gases es recomendable esperar un rato antes de apagar el vehículo al llegar al destino (alrededor de un minuto), pues podría dañarse el turbo a la larga, sobre todo si el viaje ha sido intenso para el motor. El caso es que no da mayor explicación, y el motivo es el siguiente. El turbocompresor opera a altas temperaturas mientras el coche rueda y no mantiene una temperatura más o menos constante como el motor una vez en caliente. Cuando el coche se detiene y el motor entra en ralentí, el turbocompresor se relaja, pero está “al rojo vivo” y necesita alrededor de un minuto para bajar la temperatura a un nivel que no le resulte dañina. Durante el trayecto, el turbo se mantiene lubricado y refrigerado. El problema está en que si se apaga el motor con el turbo aún con excesivo calor, una vez apagado el motor el flujo de lubricación y refrigeración se detiene, con lo cual falla el elemento refrigerante de las altas temperaturas del turbo y esto es lo que hará que se deteriore a un ritmo superior al normal.

Por último, una confusión habitual. Hay personas que creen que bajar una cuesta en punto muerto ayuda a economizar carburante, pensando que, a mayores revoluciones del motor, mayor gasto hay. Craso error, aparte de peligroso. Los vehículos modernos cortan la inyección de carburante cuando se está en bajada sin pisar el acelerador, mientras que en punto muerto consume lo necesario para mantener el ralentí. Además, el “freno motor” es un elemento muy importante durante la conducción, ya que reduce la velocidad del vehículo en bajada y ayuda a controlarlo, y en pendientes muy inclinadas reduce el uso excesivo de los frenos, que podrían sobrecalentarse y perder capacidad de frenada.

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de Dani Publicado en Motor

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