En Trance

Hoy presentamos a mi nueva compañera, la Giant Trance 27.5 2 LTD del 2015.

Las cosas cambian a cada momento en la vida de cada uno; en mi caso, desde haber entrado de lleno en la bicicleta de carretera a finales del 2014 y haberme metido a marchas habituales de 5 horas, echaba de menos una bicicleta más rodadora en la montaña. Y es que la Rallon es una bicicleta espectacular, pero le gustan más las bajadas que las subidas, y más allá de las 3 horas de montaña, volver a escalar un pico se convierte en una tarea que se come demasiadas energías. Además, cuanto toca rodar por carretera, su desarrollo 36×11 se queda muy limitado.

Así que, después de pensármelo con calma, decidí cambiarme a una bicicleta más trail, y en esta ocasión he decidido apostar por la Giant Trance 2.

Estamos ante una bicicleta que pesa de serie 13 kilos. Monta suspensiones de 140 mm (aunque el recorrido de la horquilla se acerca más a los 150 mm) con 67º de ángulo en el tubo de dirección. Las suspensiones vienen en configuración de trail, con lo que se aprecian más absorbentes a baja velocidad que las de la Rallon. Es buena idea situar los bloqueos de horquilla y amortiguador en modo trail cuando subimos montaña, pues se nota que la bici “flexa” más que la Rallon cuando nos ponemos en pie. Disponemos de un pedalier press fit con bielas de 175 mm y platos 24x38T, lo que supone una mejoría apreciable en pistas rápidas y carretera frente a los platos 22x36T. Monta de serie guiacadenas, lo cual, unido al cambio XT con bloqueo, convierte en prácticamente imposible que se salga la cadena sea por donde sea que circulemos (ya en la Rallon, sólo con el cambio con bloqueo, jamás sufrí una salida de cadena). El manillar se queda en los 730 mm. Los frenos son los Deore M615, que en la nueva revisión montan pastillas SLX/XT, con rotores de 180 mm, y los cambios son SLX, excepto la pata trasera, en XT. Respecto a los cambios, los de la Rallon tenían un funcionamiento demasiado duro, especialmente la maneta de cambio de platos (supongo que para que no se cambien solos con el trato de enduro), mientras que ahora van súper suaves (como cuando tenía la Occam). Las ruedas son unas Nobby Nic 650B en 2.25, que aún tengo que probar a fondo pero que, a priori, transmiten buenas sensaciones; rodando van, por supuesto, mucho mejor que las 2.4 que llevaba. El sillín de serie no se me hace cómodo, con lo que va a ser el primer cambio que le toca, junto a la tija, que, una vez probada la Reverb, ya no puedes vivir sin ella. El cuadro, como ya es habitual, viene abalado por una garantía de por vida.

En conclusión, estamos ante una bicicleta orientada al trail técnico, donde la palabra trail saca a relucir su carácter marcadamente todoterreno. Es una bicicleta cómoda preparada para largas rutas, sin importar las grandes subidas y fuertes bajadas que haya en el transcurso de las mismas. Bajo peso y carácter rodador cuesta arriba y holgadas suspensiones cuesta abajo. Sin duda, no se trata una bicicleta preparada para bajar competitivamente dándolo todo, sin embargo, ofrece todo lo que cualquier aficionado al trail técnico puede esperar.


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