Alma curioso-tecnológica

Aunque actualmente la bicicleta y sus entresijos ocupan gran parte de mi interés y dedicación en el blog, supongo que, antes que ciclista, he sido un aficionado a la tecnología y a la informática, y eso, de vez en cuando, aflora y necesita una alimentación.

Se da el caso de que próximamente, en concreto el 17 de octubre, aparecerá la renovación de Windows 10, Fall Creators Update. Por su parte, el 19 de octubre se presenta Ubuntu 17.10, en el que se abandonará Unity como cambio, tal vez, más representativo. Ambas son unas buenas noticias para mí, un tipo de usuario ávido de jugar y experimentar con los cambios y novedades que se van produciendo en el software (sí, bueno, y en el ciclismo y en todo en general jaja).

Como usuario de Windows 10, estoy muy satisfecho con la dirección que ha tomado el sistema operativo de Microsoft, comenzando, evidentemente, por su gratuidad si ya tenías una licencia previa. También me gusta mucho que se pueda bajar la ISO del sistema operativo actualizado para poder instalar desde cero en un momento dado. Ahora Microsoft nos ofrece dos actualizaciones mayores al año, incrementales, donde se aprecia el asentamiento y robustez de un sistema cada día más pulido. Y es que el cambio más o menos radical que Microsoft daba a sus sistemas operativos cada dos o tres años, previo paso por caja, siempre era su quebradero de cabeza y la razón de que a día de hoy Windows 7 todavía sea el sistema Windows más usado a nivel global.

Como usuario de Ubuntu, se aprecia que es un sistema diseñado para que cualquier home user pueda lidiar con las tareas cotidianas de manera eficiente. Es un sistema que no tiene que vender con el efecto wow!, por lo que da un poco igual que su interfaz haya cambiado más bien poco en el último lustro; en cambio, sus desarrolladores se ocupan de que a nivel interno sí esté siempre en plena evolución. Lo importante, a nivel de usuario, es que funciona, cada vez mejor y en más hardware, y se pone al día con los programas que lo componen. Además, en este 17.10, se cambiará de Unity a Gnome 3 (vuelta a los “orígenes”), lo que creo que es un movimiento muy acertado y que, si bien para Canonical representa el abandono de la unificación de plataformas, creo que será positivo para los usuarios, ya que Gnome… es mucho Gnome ;)

Y así, de vez en cuando, aparco la bicicleta unos días y me dedico a ese extraño gusto que tengo desde la adolescencia por instalar y probar diferentes sistemas operativos, a ver qué “se cuece” en cada mundillo.

Posdata friki: hablando de temas informáticos, me he dado cuenta de que se ha dado la casualidad de que este es el artículo 386 de este blog… :)

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Convierte tu Android en una SEGA Mega Drive y Master System

La última sorpresa que me he llevado con mi Xperia Neo con Android ha sido su capacidad hardware para emular mis dos consolas más añoradas, cuyos juegos quedan de maravilla en la pequeña pantalla y están muy bien para pasar el rato si nos toca estar en alguna cola de espera o similar.

Para conseguir convertir nuestro smartphone Android en una Mega Drive o Master System, no tenemos más que instalar el emulador gratuito GENPlusDroid del Android Market y copiar algún ROM de nuestro juego favorito en el directorio GENPlusdroid/roms de la sdcard.

Al instante de cargar el ROM, se iniciará el juego, perfectamente emulado en gráficos y sonido. Aún así, en las opciones del GENPlusDroid, conviene cambiar el “frameskip” a 0 para no perdernos detalle y ganar en fluidez de movimientos (a no ser que se ralentice el juego). Otra opción de interés es subir la calidad de sonido a 44100 Hz, que, según dispositivo, se va a notar un gran cambio. También, según gustos, querremos cambiar el visionado a modo “toda pantalla”.

Y nada, con esto ya podemos echarnos unas partiditas al Sonic en cualquier lugar y, tal vez, matar ese antojo incumplido de tener una consola portátil.

Ideas sobrevaloradas

El mundo actual parece moverse en torno al valor de las ideas y sus patentes, más que del trabajo en sí que cuesta cualquier desarrollo. “¡Es mía, yo la pensé primero!”, piensan y dicen muchos de los que algún día tuvieron una acertada idea.

Creo que está sobrevalorado lo que es la idea en sí. Todos tenemos, o hemos tenido en algún momento de nuestra vida, alguna que otra idea genial, que mejoraría la vida de todos (fin del hambre, trabajo para todos, útiles nuevos…) o que les gustaría su resultado (una canción, libro, película…). Pero no las patentamos, ni, más importante, no las trabajamos para llevarlas a cabo. Por tanto, ¿si la hubiésemos patentado en su momento, deberíamos cobrarle a otro u otros que se pusieran manos a la obra a desarrollar lo que, un día, por pura casualidad, nos vino a la mente? No me parece lógico.

Vamos a ver, el mundo se ha formado a base de “copiar” y mejorar las buenas ideas y desechar las malas. ¿Qué hay de malo? Que unos cuantos no podrían “vivir del cuento”.

Ahora bien: una cosa es copiar y mejorar ideas y, otra muy distinta, para mí, copiar trabajo. Es decir, uno tiene una idea más o menos revolucionaria. Se busca la vida, el apoyo, la financiación, si hace falta, y se invierten muchas horas y trabajo en desarrollarla. Al final del proceso se obtienen planos, código, etc. ¿Es lícito copiar éstos a fin de mejorarlos? Yo aquí no estoy a favor.

Es decir, si yo desarrollo alguna idea con mucho trabajo a mis espaldas, me parece normal que esa idea le haya gustado a alguien y haya trabajado por su cuenta en desarrollarla hasta el punto de competir con mi trabajo. Si no he sido capaz de hacerlo mejor que él, enhorabuena. Pero si directamente ha copiado mis planes y mejorado éstos ligeramente y sin esfuerzo y ahora me hace la competencia, creo que, moralmente, ha robado y se beneficia de mi trabajo.

Tener una idea no nos cuesta trabajo, y, tarde o temprano, a otro se le ocurriría lo mismo. Pero realizar un trabajo, en el que has tinvertido tiempo, ganas, ilusión…, y que venga otro, que se salta esos pasos a tu costa, y te gana sin una competencia leal, me parece deplorable y triste, ¡y reclamable legalmente, por qué no!

Por ejemplo, en software. Si uno tuvo una idea de poner cierto botón en cierto sitio y que haga cierta cosa. Luego viene la competencia y se curra lo mismo, con su propio trabajo, eso sí, y luego, mejoran o cambian ese aspecto, ¿por qué han de reclamar los primeros? Sin embargo, si el trabajo de la competencia ha consistido en un copia/pega de código, evidentemente creo que sí hay motivo para la reclamación.

En efecto, a menudo es difícil discernir cuando la copia ha sido de la idea o del trabajo en sí, pero, aunque el efecto parece o es el mismo, moralmente una acción me parece “legal” mientras que la otra no.

Por ejemplo, en software libre, a base del trabajo de decenas o cientos de personas se consigue emular o mejorar el funcionamiento de una aplicación de las “grandes” aplicaciones… Pues enhorabuena muchachos. Ahora bien, que unos se han colado en los servidores de X empresa y han copiado código y reutilizado este sin permiso expreso… Pues no me parece correcto.

Un poco de respeto mutuo nunca está de más, ¿no? Aparte, creo que el trabajo por realizar una idea nos convierte en expertos en el tema, mientras que, con el copia/pega, nunca llegaremos a dominar lo que tenemos entre manos y los errores serán nuestros acompañantes. Si uno no ha trabajado en su obtención, ¿va a hacerlo en su comprensión?

Ubuntu 11.10 con Gnome Shell: aprobado

Hace escasos días que Canonical publicó la última actualización de su famoso sistema operativo Ubuntu. En este caso, llegamos a la versión 11.10, que ya está disponible para descarga en versiones de 32 y 64 bits.

Canonical ha ido un paso más allá en esta ocasión, en la buena dirección en la mayoría de los puntos, aunque han quedado colgando algunos flecos. Primeramente, hay que decir que han instaurado Unity de manera global, tanto si poseemos aceleración gráfica por hardware como si sólo podemos usar un escritorio sin aceleración gráfica. En cierto modo, no han tenido más remedio, puesto que han dado el salto a Gnome 3 y ya no podían usar el tema por defecto de Gnome 2. Así, han pulido su entorno Unity de manera que funciona prácticamente igual de ambas maneras, aunque, eso sí, hay que acostumbrarse a que se acabó Gnome 2 y ese es un cambio drástico que no gusta a muchos.

Han trabajado muy duro en Canonical, y se aprecia, para adaptar y mejorar Unity, el Centro de Software de Ubuntu y cambiar todo a Gnome 3. Aún así, han desaparecido muchas opciones de personalización y temas por defecto, cosas no soportadas aún por Gnome 3, y ahí llegamos a un nuevo punto que puede resultar negativo para muchos usuarios, eso de… ¿y ahora como hago esto?

Lo bueno es que, en general, el cambio ha sido positivo, y tras buscar un par de cosas, como el de cómo cambiar las fuentes o cómo quitar el antialiasing de las mismas (hay que instalar un programa que se llama “Configuración avanzada (de Gnome 3)”, todo comienza a quedar a gusto del usuario, yo, en este caso.

Aunque se ha trabajado mucho en Unity y funciona correctamente, los temas por defecto que trae usan letras en tono “pastel” que me fuerzan demasiado la vista (nada mejor que negro sobre blanco, para leer, o viceversa), así que la mejor parte del nuevo Ubuntu, para mí, es que han puesto a golpe de click la instalación de Gnome Shell directamente desde el Centro de Software. Gnome Shell trae consigo el tema visual Adwaita (tema que usa unos colores de letras más amigables a mi gusto), y la verdad es que, tras un rato de uso, quedé totalmente encantado con el modo de funcionamiento de Gnome Shell, por encima de la experiencia con Unity y por encima de lo que era Gnome 2 clásico. La parte negativa es que ciertos programas, como el reproductor de música Banshee, se integran con Unity, mientras que no lo hacen con Gnome Shell.

Así que el nuevo Ubuntu me ha convencido por completo, y ya es para mí la mejor versión de este sistema publicada hasta la fecha. Esto otorga buenas vibraciones de cara a la próxima versión LTS. Enhorabuena, Canonical, y gracias por dos cosas: una, por este estupendo sistema operativo, y dos, por haber despejado mis dudas e incertidumbres acerca del futuro del escritorio sin Gnome 2 y haberme devuelto la confianza y pasión por vuestra distro.

Sin más, os dejo unas cuantas capturas de pantalla, correspondientes, eso sí, a la interfaz Gnome Shell.






Y los “repositorios” conquistan el mundo…

El mundo libre ya lo sabía hace mucho mucho tiempo: no hay nada mejor, tanto para usuarios como para desarrolladores, que centralizar las aplicaciones disponibles para un determinado sistema. Los usuarios lo tienen mucho más sencillo para encontrar e instalar la aplicación que necesitan, así como para buscar aplicaciones nuevas sin comerse la cabeza por todo internet, donde mucho influyen (y muy de agradecer) los diferentes sistemas de votación comunitaria. Los desarrolladores, por su parte, sobre todos los menos conocidos, tienen un sistema sencillo de llegar al público, pero, mejor aún, tienen un sistema eficaz de centralizar actualizaciones y novedades de una manera sencilla para el usuario: al usuario medio, siempre hay que ponérselo fácil.

Así, los sistemas operativos libres llevan años usando el sistema de repositorios, una forma eficaz de centralizar aplicaciones disponibles a la vez que asegurar su funcionamiento con el sistema. Ha tenido que pasar tiempo, pero al fin las “grandes” se han dado cuenta de las ventajas de estos sistemas, y de ahí han ido llegando la Apple Store, el Android Market, la Chrome Web Store, ahora la Windows Store… con visibles beneficios tanto para usuarios como desarrolladores.

Bien, tardaron en darse cuenta y ponerse a ello, pero bienvenidos sean al fin (aunque con sus “peros”) los “repositorios” de manera global. Eso sí, que esto no sea el fin de las otras maneras posibles de hacerse con, instalar o repartir aplicaciones, ya que dado el carácter de veto de estos sistemas, muchas aplicaciones de interés se están quedando fuera del “store” oficial, y siempre hay que mantener una alternativa para evitar la censura y conservar la libertad de elección del usuario. Por tanto, un “store” oficial nunca ha de ser la única manera posible de instalar aplicaciones para un determinado sistema.

Instalar Firefox 5 en Ubuntu 10.04 LTS

Somos unos cuantos los que nos resistimos a cambiar (o estamos encantados con) la LTS de Ubuntu, pero claro, algunas aplicaciones, aunque con actualizaciones de seguridad al día, se encuentran estancadas en una versión algo antigua, como es el caso de Firefox.

Para ponerlo al día, nada más fácil que introducir una línea en el terminal:

sudo add-apt-repository ppa:mozillateam/firefox-stable

Tras introducir el password, se añade el repositorio de la última versión estable de Firefox al gestor de paquetes. Ahora sólo tenemos que ir al menú Sistema – Administración – Gestor de actualizaciones y, al pulsar en Comprobar las novedades, ya nos muestra la disponibilidad de la última versión de Firefox, que se instalará sin problemas y sin más preguntas.

¿Es tan seguro mi GNU/Linux?

Un tema del que estoy bastante harto es del de las “violentas” discusiones tipo usuario de Windows contra usuario de Linux a ver quien lo tiene más… seguro (el sistema operativo, se entiende).

Como usuario habitual de Linux, me gustaría dar mi visión personal.

Primero. Creo que acerca de qué sistema es más seguro es un tema del que sólo un buen y experimentado hacker podría hablar con conocimiento de causa. Además, no me cabe ninguna duda de que rebentaría la seguridad de cualquier sistema operativo de escritorio sin apenas despeinarse, sea uno u otro.

Segundo. Como usuario de Linux, ¿me siento seguro ante ataques? Ciertamente, no. Vale que sí, me siento seguro contra virus y malware en general, pues, para empezar, la inmensa mayoría no está creado para ejecutarse sobre mi sistema operativo, aparte de que sí creo que el sistema tiene menos predisposición a padecer este tipo de males. Ahora bien, no puedo más que rezar porque ningún hacker o cracker desee atacar el PC que se encuentra tras mi IP, bien sea para copiar/borrar información, para instalar un keylogger o cualquier efecto indeseado, pues me temo que dará igual que use un firewall, que lo tenga configurado con denegación de conexiones entrantes o que no responda a los pings, porque me parece más que probable que mi sistema vea su seguridad comprometida.

Sí, vale, tengo la sensación de estar un poco más protegido que en Windows, pero tampoco mucho más. Si he elegido Linux como sistema operativo no ha sido por temas de seguridad.

A los usuarios de Linux: no ser tan inocentes ni tan rayantes con la seguridad de nuestro bien querido sistema operativo. Ni los servidores más seguros, con sus propios sistemas dedicados de firewall y sus técnicos dedicados a supervisar los ataques consiguen a menudo eludirlos, por mucho que ejecuten el Linux más avanzado, estable y seguro. Basta con ver una muestra reciente. Cuanto más en un PC de escritorio. Y otro tanto a los usuarios de Windows, por supuesto.

La única ventaja en seguridad de Linux que veo, de cara a servidores, es la posibilidad del software libre de permitir realizar un parche propio ante un problema puntual. En todo caso, en nuestro PC de escritorio, si somos víctimas de un ataque puntual, estoy seguro de que, o bien ni nos enteraremos, o bien nos daremos cuenta del ataque, pero esto será cuando ya sea tarde, tras ser conscientes de unos visibles desperfectos.

¿Y cómo puede un hacker conocer mi IP si mi firewall hace que mi equipo no responda a pings y sea “invisible” en internet? Muy sencillo: cada vez que visitamos una página web, cada vez que chateamos, cada vez que uno usa P2P, cada vez que nos conectamos a un FTP, etc. etc., nuestra IP queda al descubierto ante nuestro “interlocutor”.

¿Cuál es el problema de la seguridad? Los sistemas operativos van corrigiendo agujeros de seguridad, en Windows porque se buscan de forma masiva nuevas puertas y los buenos hackers los comunican a Microsoft, y también porque aparecen nuevas amenazas que atacan a gran escala y es posible enterarse de las vulnerabilidades y corregirlas gracias, sobre todo, a los datos provenientes del feedback de los usuarios de las aplicaciones de seguridad. En GNU/Linux hay que añadir la auditación de cógido, tarea que se realiza con menor frecuencia de la que sería deseable. Con todo, hay multitud de agujeros de seguridad sin tapar en cualquier sistema operativo, unos porque no han sido descubiertos aún y otros porque sus descubridores prefieren guardarse el secreto para usarlo en beneficio propio. Si un agujero de seguridad se explota a baja escala y se usa con usuarios sin conocimientos concretos (la mayoría), sería bastante difícil de detectar el problema y más aún de informar correctamente a los desarrolladores para crear un parche adecuado.

Podéis dudar de mis palabras, pero no creo ir muy desencaminado.

Ubuntu 10.04: cómo mostrar avisos de notificaciones sin retardo

El notificador de actualizaciones, tanto de seguridad como recomendadas, de Ubuntu 10.04, está configurado por defecto para avisarnos sólo una vez por semana si hay actualizaciones, aunque las encuentre antes. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los usuarios de GNU/Linux prefieren “sufrir” los avisos más a menudo e instalar las actualizaciones en cuanto están disponibles.

Lo que tenemos que hacer para que el gestor de actualizaciones nos avise en cuanto encuentre algo nuevo es lo siguiente.

Primero, pinchamos con el botón derecho encima del menú del panel de aplicaciones y seleccionamos “Editar los menús”.

A continuación, nos vamos a “Herramientas del sistema” y marcamos el “Editor de configuración”.

Ahora vamos al menú “Aplicaciones – Herramientas del sistema” y abrimos el programa del “Editor de configuración”. En el, buscamos en la sección “apps” la subsección “update-notifier”, y, pinchando con el botón derecho sobre “regular_auto_launch_interval”, editamos y cambiamos el valor de 7 por 0.

7 es el número de cada cuantos días se nos avisará de que hay nuevas actualizaciones para el sistema. Podemos poner más o menos días, y 0, en este caso, que significa que nos avise en cuanto encuentre algo nuevo, sin demora.

youtube-dl: YouTube HQ/HD offline para conexiones lentas

Muchos usuarios no disponen de conexiones a internet tan potentes como para visionar vídeos en alta calidad del servicio YouTube. Para muchos, incluso el modo 360p se resiste.

En los repositorios de Ubuntu se encuentra una excelente herramienta para ayudarnos a bajar el videoclip de YouTube en su mejor formato para después visionarlo tranquilamente sin cortes. Su nombre, youtube-dl, aunque, eso sí, como muchas potentes herramientas de GNU/Linux, su uso se basa en la línea de comandos, aunque es muy sencillo usarlo.

Así pues, nos vamos al “Centro de software de Ubuntu” y buscamos youtube-dl, y lo instalamos.

Su manual completo de uso lo tenemos, como siempre, bajo el comando

man youtube-dl (pulsar q para salir del manual)

aunque creo que con lo que os cuento a continuación será suficiente para la mayoría.

Supongamos una dirección, una de un vídeo de mi propiedad, para estar seguros de no infringir copyright del autor. El código a escribir en el terminal sería:

youtube-dl -b -t http://www.youtube.com/watch?v=TYDZ-lWogYE

Con esto se baja mi vídeo al directorio actual en el que nos encontremos. Las opciones significan lo siguiente: -b indica al programa que baje el vídeo en la mejor calidad disponible y -t sirve para usar el nombre con el que el vídeo está etiquetado en YouTube como nombre de archivo.

Fuera del tema del post, os indicaré una segunda utilidad que os puede interesar. Supongamos mi vídeo de nuevo. En este caso existe el permiso expreso para extraer el audio a mp3, por ejemplo (siempre que se mantenga el nombre original y no se use con ánimo de lucro :P), para poder escuchar el audio en un reproductor de mp3 o un móvil.

¿Cómo podemos extraer el audio de un vídeo flv y pasarlo a mp3 u otro formato de sonido? Pues con la utilidad pacpl, de nuevo disponible en los repositorios de Ubuntu y manejable desde el terminal.

Así, para extraer el audio de mi anteriormente bajado vídeo a un archivo mp3, la orden sería la siguiente:

pacpl Dani_Fern_ndez_Link_ED_primer_borrador-TYDZ-lWogYE.flv -t mp3

Esta orden crea un archivo del mismo nombre pero con formato mp3 en el directorio actual, listo para pasarlo a vuestro reproductor favorito y escucharlo donde queráis.

Por último, con la orden

pacpl -f

se mostrará una lista completa con todos los formatos posibles para codificar y decodificar que pacpl tiene disponibles para manejar.