Sobre el diseño de segmentos en el Strava

El Strava está a la orden del día, y también sus segmentos. Éstos me producen una sensación de amor-odio, porque, bajo mi punto de vista, los segmentos están muy bien para pasar sobre ellos a tu ritmo normal, sin saber donde empiezan ni donde terminan, ni donde están colocados, y así vas viendo tus progresos día a día montando sobre tu bicicleta. En cambio, es muy fácil aprenderse donde hay un segmento y, cuanto más corto sea, darlo todo en ese tramo concreto y hacer tiempos de escándalo, aunque termines completamente agotado, pero claro, esto no dice nada sobre tu rendimiento como ciclista de larga distancia e intuyo que no es la finalidad de los segmentos, pero allá cada uno… Y ya, ni que decir de quien usa programas de hackeo de segmentos para marcar KOMs. Sea como sea, y aunque tu puesto sea el 300 de 301 en un segmento, sí vale para compararte contigo mismo día a día, la cual, al fin y al cabo, creo que es la utilidad real de los segmentos.

Lejos de la utilidad que cada uno haga de los segmentos que ya están repartidos por toda la faz terrestre ciclista, creo que sería conveniente aprender a diseñar segmentos correctamente. Primeramente, como sabemos que hay auténticos adictos a “quemar” segmentos, considero que crear segmentos en descenso es un peligro para el resto de transeúntes y vehículos, y también para el propio ciclista obcecado en marcar tiempos, y tan sólo los aconsejaría para tramos de montaña en rutas específicas de DH. Más interesantes son los segmentos en llaneo o en subida, donde juega más la condición física que la locura, por así decirlo. Y lo más importante es elegir bien el tramo del segmento y saber delimitarlo correctamente. Es decir, nunca se debería crear un segmento que pase por cruces sin prioridad de paso, rotondas o semáforos (exceptuando los segmentos largos). Primero, porque habrá quien se sienta tentado a saltárselos a fin de marcar tiempos, y, segundo, porque si nos tenemos que parar, ese segmento no sirve para compararnos con tiempos anteriores. Un segmento debería crearse en un tramo donde se pueda transitar con fluidez y que no esté afectado por ningún tipo de cruce que nos obligue a detenernos al pasar, para que así sea realmente un segmento de utilidad para nuestros entrenamientos.

Vayamos al supuesto de que creamos un segmento que termina en un semáforo. La manera más correcta de crearlo sería saber qué tipo de retenciones suele haber en dicho semáforo. Es decir, ¿suele haber retenciones de 2 coches o de 10? En tal caso, la “meta” del segmento no la colocaríamos justo a pie del semáforo, ya que no podríamos rodar con fluidez hasta ese punto, sino 10 o 20 metros por detrás, según consideremos oportuno. De la misma manera, en un segmento que comience después de un semáforo, no colocaríamos la salida justo a pie de semáforo, sino unos 10 o 15 metros más adelante, a fin de que sirva para coger velocidad después de estar detenidos, y así nos sirve el segmento tanto para cuando cogemos en verde el semáforo como para cuando nos detenemos y tenemos que volver a coger ritmo.

Hasta aquí he hablado, o he querido referirme, a los segmentos cortos, que se extenderían desde 100 metros hasta 1 km, 2 km a lo sumo. Sin embargo, tenemos los segmentos largos, que a día de hoy son mis favoritos. Entiendo como segmento largo aquel que se acerca o sobrepasa los 5 km de longitud, donde puede que exista algún cruce, semáforo, rotonda u otro similar por medio, pero de manera muy puntual, de tal modo que el rodaje fluido ocupa prácticamente todo el tramo del segmento. Con este tipo de segmentos se suelen cubrir largas subidas, puertos de montaña, conexiones entre localidades o similares. En este tipo de segmentos los tiempos para completarlos suelen extenderse entre 20 minutos y 1 hora, y el “daño” que pueden hacer un par de semáforos o cruces serán 1 ó 2 minutos sobre el total. Si hemos mejorado nuestra condición física, seguramente hagamos el tramo en menos tiempo que en veces anteriores aunque tengamos que detenernos durante el trayecto. En cualquier caso, a medida que repetimos los segmentos largos, en los que las paradas serán similares a lo largo de los días, será suficiente para analizarlos en conjunto y observar nuestra progresión de mejora de condición física.

En cuanto a los KOMs, o cualquier acercamiento, es mejor no obcecarse para el ciclista aficionado (al menos en la larga distancia). Los KOMs en llano los consiguen ciclistas con “cabras” de contrarreloj y/o pros, y los KOMs en subida los marcan ciclistas pros, semipros, máster, etc., en algún día en el que han rodado en grupo y/o con viento a favor. Lo más interesante del Strava, al menos para mí, es el poder “picarte” con tus amigos o con los ciclistas de tu zona que están un punto por encima de tu nivel, y tratar de ir superándolos poco a poco. Y si no rueda nadie por tu zona, pues siempre puedes picarte contigo mismo…

Dicho esto, cada uno puede seguir haciendo lo que considere oportuno, por supuesto, pero creo que sería bueno seguir algunas pautas.

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