Sobre la bicicleta y la actualización de componentes

ciclismo

En el mundo de la bicicleta, tanto entre los entusiastas como entre los recién llegados al mundo de las dos ruedas, pronto llegan las dudas de si actualizar/mejorar componentes. Entre los entusiastas, a menudo símplemente está el afán de probar material diferente (me incluyo), mientras que, entre los recién llegados, a menudo suelen pensar que con mejor material irán más rápido con la bicicleta, lo que los impulsa a compras caras de las que, en muchos casos, se arrepentirán al ver que su velocidad no mejoró como esperaban, o, incluso, que no han percibido mejora alguna.

Lo primero que se ha de tener claro es que, ya se hable de componentes/bicicletas más ligeras y/o aerodinámicas, las mejoras reales que se obtendrán (en la mayoría de los casos), es de uno o dos minutos de ganancia en 40 kilómetos llanos, o bien, con cada kilo menos, tan sólo dos segundos de ventaja por kilómetro de dura subida (bicicletas de carretera). Suelo decir a quien lo pregunta: a nivel competitivo, puede compensar el gran gasto que suele suponer cualquier componente unos gramos más ligero, pero, definitivamente, casi nunca compensa a nivel aficionado.

Actualizaciones con sentido

En montaña, por ejemplo, hay muchas mejoras de componentes que tienen sentido, y, en la mayoría de los casos, no se trata de ganar segundos, sino de tener una bicicleta más resistente, más polivalente, más cómoda… Ruedas que no rajan a la mínima, mejores suspensiones, tijas automáticas, más potencia de frenada, doble suspensión, ruedas de mayor diámetro… hay mucho donde rascar y donde obtener realmente una mejora de cara a la experiencia de conducción. Pero, en cambio, gastar pasta en componentes light, grupos de alta gama, carbono… a menudo no mejoran nuestra experiencia, ni tampoco nuestros tiempos, y encima resultan en componentes menos resistentes.

En carretera es donde el tema es más peliagudo y donde suele haber más dudas e inquietudes. ¿Qué diferencia real de tiempos existe entre una bicicleta de 8 kilogramos y, la misma, rebajada a 7 kg? Pues, en líneas generales, lo dicho, hablamos de segundos en varios kilómetros. Lo importante es tener pierna… Darle a Contador una bicicleta de 10 kg y ya me diréis, los aficionados bien entrenados, si sois capaces de seguirlo con una de 6,8 kg. Cada día veo muchos aficionados con ruedas de carbono, de alto perfil, bicicletas con Dura Ace… y lo malo es cuando van más lentos que yo. ¿No compensa mejorar componentes en carretera? Por supuesto que sí, pero con actualizaciones con sentido. Es decir, hablemos de ruedas, por ejemplo, uno de los temas más recurrentes. Para la mayoría de los cicloturistas, compensa tener unas buenas ruedas de aluminio de bajo perfil, ligeras, resistentes, cómodas y con buenos bujes, que ofrezcan buena frenada, que no se descentren a la mínima y que no requieran ajustar/engrasar los bujes a menudo. Pero ¿invertir en caras ruedas de carbono de perfil alto? Peor frenada, ruedas más delicadas, difíciles de guiar con vientos fuertes… ¿a cambio de unos gramos menos? Hay algún test por ahí que, más o menos, ha demostrado que unas ruedas 400 gr más ligeras sólo inciden en una mejora de un 1% en aceleraciones, mientras que unas ruedas aerodinámicas sólo tienen sentido cuando se rueda de forma constante a 40 km hora o velocidades superiores. ¿Soléis rodar así mucho rato? Hablemos de grupos. Tenemos un grupo de 10 ó 9 velocidades; tal vez el cambio a un grupo de 11 velocidades compensa, pues hay mayor rango de piñones y el funcionamiento general es más suave. Sin embargo, el cambio de un grupo, digamos, 105 11v Shimano a un Ultegra 11v Shimano, o de Ultegra a Dura Ace, o alguno de sus componentes, sólo por bajar peso a la bicicleta, pues es un gasto que no aporta un beneficio acorde, ni mucho menos, a lo que vamos a gastar. Y es que, además, las ganancias con el peso las nota una persona bien entrenada y con vía libre, porque un cicloturista novel, que no siempre rueda a un ritmo constante, que las piernas no le dan, ni siquiera obtendrá esa mejora de escasos segundos en la subida… ¿Cuadro de aluminio o de carbono? Ahora sí, una de las pocas mejoras que sí podemos decir que compensan en carretera, porque un cuadro de carbono ofrece, en el mismo rango de bicicleta, una experiencia más cómoda en todos los sentidos. En cubiertas es donde también suele compensar realizar un cambio a nuestra montura, pues las cubiertas de serie, habitualmente, agarran menos, son más rígidas (transmiten más vibraciones, son más incómodas), y pinchan con mayor facilidad. Pero fuera de estos temas, buscar lo más caro, más “profesional” y más light, pues a menudo resulta incluso contraproducente. Cubiertas que ofrecen una mejora mínima a cambio de degradarse antes o pinchar con mayor facilidad, pues… lo mismo que todo lo dicho, tal vez a nivel competitivo sí, pero a nivel aficionado, está claro que no.

Este artículo viene un poco a cuento de preguntas que me suele hacer la gente en el blog a menudo, y que seguirán siendo bienvenidas y atendidas en la medida de lo posible, pero tal vez sirva para algunos a centrarse en lo que compensa o donde le conviene gastar dinero y en lo que no.

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