Iniciándonos en la bicicleta de carretera (I)

No son pocos los ciclistas de montaña a los que, tarde o temprano, les pica el gusanillo de hacer carretera, y viceversa. Ambos cambios implican nuevos peligros a los que nos exponemos, y siempre está bien hacer el cambio con precaución. Hoy hablaremos del cambio de la bici de montaña a la de carretera, un cambio no muy complicado pero que tiene sus detalles a tener en cuenta.

La bicicleta de carretera está muy bien para coger “fondo”, pues es un ejercicio continuo. Al contrario que en montaña, es posible mantener un ritmo de pedaleo constante, tanto llaneando como subiendo, sin cambios bruscos, y el terreno liso hace que nos podamos centrar casi por completo en esta tarea. Así, ganamos fuerza y resistencia muscular y ponemos nuestro sistema cardiovascular en plena forma.

La parte complicada viene con el cambio de bici. Es cierto que, como ciclistas de montaña, ya estamos más o menos acostumbrados a lidiar en carretera al lado de vehículos a motor. Lo que no estamos acostumbrados es a lidiar con una bicicleta tan diferente, por lo que hay que dar un buen margen de adaptación a la nueva montura.

El primer punto evidente a tener en cuenta son las ruedas. Aunque el agarre es bueno en asfalto, es obvio que tenemos mucho menor agarre que con unas ruedas de montaña, con lo que hay que extremar la precaución con el suelo mojado, especialmente las zonas pintadas del asfalto, y también hay que tener mucho ojo con la arenilla de las cunetas (y posibles animales que salgan al paso). A causa de esto, podemos llanear y subir por el arcén, pero no podemos bajar una cuesta alegremente a 50-70 km/h por éste. Con la velocidad a la que bajamos en bici de carretera, lo suyo es comprobar que no nos sigue ningún vehículo y bajar por la zona limpia del carril, incluso por el medio, y si tenemos que ceder el paso a algún vehículo, entonces nos arrimaremos al arcén pero entonces disminuiremos nuestra velocidad. Y, como novatos en carretera, debemos controlar mucho la velocidad cuando nos acercamos a una curva, y aprender a trazarla bien… En cuanto a las ruedas, las de carretera van hinchadas a una presión entre 7 y 8 bar. Necesitaremos una buena bomba para alcanzar esta presión y, además, tenemos que revisarla más a menudo que en la bici de montaña, pues con lo pequeña que es la rueda y la alta presión que alberga, tiende a perder presión más a menudo. Digamos que si la presión de las ruedas de montaña podemos comprobarla cada mes, con la de carretera deberíamos comprobarla, como mucho, cada dos semanas (y al tacto, cada día, eso tanto en montaña como en carretera).

El segundo punto son las suspensiones. La ausencia de suspensiones varia totalmente el comportamiento de la bicicleta. Para empezar, tenemos que ir muy atentos a los baches gordos, si no queremos, como mínimo, reventar una rueda. Por otro lado, no es lo mismo tomar una curva con suspensiones que sin ellas. Tampoco es lo mismo frenar cuando tienes suspensión delantera que sin ella. Rodar sin suspensiones requiere un extra de atención por parte del piloto en su bicicleta. Al tomar una curva, la ausencia de amortiguación hará que la bici no dibuje las imperfecciones del terreno, con lo que no será tan estable como una bici de montaña. En cuanto al frenado, frenar sin amortiguación, especialmente si se trata de una frenada de emergencia, nos pone en un aprieto una bici de carretera. Si frenamos fuerte con la trasera, derrapará muy fácilmente. Si nos pasamos con la delantera, dos posibilidades: o también nos derrapa y nos vamos al suelo, o consigue no perder la adherencia y nos lanza en voltereta por encima del manillar. Esto se debe a la conjunción de no tener una horquilla que nos absorba la fuerza de frenado a la par que tener una distancia menor entre ejes, lo que hace que la frenada de la bicicleta de carretera sea menos estable.

Lo tercero que me parece importante señalar es si nos cambiamos a unos pedales de carretera. Los pedales y zapatos de carretera son más cómodos que los de montaña de cara a pedalear largas horas sin descanso, y también ofrecen una mejor transmisión de energía a la rueda. Sin embargo, son más “falsos”. El pedal de carretera tiene una cara con clip y otra que no. Si pisamos fuerte en la cara sin clip, el zapato nos patinará y se nos irá fuera del pedal, con la consecuente pérdida de equilibrio. Si esto sucede al enfrentarnos a un cruce o a la salida de un semáforo, puede ser crítico. Y aún si pisamos en la zona de la cala, debemos saber que el comportamiento no es como un pedal de montaña. En montaña, si pisamos en la zona de la cala pero no clipamos bien a la primera, no hay problema, pues podemos mantener el pié en la zona sin mucha complicación y clipar bien la cala un poco más adelante. En carretera no podemos hacer esto; debemos cerciorarnos de hacer bien el clipado de la cala a la primera, o el pié se nos irá fuera del pedal con facilidad en la siguiente pedalada. Es por todo esto que si ya tenéis zapatos de montaña, a menudo lo mejor es colocar pedales de montaña en vuestra bicicleta de carretera.

En montaña nos caemos a menudo, y la mayoría de las veces no ocurre nada de nada. En cambio, prácticamente cada caída en carretera es crítica, por lo que debemos poner todo nuestro esfuerzo y atención en todo lo que nos rodea para tratar de evitar caer a toda costa. Anticiparnos a las acciones del tráfico, a los baches, a las curvas, no hacer cambios bruscos de rumbo, no pegarnos demasiado al compañero de delante… Mucha precaución y no tener miedo de tocar el freno y reducir la velocidad, que parece que hay gente que prefiere dar la vida antes que perder un par de segundos. El típico caso “hay un coche para salir de un cruce, que no sé si me ha visto o no, pero yo tengo preferencia”. Pues ante la duda, frenar, aminorar la marcha, porque por mucha razón que tengas, el golpe lo vas a llevar tú y la bici se te va a romper a ti.

Pese a todo lo dicho, montar en bici de carretera es una actividad que me ha gustado más de lo que pensaba, y lo que no pretendo es desanimaros si estáis pensando en dar el salto, sino, simplemente, que empecéis con “sentido” y precaución. ¿OK? ;)

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