Hablar por hablar, una de móviles…

(ACTUALIZADO 4/11/16). Si hay algo que ha evolucionado a pasos agigantados en los últimos quince años, eso ha sido la informática. Inicialmente el PC fue el abanderado de un crecimiento que parecía imparable, aunque parece que ya hace unos años en que los ordenadores llegaron a un punto en el que las prestaciones superaron los límites de potencia que el gran público demanda para las tareas cotidianas, y tengo la sensación de que se ha paralizado un poco su desarrollo y negocio. Y gran parte de ese negocio parece que se ha redirigido al fenómeno smartphone, donde sus innovaciones y bajada de precio empiezan a dejar un poco en ridículo al avance del clásico sobremesa/portátil.

Durante mucho tiempo, el móvil fue un dispositivo al que no le hice mucho caso (no me gusta hablar por teléfono), y, aunque tenía uno, la mayoría del tiempo se quedaba durmiendo en el coche o en casa; lo llevaba más para posibles emergencias que para estar disponible. Sin embargo, llegó la era internet en el móvil, y consigo llegaron los programas de mensajería ilimitada, navegador y servicios varios, y también llegaron los móviles con cámara (y cámara decente), el GPS y el Strava… y comenzó a ser un útil que empezó a acompañarme mucho más que antes.

Me llama la atención la innovación tecnológica que ha acompañado a este tipo de dispositivos. Con motivo de cambio de móvil, me puse a pensar en el enorme salto de prestaciones que se ha producido en los smartphones, en todas las gamas aunque especialmente en la gama media, que es la que me interesa, donde han llegado al punto anteriormente comentado en el caso del PC: hoy en día tenemos unos móviles de gama media que superan con creces la potencia y capacidades que la mayoría de usuarios demandamos. Sin duda creo que estaríamos en el momento en el que el mercado comenzaría a frenarse por este motivo, porque ya no es necesario renovar móvil para que funcionen nuestros programas favoritos ni para realizar nuestras tareas cotidianas porque van sobrados. Sin duda estaríamos entrando en ese momento de no ser por… la gravedad. Ese principio, que lucha contra nuestra voluntad para destrozar/degradar nuestros terminales, proporciona un motivo bastante convincente para que el mercado siga adelante. Y con motivo de renovación, también me puse a hacer memoria y recapitulación de todos los que me han acompañado hasta la fecha, que resultaron ser más de los que recordaba, y eso que no era yo persona de cambiar de terminal cada dos por tres…

1. Alcatel One Touch Club db

1-alcatel_one-touch-club-db Con este terminal me introduje en el mundo de la telefonía móvil. Con motivo de mi primer trabajo y mi primer coche, me lo pillé por si tenía que llamar a alguien por accidente o que el coche me dejara tirado. Pasó más tiempo apagado dentro del coche que conmigo; aún así, aunque era un poco ladrillo, terminó sus días prácticamente nuevo, en buen funcionamiento y con buena duración de batería, como casi todos los móviles que he tenido.

2. Nokia 3210

2-nokia-3210 Cada vez más colegas estaban “movilizados”; la era de los SMS había comenzado y tener un ladrillaco con una pantalla que estaba preparada para cualquier cosa menos para lidiar con los clásicos mensajes cortos no era “cool”. Me dejé influenciar por lo que se llevaba, más por la tecnología que por necesidad, pues seguiría sin acompañarme en todo momento, y me cambié de móvil; sin ser puntero ni mucho menos, se me llevó 20.000 ptas, ahí, a tocateja. Y otro para mi gran prima por su cumpleaños, por si acaso era poco. Al menos, la inversión se vio recompensada con un terminal duradero, irrompible*, y, eso sí, con un funcionamiento ejemplar. Leer SMS en esa pantallita era un lujazo y los botones eran muy cómodos, lástima que era bastante grande y pesado, lo que hacía perder la comodidad que podía ofrecer el no llevar antena a la vista.

3. Motorola Talkabout T191

3-motorola-talkabout-t191 Ser cada vez más pequeño y menos pesado era el motivo de ser de un terminal en aquellos tiempos (jajaja), y posiblemente este es el móvil más cómodo que he tenido. He de admitirlo, ver a los compañeros con móviles ridículos que se podían transportar en un bolsillo sin que te arrastrara el pantalón cintura abajo activó mi modo envidia, me dejé influenciar por las modas una vez más, y acabé pillándome este cacharro que no aportaba mejoras en cuanto al uso (llamadas/SMS), pero que sí era mucho más pequeño y transportable que el 3210.

4. Sony Ericsson T230 (posiblemente)

4-sony_ericsson-t230 Este, o uno prácticamente calcado sólo que en azul aguamarina que no doy encontrado, fue mi siguiente móvil. Por una vez, estaba totalmente satisfecho con mi anterior terminal, con el Motorola, y no tenía intención alguna de cambiarme a otro, sin embargo este me vino de regalo. Fue mi primer móvil a color (aunque muy tosco), era pequeño (no más que el anterior, pero no tenía antena) y, eso sí, era súper ligero. Lo malo es que tenía un funcionamiento horrible, se quedaba pillado cada dos por tres, y no veía el día de volver a tener una experiencia agradable. Así que, en cuanto pude, me pasé a…

5. Nokia 6060

5-nokia_6060

5-nokia_6060-2 Para mí, un gran producto no lo es por ser más caro o más barato, ni tampoco por ser más o menos capaz en sus tareas, sino por que tenga capacidades suficientes, buen precio y un funcionamiento ejemplar sin querer abarcar más de lo que debe. Y ese era el caso de 6060, un terminal que tenía una pantalla a color bastante más aceptable que la del Sony Ericsson, un led de notificaciones (un bombazo), un funcionamiento a prueba de bombas y una resistencia a caídas impecable, pese a ser “tipo concha”. Un gran móvil.

6. Nokia 5800 XpressMusic

6-nokia_5800_xpressmusic Con un cambio de compañía me pasé al mundo táctil resistivo, mi primer dispositivo táctil, primero con internet “de verdad” y primero con cámara de fotos. La cámara tenía bastante calidad, así como su juego de altavoces en estéreo. La pantalla era resistiva de 3.2″; resistiva quería decir que iba bien pero pulsando botones, nada de arrastrar el dedo por la pantalla (tampoco se llevaba aún esa moda). Pese a que aún no había ni Gorilla Glass ni esas movidas “salvapantallas”, el móvil terminó su vida en perfecto estado pese a varias caídas que tuvo que soportar; ninguna rotura ni mucho menos, casi ni se notaban arañazos en él tras su vida útil, lo que pasa es que la funcionalidad de internet en este móvil así como la capacidad de sus aplicaciones (sistema Symbian adaptado al mundo táctil) estaba muy limitada, y Android ya estaba comenzando su fuerte y contundente andadura.

7. Sony Ericsson Xperia Neo

7-sony_ericsson_xperia_neo Este Sony Ericsson ya era otra cosa, un móvil que fue todo un bombazo y un gran producto, y el primer momento en el que comprendí que el mundo móvil, el mundo smartphone, comenzaba a volar a pasos de gigante. Mi decisión se debatió en esta ocasión entre este Neo y el Galaxy Ace, y la verdad es que parecían rivales, pero estaban a bastante distancia uno del otro. Potencia, genial pantalla de 3.7″ respaldada por la tecnología Bravia, cámara Exmor R de 8 Mp, funcionamiento impecable gracias a un Android bien pulido y 1 Ghz SnapDragon, y resistente a caídas (aunque la pintura de las tapas saltaba por los aires). Su punto negativo estuvo en la escasa memoria interna; el mundo de las Apps ya había despegado para comerse todo su almacenamiento interno disponible, y eso que mis aplicaciones en un smartphone son muy contadas, ni juegos ni chorradas, sólo lo necesario. Otro punto negativo, pero que ya sería la tónica en los Android, sería el fin de que las alarmas sonaran estando apagado el móvil.

8. Samsung Galaxy S4 Mini

8-samsung_galaxy_s4_mini El móvil ya se había convertido en un artículo al que daba bastante uso desde el paso por el Neo, y por primera vez en este terreno, buscaba un móvil de grandes capacidades que no se me fuera a quedar escaso en mucho tiempo, pero a su vez que fuera cómodo. Técnicamente, el S4 Mini era una pequeña joya de la corona. Doble núcleo a 1.7 Ghz, 1.5 Gb RAM, cámara de 8 mp de buena calidad, pantalla de 4.3″ Super AMOLED que era un placer para la vista, muy compacto y de un peso ridículo, y un acabado muy cuidado… Sin embargo, fue mi peor chasco. El bajo peso unido a una carcasa extremadamente resbaladiza, unido a una construcción muy endeble (es que si no, no me lo explico), hizo que este móvil me durase 3 meses, exactamente dos caídas. En una, la primera, una caída apenas a 1 metro del suelo, se cargó la cámara, cuyo cristal saltó en pedacitos y eso que el móvil cayó sobre el borde superior y no sobre la propia cámara. En fin, mala suerte, una casualidad, ¿no? Pues no, una segunda caída, también a poca altura pero sobre una esquina, se cargó la pantalla. En serio, ¿cuánta gente conocéis que tuviera un Galaxy 1, 2, 3 ó 4 y la pantalla rota? Yo hice unas vagas estadísticas en el trabajo y la cantidad de Galaxys con la pantalla rota superaban en número a otras marcas como Sony, Nokia o LG. Yo creo que tenía mucho que ver con llevar el cristal muy al borde del terminal, y tal vez a que no se hicieran las pruebas de resistencia a caídas como las que hace o hacía Nokia con sus terminales.

9. Sony Xperia M

9-sony_xperia_m Y así, escarmentado por la “gama media-alta” y aún pagando el S4 Mini con la permanencia, volví a la relación calidad/precio de la gama media con un Xperia M de doble núcleo a “sólo” 1 Ghz y pantalla de 4″. Este móvil tenía una tapa trasera de goma que no hacía fácil que se escape de las manos, lo cual, visto lo visto, era muy de agradecer. Técnicamente, era un móvil “la mitad de bueno” que el S4 Mini, sin embargo, me dio muchas más alegrías y mucha más utilidad. Aguantó excelentemente variedad de caídas, pantalla sin un rasguño (al igual que el Neo, pese a no tener Gorilla Glass y haber caído sobre asfalto patinando sobre la pantalla). El móvil funcionaba de lujo para las aplicaciones habituales, la batería me duraba el día holgada, pantalla… decente; la cámara era el punto que desmerecía en este móvil, pues no estaba a la altura del Exmor R del Neo. El problema vino de lo mismo que el Neo, la memoria interna se quedó corta instalando sólo lo mínimo, y el sistema no permitía mover aplicaciones a la SD, con lo cual en la SD sólo podían ir archivos de usuario. Este fue uno de mis 4 grandes acompañantes, esos dispositivos que funcionaron de lujo del primer al último día de uso: el 3210, el 6060, el Neo y este Xperia M. Visto lo visto, se veía venir que el próximo terminal con posibilidades en mi bolsillo sería el Xperia M2 y su atractiva cámara Exmor RS, entre otros detalles, sin embargo el premio se lo llevó el…

10. Motorola Moto G (2ª generación)

10-motorola_moto_g_2014 Tras empaparme de información sobre cómo iban las cosas en la gama media en aquellas alturas del 2015, me quedó claro que el Xperia M2 quedaba descartado y las opciones se iban hacia el nuevo Moto G, el LG G2 Mini y el LG G3S. Al final, vistos varios reviews, ganó el Moto G, pues parecía estar un pelín por encima del G2 Mini y por debajo del precio del G3S. Este terminal hizo que volviera a flipar con lo que había cambiado el panorama de los 140 – 160€ en tan sólo un año. Del Xperia M a ese Moto G había un abismo; parecía mentira que nos moviesemos en el mismo rango de precios cuando apenas había pasado un año entre ambos. Aunque por gusto propio me hubiera hecho mejor con un móvil más manejable de 4.5″ como el Moto E, parece que el mercado aunaba esfuerzos en las 5″ y es donde parece que se obtenía la mejor relación calidad/precio. Pantalla IPS 1280×720 con unos colores muy naturales, cámara de bastante calidad, cuatro núcleos 1.2 Ghz, Android 5.0.2 (era uno de los móviles Android que iba más al día, y poco tardó en llegar a él Android 6), el GPS conectaba muy rápido y con gran señal, sonido estéreo (altavoces del terminal, no cascos) donde destacaban los bajos (nunca había oído nada igual en un móvil, ni siquiera en un portátil). Decían de la batería que era escasa; en mi caso, con algo más de uso de lo habitual, llegaba al final del día con el 50% de la batería disponible. Supongo que se la tragaría con un uso exhaustivo del procesador gráfico, léase juegos. La tapa trasera, que era de goma, ofrecía bastante agarre, lo que ayudó a que pasase a manos de mi hermano en perfecto estado y con el sistema operativo a la última. Resultó ser la mejor experiencia móvil que había tenido hasta la fecha.

11. Samsung Galaxy A5 (2016)

galaxy_a5_6 Con el Moto G 2 en manos de mi hermano, a las mías, llegó el Galaxy A5 6. La causa principal de no seguir con la línea del Moto G fue que la tercera generación no me convencía demasiado, unido a que se rumoreaba sobre la posible discontinuación de la línea Moto (algo que quedó zanjado cuando apareció del Moto G 4). En cuanto al Galaxy A5 6, en esta ocasión estaba ante un móvil que no representaba, en experiencia de uso, un gran salto respecto al Moto G 2. De hecho, había un par de detalles en los que perdía la batalla frente a aquel, si bien, en líneas generales, el nuevo A5 era un equipo con una calidad notablemente superior. Como ya digo, la experiencia de uso era similar cuando nos enfrentábamos a aplicaciones cotidianas, como mensajería, correo, internet… si bien… Comenzando por la parte negativa, teníamos sus reducidos bordes. Esto, que iba muy bien a la hora de guardarlo en cualquier hueco y a nivel visual, resultaba en que su escaso espacio entre el borde del dispositivo y la pantalla provocaba un montón de falsas pulsaciones que, muchas veces, eran un incordio. Esto se solucionaba con una carcasa exterior, cosa que no iba conmigo… Siguiendo con lo negativo, teníamos un altavoz que nos ofrecía un sonido potente y que no distorsionaba, pero que estaba muy lejos de la experiencia que otorgaba el Moto G 2014 con sus excelentes bajos. Buen volumen pero, a tope, chirríaban los oídos; demasiados agudos. Muy bien para las notificaciones pero mal para escuchar música a volumen elevado. El A5 no disponía de sonido en estéreo (era lo de menos), los graves brillan por su ausencia y el altavoz estaba en una zona que se obturaba a menudo cuando lo sostenía en la mano. El sensor de luminosidad a menudo no se enteraba de que la estancia se había quedado a oscuras. Pero no todo era negativo, y en sus bondades contaba con una pantalla de 5.2″ Super AMOLED en la que entraba una resolución 1080p. La calidad de imagen era estupenda. Los blancos eran blancos (en el Moto G había cierto toque de amarilleo), y los negros, negros. Las cámaras, tanto la trasera de 13 MP como la frontal de 5 MP, ofrecían una notable mejor calidad de imagen que en mi anterior dispositivo, además de que eran más veloces en la captura. La batería, además de ser de mayor capacidad (2900 mAh frente a los 2080 mAh anteriores), soportaba carga rápida. Lo de la carga rápida fue una pasada; fue una de esas cosas que, una vez probada, ya no querrías volver atrás. La autonomía con este móvil empezó a ir muy holgada, llegando a fin de día con un 50% de carga dando un uso intenso (dentro de lo que yo considero intenso). El aspecto del terminal era imponenente, con su doble Gorilla Glass 4 y su contorno metálico (aunque el cristal trasero hacía muy resbaladizo al terminal). Mantenerlo limpio y brillante era de lo más sencillo. Fue mi primer móvil 4G, con lo cual, en cuanto lo tuve cobertura 4G en mi zona, quedé totalmente sorprendido. En mi caso, iba muy por encima de la conexión ADSL que tenía en casa… Para quien le gustase, el A5 6 venía con lector de huellas digitales, una importante mejora de cara al bloqueo del móvil. Los ocho núcleos del Exynos 1.6 GHz, los 2 GB de RAM y los 16 GB internos terminaron por consolidar una experiencia de software fluida. Sin embargo, esos pequeños detalles molestos que comentaba al principio, hicieron que el A5 fuera donado a mi chica y me pasase a…

12. Moto G4 Plus

g4_plus Y el tiempo pasó, y volví a Motorola (ahora en manos de Lenovo), con su superventas Moto G4 Plus. La experiencia con el A5 2016 terminó siendo, al fin y al cabo, más positiva de lo que pensé que sería en un principio, pero el buen sabor de boca que me había dejado el anterior Moto me hizo volver a probar uno. El A5 6 y el Moto G4 Plus son rivales directos, muy similares en todos los aspectos técnicos. El hardware del G4 Plus es bastante parecido al del A5 6, pues contamos con 2 GB RAM, 16 GB internos y soporte para micro SD. También el procesador, Snapdragon 617 a 1.5 GHz, ofrece un rendimiento prácticamente idéntico al Exynos del A5. Se puede apreciar la calidad del altavoz frontal. Si le damos caña, distorsiona, sin embargo, a un volumen similar al del A5 6, obtenemos un sonido mejor resuelto, menos chirriante y con unos mejores graves (aunque tengo la sensación de que éstos están por debajo de lo que era la experiencia con el Moto G 2). Tenemos una cámara de 16 MP trasera y otra de 5 MP frontal con gran angular. La frontal tiene una calidad muy normalilla (aquí puede que el A5 ganase), pero la trasera ofrece una notable calidad. La pantalla es una IPS de 5,5″ y 1080p, con recubrimiento Gorilla Glass 3, y tiene una gran calidad de imagen. La diferencia con el A5 en cuanto a tamaño es poca, aunque lo que se agradece es que el peso del terminal sea el mismo, 155 gr. Los marcos son mayores, con sus desventajas de tamaño aún más acusado al pasar a las 5,5″, pero con la ventaja de que las pulsaciones accidentales en los laterales disminuyen prácticamente a cero. Siguiendo con la pantalla, un punto positivo es para el sensor de luminosidad, pues regula bien en tiempo real. La batería es de 3000 mAh y se aprecia que se ha dado una vuelta de tuerca más a lo que es la carga rápida, con Quick Charge 3.0 de Qualcomm. En cuanto a autonomía, llego a fin de día con un 65% de carga. La tapa trasera es gomosa, lo que provoca un tacto menos “premium” que el A5, pero, a nivel útil, otorga mayor agarre. A nivel de software, volvemos a la interfaz Android puro, muy fluida, y Motorola nos vuelve a brindar un sistema sin bloatware. Me gusta especialmente el teclado virtual de Android, ya que funciona muy muy bien (especialmente el predictivo gestual).

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