Estuvimos en la BTT Monte Aloia 2014

El pasado domingo, 11 de mayo, asistimos a la XII BTT Monte Aloia, la marcha más urbana a la que he asistido.

Dos arranques dieron la salida de esta marcha: un arranque inicial desde el complejo deportivo Macoca, que llevaría a los participantes en descenso por carretera hasta un segundo emplazamiento donde los recibiría un grupo de gaiteros. Una vez allí, tras escuchar la sonata durante unos 5 ó 10 minutos, se daría el arranque oficial de esta XII BTT.

Se comenzó descendiendo hasta Tui, donde se hizo un tramo urbano en el que entra en juego el famoso descenso de escaleras que, año tras año, acompaña a esta marcha. Luego se abandona la ciudad y se entran en los primeros kilómetros de montaña; unos senderos muy chulos pero que tuvieron bastantes cuellos de botella, pues la marcha hace los primeros 17 kilómetros prácticamente en llano y esto ayuda a que no se disperse bien el pelotón inicial. Una vez terminados estos primeros kilómetros, llegaría el primer avituallamiento líquido-sólido.

La segunda etapa puso a prueba las fuerzas de los ciclistas. Una pista larga, dura, más bien aburrida, interminable para algunos, llevaría a los participantes a lo alto del monte Aloia. Los menos acostumbrados a este tipo de subidas fueron “cayendo”, y terminaron subiendo en caminata, yo diría que demasiada gente caminaba en los últimos kilómetros de la cuesta, que, además, se tornaba en terreno pedregoso con mayor dificultad a la hora de hacer subir la bicicleta. En mi caso, a duras penas di hecho la subida completa, pero, eso sí, fue una subida aburrida, demasiada pista, demasiado camino ancho sin alicientes más que el de ver como dejabas atrás a los caminantes, o el propio aliciente de conseguir llegar a la cima pedaleando.

Pero todo se termina, y la cuesta terminó, llegando a la cima del Aloia, donde nos esperaba una botella de agua y los últimos kilómetros, ya más entretenidos y técnicos, sólo que muchos no los disfrutaron en su pleno esplendor debido al cansancio y desgaste de fuerzas que se habían producido durante la subida. Así, quedaba realizar unos kilómetros más por la cima del Aloia, con unos cuantos caminos y senderos más visuales, diferentes y más técnicos, antes de llegar el momento del gran descenso, con tres trialeras (con alternativa, como siempre) que nos llevarían de vuelta al punto de partida. A dos trialeras compactas y técnicas acompañó una tercera de tierra batida y bastante desnivel; muy chulas las trialeras, pero en comparación con lo que había supuesto la subida, supieron a muy poco.

Y al final de los casi 45 km que marcó mi GPS, se regresó a la Macoca, donde esperaban duchas, bebidas, comida y el regalo de una foto impresa que había sido tomada durante la ruta, eso sí, para quien tuviera la paciencia de esperar la larga cola que había.

Agradecer a la organización la realización de esta marcha, así como las fotos y vídeos que ahora nos brindan para el recuerdo.

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