BICI Segura

ciclismo

[Actualizado: 2/12/14]

Hoy quisiera transmitir algo de mi experiencia circulando en bicicleta desde el 2007, a fin de intentar prevenir algún desagradable accidente por caída indeseada.

No voy a hablar aquí, sin embargo, de temas de ergonomía ni de seguridad en general. Vamos a centrarnos en riesgos potenciales que, a veces, sobre todo como novatos, no nos damos cuenta de ellos y nos pueden llevar al suelo. Varios de estos casos me han sucedido, sin graves consecuencias, por suerte. Creo que hubiera estado bien haber tenido acceso a una lista como esta cuando empecé con la bici.

Antes de nada, comenzaremos por la revisión básica de nuestra bicicleta antes de salir. Hay cosas básicas que nunca deben faltar, tales como:

  1. revisar la presión de las ruedas. En la bicicleta, la presión baja entre salida y salida. El agarre en curva depende mucho de la correcta presión de los neumáticos y, en MTB, una presión muy baja puede provocar un destalonamiento del neumático o un pinchazo de la cámara por pinzamiento. Debemos revisar “al tacto” la presión de las ruedas día a día, y mediante una bomba con un manómetro de confianza, al menos, cada dos semanas.
  2. cadena lubricada. Una cadena sin aceite nos puede romper durante la ruta (aparte de que se estropea antes). No cuesta nada echarle aceite de teflón antes de salir, si vemos que está reseca.
  3. comprobar los cierres rápidos. Habitualmente, tenemos cierres rápidos en las ruedas y en el sillín. Si tenemos niños en casa, tal vez se les haya ocurrido abrirlos. Si hemos sacado la rueda para cualquier cosa, se nos han podido olvidar abiertos. Echarles un vistazo antes de salir tampoco cuesta nada.
  4. revisión de amortiguador y horquilla. Las barras han de comenzar la ruta siempre limpias. Si la bici lleva mucho tiempo parada, también conviene revisar la presión de aire (si lo lleva).

Y ahora, vamos a ver si conseguimos enumerar la mayor parte posible de los peligros potenciales en ruta.

Circulando en carretera y bicicleta en general

Lo peor que nos puede pasar es sufrir una caída en carretera, rodeados de tráfico, y resultar ser atropellados por un conductor de esos que no respetan los márgenes de seguridad, que son… la mayoría. ¿Cuáles son los riesgos potenciales de las carreteras para las caídas? Voy a enumerar los riegos que se me ocurren.

a. Pequeñas grietas/desniveles longitudinales (5-10cm de altura en adelante) en la calzada o en los bordes del asfalto. Los desniveles longitudinales son un horror cuando los pillamos con cualquier rueda, sobre todo a baja velocidad, y no hacen ángulo recto con nuestra bici, pues nos desestabilizan por pinzamiento y/o resbalón de la rueda. Según la velocidad, el ángulo soportable por la bici será mayor o menor antes de lanzarnos al suelo. Aquí encontramos grietas profundas en el asfalto, alcantarillado mal puesto, bordes del asfalto con la tierra, aceras, etc. Es fácil verlo así: si vamos a subir a una acera o bajar de ella en perpendicular, nos resultará bastante sencillo. Si vamos al borde de una acera y pretendemos subir a ella prácticamente en paralelo, seguramente nos patinará alguna rueda contra el borde, seguramente la trasera, y nos mandará al suelo. Si circulamos al borde de una acera y nos pegamos demasiado, la rueda delantera puede pinzarse con el borde de la acera y mandarnos al suelo igualmente. Lo mismo, pues para cualquier desnivel longitudinal o que no haga 90º con nuestras ruedas. Si circulamos demasiado al borde del asfalto con la tierra, puede que en un despiste la rueda delantera se nos vaya a la tierra, y con el desnivel la hemos liado. No hay que circular por el medio de la vía con la bici, pero tampoco demasiado al borde.

b. Gravilla, arenilla u obstáculos imprevistos bajando en curva. Cuando bajamos con algo de velocidad y vamos por el borde de la carretera sufrimos un gran riesgo, pues en muchas curvas no vemos lo que se nos viene encima, como gravilla en medio de la curva o algún perro o gato que nos salga de la nada. Si vamos con velocidad en curva y nos aparece gravilla, frenar seguramente nos hará patinar y caer (e incluso sin frenar, si la curva es cerrada). Por tanto, lo mejor en bajada ante las curvas es reducir la velocidad, echar un vistazo rápido atrás (siempre con el frente despejado y llano) y verificar que no viene ningún vehículo para meternos al medio del carril. Así, tomaremos la curva en un asfalto normalmente en mejores condiciones y con más visibilidad, para una vez superada ésta, volver al arcén. Si no es posible irse al medio del carril porque hay tráfico, reduciremos la velocidad de marcha lo que sea necesario para tomar la curva por el borde con seguridad, según sea esta más abierta o cerrada.

c. Con terreno deslizante, como arenilla, mucho ojo con el freno delantero.

d. Roturas de cadena. A veces, las cadenas se rompen, y cuando rompen, solemos caernos porque se nos descompensa el cuerpo. Una caída tonta por rotura de cadena puede acabar muy mal en carretera. A mayor tensión de la cadena, mayor riesgo de rotura, especialmente si hacemos un cambio en medio. La mayoría de roturas de cadena que he visto han sido a causa de un cambio de marcha brusco, en el que se ha doblado un eslabón y, acto seguido, se partió la cadena con el siguiente tirón fuerte de pedal. Practicar y aprender cómo hacer cambios con suavidad. Si estáis circulando con mucho tráfico al lado, subir la cadencia de pedaleo y meter una marcha más corta ayuda a llevar la cadena sometida a menos presión.

e. Pinzamiento entre ruedas de dos bicicletas. Un motivo recurrente de caída, sobre todo entre novatos, es el pinzamiento entre ruedas de dos bicicletas. Cuando circulamos con compañeros hay que recordar SIEMPRE mantener un buen margen de seguridad entre bicicletas, mínimo 3 a 5 metros, para evitar provocar un pinzamiento, que nos mandará al suelo a nosotros y al compañero. Además, el margen de seguridad nos debe permitir frenar si el compañero de delante se cae o se detiene inesperadamente, sin que lo lleguemos a alcanzar.

f. Bajar apoyados en los cuernos del manillar. Los cuernos están muy bien para ayudarnos en las subidas, pero en bajada uno nunca se debería apoyar en los cuernos, pues ante una requerida frenada de emergencia, estamos muy lejos de las manetas de freno.

g. Circular muy pegados a los vehículos estacionados. Un vehículo estacionado siempre se puede poner en marcha o bien se puede abrir una puerta de improviso. Incluso nos puede salir un gato de debajo de alguno. Circularemos con mucha precaución cerca de los vehículos estacionados y lo más alejados de ellos que nos permita el tráfico. En ciudad, si hay varios carriles por sentido, irnos al medio de un carril no es demasiada mala idea. Además, a veces vamos al ritmo del tráfico. Por otro lado, si hay dos carriles por sentido y nos pegamos mucho a los vehículos estacionados, los coches nos adelantarán demasiado pegados a nosotros. Es mejor, por tanto, “obligarles” a que nos dejen margen de seguridad al lado y nos adelanten directamente por el otro carril. Si vamos subiendo a baja velocidad, podemos acercarnos más a los vehículos estacionados para no entorpecer demasiado el tráfico, pero siempre atentos a posibles aperturas de puertas o arranques inesperados, fijándonos, por ejemplo, si hay gente dentro del coche estacionado.

h. Nunca desviar la vista del frente demasiado tiempo. Muchos ciclistas echan vistazos a sus compañeros que se han quedado atrás o a los cambios o ruedas, para comprobar… ¡quién sabe qué! durante un tiempo demasiado largo. Echar un vistazo rápido atrás no está mal para ver si nos sigue algún vehículo cuando tenemos, por cualquier razón, que desviarnos de nuestra ruta e invadir la calzada. Pero esto siempre hemos de hacerlo con un firme en buen estado y llano por delante, y de manera muy muy rápida. Quedarnos uno o varios segundos viendo hacia otro lado que no sea el frente, es mala idea. Además, la bici se desvía cuando no vemos al frente, no como cuando vamos en coche, que mantiene su ruta. Cuando queramos ver qué pasó con nuestros compañeros o comprobar algo en la mecánica de la bici, debemos pararnos en lugar seguro y bajarnos de la bici, si es necesario.

i. Si usamos pedales con calas o algún tipo de sujeción al calzado, debemos familiarizarnos bien con el sistema antes de salir al tráfico aglomerado. Si el sistema tiene niveles de presión, regularlos en el nivel más blando al principio.

j. Evitar “ir a tope” y detenerse repentinamente, bien por un paso de cebra, un semáforo, etc. Rodar a un ritmo excesivo no es muy saludable, pero lo peor es ir a tope y parar de golpe, pues hay mucho riesgo de desvanecimiento. Por eso, si vamos un poco forzados y prevemos que nos vamos a tener que detener en un semáforo o similar, aminoraremos el ritmo de manera paulatina, para que el cuerpo se vaya adaptando y pase de una situación de esfuerzo a una de reposo adecuadamente.

k. Superar las fobias a los bichos. Esto, que puede parecer lo más trivial del mundo, representa un grave problema para ciertas personas, tanto vayan en coche como en moto como en cualquier otro vehículo. Hay gente que tiene pánico a arañas, saltamontes, abejas, etc., y es ver un bicho de estos al lado y perder los nervios y el control, con el gravísimo peligro que ello conlleva. Si vamos en bici o en coche (u otro) y vemos una araña (o pon aquí tu bicho más odiado) enorme y fea que nos sube por un brazo, o notamos algún bicho que se nos ha subido a la cara (bastante probable en montaña), tenemos que mantener los nervios de acero, la calma total, hasta detenernos, y entonces, ya sin peligro, tratar de quitárnoslo de encima con mayor o menor paciencia. Por tanto, si tenemos alguna fobia concreta que nos pueda hacer perder los nervios y el control del vehículo, es mejor tomarse un tiempo de concienciación hasta que estemos preparados, porque un bicho como mucho nos picará, pero una salida de carril nos puede llevar la vida consigo, o la de otras personas. ¿Qué es una picadura al lado?

l. Evitar el agotamiento. Es habitual, sobre todo como novatos, no calcular bien los límites de fuerza de que disponemos para el camino, de manera que apretamos mucho cuando vamos frescos y terminamos la vuelta de regreso exhaustos. Con ese nivel de agotamiento, las caídas se producen de la forma más tonta y, además, nos arriesgamos a sufrir un desvanecimiento. Así, lo ideal sería empezar con rutas cortas, de media a una hora, sin forzar el cuerpo durante el camino, ahorrando energías (muy recomendable llevar una barrita energética o alguna fruta o así por si la necesitamos durante la ruta -aparte de la obligatoria agua-, así como tomar algo antes de comenzar el viaje; a mí me funciona bien tomar un plátano/barrita/galletas más un yogur antes de salir de ruta matutina), e ir subiendo paulatinamente la duración (y ritmo) hasta las dos horas, duración recomendada del entrenamiento diario. Por otro lado, sea cual sea nuestra condición física, hay que comenzar calentando durante los primeros minutos de cada salida en bici. Si comenzamos tirando fuerte al inicio porque nos encontramos con fuerzas, el agotamiento llegará enseguida y tendremos una salida más arrastrada físicamente. Hay que calentar bien durante los primeros veinte minutos (dependerá del clima), con desarrollos cortos y moderada cadencia de pedaleo, hasta alcanzar nuestro nivel cómodo de temperatura, momento en el que podremos tirar con tranquilidad. Especial cuidado debemos tener cuando toca comenzar la salida con subidas: tranquilidad, pese a que estemos llenos de fuerzas.

m. Usar gafas. La mayoría de las gafas que se venden para bicicleta tienen tres tipos de cristales: oscuros para el sol, en tono amarillo para el atardecer y transparentes para la oscuridad y usos diversos; vamos, adaptadas a poder llevarlas en todo momento. Esto se debe a que, aunque en subida las gafas no tienen efectos aparentes en la seguridad, llaneando a velocidad y en bajada son un equipamiento fundamental. Bien por gravilla que nos tiran los coches o el compañero de delante a los ojos, barro por nuestra propia rueda delantera, o por abejorros, moscones, etc., que pueden impactar a alta velocidad contra nuestros ojos (cosa bastante frecuente), las gafas son más que deseables, ya que estas situaciones nos pueden hacer perder el equilibrio, aparte de producirnos gran malestar o incluso heridas debido a lo sensibles que son los ojos.

n. Viento lateral, rebufo de camiones. A menudo, un ciclista novato (e incluso experimentado) obvia el grave problema del viento que nos azota lateralmente. En varias ocasiones he sufrido “volantazos” a manos del manillar que me han desviado de mi ruta a causa de un viento lateral de fuerza inesperada, y, más recientemente, el mismo efecto causado por el fuerte rebufo que produjo un camión que pasó a mi lado a unos 70 km/h, y que me atrajo hacia sí con suficiente fuerza como para desestabilizarme. También afecta mucho el viento cuando circulamos con bicicleta de carretera en bajada detrás de un camión, aunque vayamos prudentemente alejados, ya que nos hará dar bandazos a ambos lados. Bien, lo mejor ante estos casos es, como siempre, extremar las precauciones y disminuir la velocidad. En caso de un viento moderado/fuerte durante la ruta, circularemos con precaución durante todo el trayecto, sin otorgarle confianzas, ya que en el momento menos pensado nos va azotar lateralmente con contundencia.

o. Gatos y perros. Los gatos son unos animales con una extraña afición: cruzar la carretera justo cuando pasas. Es más, un gato que está cruzando la calle y ya está llegando al otro extremo cuando pasas, tiende a dar media vuelta y volver a la cuneta de la que salió antes que apartarse hacia la que está llegando. En cuanto a algunos perros, tienen la afición de perseguirte ladrando al lado de tus pies. Mantén la calma, pues no te van a morder (en general); es más perjudicial que te desestabilices y te caigas, pues entonces llevarás la caída y, si el perro era agresivo y te iba a morder, entonces la liaste. Cuidado con ambos tipos de animalitos.

p. Conocimiento de nuestra bici. Cuando llevamos unos cuantos kilómetros con nuestra bici, empezamos a conocer “como suena” y como va. Hay que prestar especial atención a todos los ruidos y sensaciones extrañas que nos transmita y que no nos había transmitido con anterioridad, pues a menudo son síntoma de algún componente que comienza a fallar o romper y que nos podría mandar al suelo en breve. Por ejemplo: un derrape o movimiento extraño, sobre todo en curva, es la situación más normal que nos encontraremos, y nos avisa de un neumático pinchado que está perdiendo aire y pronto perderá la total adherencia; un ligero fallo en las pastillas de freno puede estar diciéndonos que han deslizado dentro del mecanismo del freno y que, en breve, van a salir por los aires y nos quedaremos totalmente sin frenos; una vibración extraña nos puede avisar de un tornillo flojo. Pues eso, atención a lo que nos comunica nuestra compañera de viaje.

q. Mecánica reciente. Hay gente que siempre lleva la bici al taller y gente manitas que siempre hace los cambios/ajustes oportunos en casa. Tanto una cosa como otra, cuando hemos hecho algún cambio importante a nuestra bici, conviene prestar atención, sobre todo en la primera salida, por si algo no hubiese quedado debidamente apretado o ajustado, especialmente si somos novatos en el tema de la mecánica de bici y nos hemos puesto manos a ello nosotros mismos. Ruedas, frenos, manillar/potencia/dirección, pedales, bielas… son temas en los que, un tornillo flojo, es algo a temer. Cambios, platos, piñones… son menos traumáticos. Por tanto, hecho un ajuste o cambio reciente en algún elemento vital, especialmente si hemos cambiado varias cosas en la bici a la vez, requiere un tiempo de prueba antes de meterle caña a dicho elemento, no vaya a ser… Salir una o dos veces con tranquilidad y comprobar después su correcta fijación es recomendable para evitarnos “sorpresas”.

r. Cambios recientes. Esto es más visible en bicicletas de montaña que en carretera. Es posible que llevemos tiempo con nuestra bici y nos hayamos acostumbrado a ella y a su forma de subir y bajar por el terreno. Hemos cogido seguridad en el rodaje. Pero un buen día cambiamos de bicicleta, o, simplemente, cambiamos de pedales, o de manillar, por uno más alto o ancho; o incluso, hemos cambiado los neumáticos. Cuando cambiamos algo importante en nuestra bicicleta, hay que darle un tiempo para acostumbrarnos. Si es referente a la postura, nos encontraremos diferentes, raros, con las novedades introducidas, y, especialmente en bajadas, nos puede causar algún susto si queremos mantener el ritmo de rodaje con la seguridad previa que ya teníamos ganada. Si cambiamos de neumáticos por unos de taqueado distinto, a veces responden diferente a lo que ya conocíamos ante terreno deslizante. A veces van mejor, pero a veces peor. En general, hay que darle un tiempo a las novedades para volverles a pillar el punto.

s. Circulando con lluvia. No hace falta decir lo de extremar las precauciones con lluvia, etc. etc., pero sí recordar los puntos conflictivos, esos que muy bien conocen los motoristas. Las pinturas en la calzada, de pasos de peatones, etc., se convierten en una trampa resbaladiza con agua, así como las tapas de metal de alcantarillado y demás. Sólo el asfalto se salva, y aún así, con las primeras lluvias, está aceitoso y también puede hacernos patinar bastante. Mucho ojo por donde tomamos las curvas con lluvia.

t. Curvas mal diseñadas/carreteras desconocidas. Cuando una curva está bien hecha, tomarla no entraña ningún peligro especial a no ser que vayamos a una velocidad excesiva, sin embargo, existen muchas curvas que parecen abiertas al principio y se cierran repentinamente. Aunque las tomamos a una velocidad fiable en su primera parte, su cierre repentino nos causa más de un susto. Por eso, sobretodo en lugares desconocidos, cuando bajemos carretera, conviene tomar las curvas cerradas que nos parezcan sospechosas a menor velocidad de lo que sería normal, hasta ver como se desarrolla la misma.

Así que, de lo que se trata en carretera, es de no invadir nunca la calzada de manera imprevista. Nunca nos hemos de desviar de nuestra línea imaginaria marcada hacia el interior de la vía ni tan sólo medio metro, pues los coches y camiones nos acechan en todo rato y el viento en las orejas suele impedir incluso que los oigamos antes de tenerlos encima. Concienciaros siempre de que, en caso de que en alguna ocasión sea imposible evitar una caída en carretera, durante ese breve lapso de tiempo en que aún tengáis la opción de elegir hacia que lado caer, tener la predisposición y hacer todo lo posible por caer hacia la cuneta o acera, NUNCA hacia el lado del tráfico; hacedlo como si os fuera la vida en ello.

Circulando en montaña

En montaña, las pequeñas caídas no suelen revestir gravedad, ya que no hay ningún vehículo pesado que nos vaya a atropellar por ello. Lo que debemos evitar son las caídas a cierta velocidad. Para ello, aparte de los temas mencionados anteriormente, en principio sólo debemos:

a. bajar con prudencia a causa del terreno resbaladizo típico montañero, no apurar las frenadas en curvas ni tomarlas a demasiada velocidad, bien por riesgos de resbalones al frenar o por los más que comunes animales en medio del camino.

b. prestar atención a los palos sueltos en el terreno, que se nos pueden enredar en las ruedas y liarnos una buena.

c. tener mucha precaución con los terrenos pedregosos y/o poco uniformes. Para pasar por estos, nos apoyaremos sobre los pedales, con el cuerpo en pie, ya que esto ayuda a mantener la estabilidad y se absorben mejor las irregularidades del terreno. Es importante familiarizarse con los pedales con cala, que al principio parece que es un rollo inseguro, pero en cuanto vamos por un par de terrenos irregulares veremos cuanto nos ayuda que el pie no se nos vaya fuera del pedal.

d. atrasar el cuerpo, y con ello el centro de gravedad, en bajadas pronunciadas, especialmente ante desniveles tipo escalones, y tocar poco o nada el freno delantero según las condiciones del terreno. Con atrasar el cuerpo quiero decir levantar el culo del sillín y desplazarnos hacia atrás de éste, manteniéndonos así “colgando” sobre la rueda trasera. Es muy conveniente bajar el sillín en estas situaciones, si lo llevamos muy subido, pues el riesgo de dar una voltereta por encima del manillar es alto; basta con un mínimo palo, piedra, raiz, etc., que nos encontremos con la rueda delantera, mientras vamos en una posición muy adelantada sobre el centro de gravedad, para acabar de morros y rodando por los suelos en la pendiente. Con todo, es muy importante no atrasar el cuerpo demasiado encima de la bici, pues si nos apoyamos en exceso sobre la rueda trasera, la rueda delantera quedará sin tracción y no seguirá nuestras órdenes.

e. No tomar bajadas complicadas (pedregosas, raíces, trialeras, etc.) con agotamiento de piernas. Si falta “fuelle” tras una larga ruta o tras una subida difícil, o tras tiempo sin salir (o no haber salido anteriormente) deberíamos evitar cualquier bajada complicada, pues si las piernas están agotadas, ni bajaremos con seguridad ni nos responderán bien ante el terreno.

f. Los cuernos están bien para una bici de montaña con propósito XC y/o que también ruede mucho por carretera. Pese a que nos ayudan es las cuestas de carretera y en las cuestas leves de montaña, deberíamos evitar usar los cuernos en las cuestas difíciles de montaña, pues la rueda delantera se levanta y perdemos el equilibrio. En las cuestas difíciles es mejor llevar bien asentada la rueda delantera (la trasera por supuesto), y los dedos en los frenos, pues si nos patina la rueda trasera con las piedras o por baja velocidad por agotamiento, frenamos la bici y ponemos un pie en el suelo sin complicaciones. El problema está en que nos patine la rueda de atrás y la bici se nos vaya para atrás antes de conseguir poner el pie en el suelo. Levantarse sobre los pedales para subir este tipo de cuestas complicadas con piedras tampoco es recomendable, pues la rueda trasera patinará más que otra cosa.

g. Como bien apunta el comentarista anónimo, cuando bajamos, sobre todo por terreno inestable, hay que mantener el cuerpo en lo que se denomina “relajada tensión”. Hay que absorber las irregularidades del terreno, pero controlar la bici en todo momento. De manera especial, hay que prestar atención al manillar. Éste intentará desviarse a la primera de cambio, por acción de piedras o raíces, y hemos de mantenerlo derecho en la línea que queremos seguir, sujetándolo con firmeza en todo momento, pero sin llevar los brazos rígidos. Llevar un manillar ancho ayuda sobremanera en esta tarea.

h. Cuando nos encontramos subiendo una cuesta empinada en terreno resbaladizo y nos hemos detenido, hay que cuidar el arranque. Dar un “golpe de pedal” y querer subir el culo después al asiento, suele ser mala idea; la rueda trasera patinará, puede que nos golpeemos contra el sillín, y encima nos caeremos por desequilibrio. Lo que hay que hacer es buscar un punto alto (una piedra, un resalto, etc.) donde apoyar bien el pie, y colocar el cuerpo bien asentado con la bici en vertical, para arrancar con apoyo en la rueda trasera, con tracción, y sin usar los cuernos para intentar hacer más fuerza, pues puede que se nos levante la rueda delantera y perdamos el equilibrio.

i. La montaña es un terreno exigente. Al principio, nuestro cuerpo lo pasa mal con la primera irregularidad que se presenta en el camino; las piernas nos vibran y se nos cansan enseguida; los brazos se nos estresan; la espalda sufre. No podemos intentar hacer el primer día lo mismo que hace la gente más veterana. El cuerpo necesita hacer muchos kilómetros por montaña para endurecerse a sus condiciones. Con el tiempo, brazos y piernas dejarán de sufrir y comenzaremos a disfrutar plenamente la montaña. Con el tiempo, ya no notaremos tortuoso el pedalear por terreno irregular ni iremos inestables en las bajadas; los brazos aguantarán firme el manillar sin agotarse. Nuestro equilibrio mejorará, así como nuestra templanza y confianza ante los terrenos sueltos y escalonados, y aunque una rueda nos resbale, conseguiremos mantenernos en pie. Recomiendo practicar a posta las dificultades a medida que nos ponemos en forma. Practicar poco a poco el equilibrio, el subir por terreno pedregoso y escalonado, el coger confianza bajando. Por ejemplo, si un camino es llano subiendo pero tiene una pequeña parte de piedras sueltas, intentar subir por ella en vez de por la parte llana, añadiendo cada vez más dificultad. Así, cuando no nos quede más remedio que enfrentarnos a esos caminos a todo lo ancho, ya estaremos preparados.

j. Circulando con lluvia / (tras) tormenta. Igual que en carretera, con lluvia hay que extremar precauciones. Esos lugares por los que habitualmente bajamos tan tranquilos, se volverán resbaladizos, comenzando, claro, por el barro. Pero, más concretamente, se volverán autenticas “pistas” deslizantes: piedras lisas y madera en general. Especial atención a los palés y tablas dispuestos a modo de rampa a lo largo de muchos trazados. Si hay o acaba de haber tormenta con vientos fuertes, estará todo el camino plagado de ramas, cortezas y demás restos de maleza y árboles, lo que implica un gran riesgo de agarre para la rueda delantera, o de atravesamiento de rama en los radios.

Esto es lo que se me ocurre por ahora, así que, para finalizar, os invito a completar esta lista con vuestras sugerencias, que serán muy bienvenidas.

7 comentarios el “BICI Segura

    • Supongo que más vale un “sermón” a tiempo que una grave caída.

      Evidentemente, no se va a quedar uno de golpe con todos los puntos mencionados, pero sí, para un ciclista novato, puede servir de mensaje concienciatorio de que la bicicleta no es tirar a lo loco de buenas a primeras, sino que es una especie de arte, de instrumento, con el que hay que ir practicando, depurando y aprendiendo, y al que hay que prestar la atención debida y tratar con el debido respeto.

      Este post va especialmente dirigido a esa gente que se reencuentra con la bicicleta después de años sin practicar tal actividad. No tiene nada que ver la bicicleta que se hace de pequeño por un camino llano al lado de casa que la bicicleta de montaña por senderos angostos y trialeras.

  1. excelente, siempre que reviso la bici o le hago mantenimiento(engrase,ajuste de cambios-desviadores) u otra cosa salgo con ella a dar una vuelta de prueba a ver como quedo y eso para que cuando salga a rutas largas que seria al dia siguiente ps no tenga novedad con la bici :) otra cosa que es recomendable totalmente es los lentes porque ayudan a no sentir malestar visual por el viento, humo o insectos … :) gracias por las acotaciones excelente blog :)

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