Llegan las 28c a la carretera más competitiva

Se veía venir, era cuestión de tiempo; nos “vendieron” las cubiertas de 25 mm alegando que eran más aerodinámicas y estables con el viento lateral, unidas a unas llantas más anchas, y que ganaban vatios rodando frente a las de 23 mm por eso de que botan menos con menos presión, la huella de la pisada, etc. etc. Era obvio que, por la misma regla, las de 28 mm tenían que aumentar las prestaciones en ambos sentidos, si la física no falla.

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Hablar por hablar: una de tamaños

Haberme pasado a un móvil de 6,3″ ha hecho que me plantee cómo juega la mente con nuestras decisiones o gustos. Parece que el común de los mortales es reticente a grandes cambios, mientras que tolera bien las evoluciones paulatinas.

Y es curioso como las marcas saben aprovecharse de esta psicología para vendernos varias veces una misma solución a un problema dado. A veces incluso creo que las empresas quieren saltarse el paso tonto intermedio, pero al final tienen que ceder ante el usuario (quien no es tan fácil de convencer como pudiera parecer en un principio), y llevar las cosas con más calma (no sin beneficios extra para ellas).

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Ubuntu MATE 18.04.3 LTS

Cada vez que sale una nueva ISO de Ubuntu “tiemblo” a la hora de instalarla en el portátil, ya que la mitad de las veces sufren bloqueos insalvables durante la instalación, tanto el original como su derivado Ubuntu MATE. Por ejemplo, la 18.04 y la 18.04.1 las podía instalar correctamente, mientras que la 18.10, la 18.04.2 y la 19.04 no. A tenor de que en el viejo PC de escritorio van bien, todo apunta a algún problema con EFI, el disco duro sólido o algún otro componente moderno. ¿Cómo habrá ido en esta ocasión?

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¿Son los platos más pequeños el futuro de la carretera?

La entrada en escena del SRAM AXS de 12v con su corona de 10 dientes en carretera ha dado lugar a nuevas combinaciones de platos, a saber, 50/37, 48/35 y 46/33, resultando en un sistema eficiente que aporta un menor salto de cadencia entre platos y menor peso, además de ofrecer un mayor rango en general. (Recordemos, por ejemplo, que un 46/33 x 10-28 ofrece mayor rango tanto superior como inferior respecto a un 50/34 x 11-28).

Está más o menos claro que el siguiente paso de Shimano seguirá los pasos de SRAM. Habiendo pasado ya sus grupos de montaña a las 12v con corona de 10 dientes, su entrada en la escena de carretera es cuestión de tiempo, si bien creo que en los piñones mantendrán una escala más “tradicional”. Por ejemplo, el 10-28 de SRAM va así: 10-11-12-13-14-15-16-17-19-21-24-28, lo que resulta en un salto acusado en las tres coronas más grandes, para tratarse de un casete “de competición”. Preferiría (y apuesto por) que Shimano sacase un 10-11-12-13-14-15-17-19-21-23-25-28, el cual me parece un rango más usable en general, pero ya veremos cuál será la decisión final.

A falta de probarlo, a nivel cicloturista debe ser una gozada montar un 46/33 x 10-33 (10-11-12-13-14-15-17-19-21-24-28-33) y ver como sorteas la mayor parte del terreno sin tener que cambiar de plato, sin saltos bruscos y sin cruzar demasiado la cadena.

Si no ha pasado nada, ya está

Los incidentes con vehículos son constantes para los ciclistas (también para los conductores). Las cosas como son; a poco que nuestra ruta sea un poco larga y por una zona muy transitada, vamos a tener incidentes prácticamente todos los días.

Un coche que nos pasa demasiado arrimado, otro que se salta un stop o un ceda porque viene un ciclista “lento”, otro que nos adelanta y nos corta el paso justo a continuación… Es el pan de cada día para el ciclista. Lo bueno es que, la inmensa mayoría de las veces, no pasa nada.

El problema lo veo en la gente que no hace otra cosa que llamar la atención a los demás. Hay gente que grita a la mínima, a los conductores, a los peatones, pura ira… ¿Y para qué? Si no ha pasado nada, no pasa nada, ¡ya está! Déjalo correr… Sí, tienes razón y todo lo que quieras, pero cabrear a los demás sólo sirve para que más adelante, lo que antes fue un despiste o una falta de criterio, se convierta en una negligencia a posta, y alguien puede salir herido.

Y a nosotros como ciclistas yo creo que tampoco nos compensa andar al quite. Nos pasan incidentes sin consecuencias todo el rato y, si sólo vamos a estar cabreados por cada cosa que nos sucede, no vamos a tener nunca una ruta de bici satisfactoria. Nosotros también hacemos cafradas a veces, si no es a posta es por descuido, pero siempre cometeremos algún error, y no es plan de salir a disfrutar y que se convierta en una guerra constante. Yo, para eso, prefiero quedarme en casa…

Ciclistas con luces mal

La comunidad ciclista, alentada por personalidades como Contador, amigos o lógica, se va uniendo poco a poco a la corriente de hacerse visible en carretera. Nuestra vida está en juego, y para hacernos ver tenemos a nuestra disposición variedad de prendas llamativas, luces y reflectantes.

Pero todo lo dicho no sirve de nada si no se aplica con sentido común. Y es que estoy viendo desde hace un tiempo mucha gente que lleva luz en la bicicleta, pero una luz tan tenue que, circulando detrás de ellos, apenas es visible, mientras que a los 10 metros ya es totalmente indistinguible a plena luz del día. Y a cuenta de llevar este piloto sin potencia, van vestidos de colores oscuros.

A ver, yo diría que primero, antes que la luz, está la ropa. Un color potente, el típico amarillo o naranja flúor, es la primera línea que nos dará visibilidad ante un vehículo. Ahora bien, si alguien, tanto por gusto personal como por equipación de equipo, prefiere vestir de oscuro o de colores poco llamativos, entonces debería ponerse una luz de día. Y es que las luces para bicicletas las hay muy variadas, y, si la vamos a llevar de día, necesitamos una luz potente, que sea distinguible a plena luz de sol. Muchas luces de las que estoy viendo que lleva la gente apenas alumbran lo que un led de luces de navidad, y hay que ser conscientes de que eso a la luz del sol no se ve (incluso para circular de noche muchas son demasiado débiles). Una luz que nos dé visibilidad debe ser potente como las luces de freno de un coche, de varios led mejor que uno solo, y si parpadean, mejor que mejor.

Y es que hay que ser conscientes de cómo se ve la panorámica desde el punto de vista de un conductor. A plena luz del sol, muchos llevan gafas de sol, con lo que ya la visión de una luz tenue se reduce todavía más. Y un ciclista que, en un momento dado está pasando por una zona arbolada y/o sombría en curva mientra que lo va a alcanzar un coche al que le está dando el sol de lleno, si va de negro es apenas visible. A veces, hay situaciones en las que incluso a un conductor cauto le cuesta verte, cuanto más con la gente menos precavida…

Así que, mi recomendación es que, ya puestos a montar una luz en vuestra bicicleta, al menos montar una en condiciones. Tened en cuenta que a día de hoy los ciclistas podemos montar una luz potente incluso de noche, al menos la roja trasera. Y en cuanto a la ropa, mi recomendación personal es llevar camisetas o chaquetas en todo o en gran parte con colores fluorescentes. La diferencia de visibilidad es más que notoria para un vehículo. Es más, a plena luz de sol, yo soy más partidario de vestir de “fosforito” antes que vestir de oscuro y llevar luz. Un color potente te hace parecer más ancho que un color oscuro, y esto ayuda a que los coches pasen menos pegados a ti cuando te van a rebasar.

Gravel: ¿moda o necesidad?

El gravel está en auge, de eso no cabe duda. Hay demanda y hay oferta; cada vez son más los usuarios que se apuntan a probar la modalidad, mientras que las marcas se afanan en sacar productos de lo más variados dentro de la denominación. Así, vemos bicis gravel con una pequeña horquilla de suspensión, con extraños manillares de doble altura, e incluso ya hemos visto alguna con suspensión trasera. El objetivo está claro: tener una bicicleta rápida para carretera pero también con capacidades para circular con holgura por pistas y caminos.

El “problema” es que yo creo que esto es como las tablets. Las tablets tuvieron su momento de gloria… prometían ser de lo más útil, con pantallas grandes como un portátil, pero portables como un smartphone. Y al final no son pocos los que tienen un trasto de estos totalmente abandonado en un cajón o “para que jueguen los niños”, pues, al final, uno se da cuenta de que un portátil es un portátil y, para llevarte a la cama para ver contenidos o fuera de casa, el smarphone es el rey.

Y yo creo que, con el tiempo, al gravel le va a pasar lo mismo; no desaparecer, pero sí bajar mucho el tirón actual (que, eso sí, creo que aún no ha llegado a su cénit). Hay que entender que mucha gente no compra la bici de gravel por utilidad, sino por la experiencia o el reto. Entonces, aunque algunos terminan encantados con su nueva montura, muchos de los que disponen de varias bicicletas pronto se dan cuenta de que en carretera no van tan bien para ir en grupeta mientras que, en el monte, pasado el “hype” inicial, a poco que haya terreno suelto o cualquier tipo de dificultad en el camino, se disfruta mucho más con una bicicleta propia de montaña.

En cualquier caso, y siempre muy subjetivamente hablando, creo que quien tiene otras bicicletas y se compra una gravel lo hará como una bicicleta secundaria, o, por así decirlo, será una bicicleta en la que no va a haber mayor inversión o renovación mientras dure, lo que también ralentizará el mercado.

Pero ¡quién sabe cómo evolucionará esto! Con las carreteras que estamos viendo cada vez en peor estado, cada vez más llenas de baches, resaltos, parches… igual que hoy en día triunfan los SUV para hacer más cómodos los trayectos, tal vez algún día las gravel dejen de ser más una bicicleta para vivir una experiencia distinta, para convertirse en una necesidad…

Bicicletas gravel en Bikester.es

¿Animales con derechos humanos?

No hace mucho… creo que fue una política la que se equivocó en un comunicado y dijo que los animales también tenían derechos humanos. “Evidentemente”, la mayoría de la sociedad se le echó encima, entre risas unos e indignación otros; menuda aberración había dicho…

Lejos de querer entrar en la polémica de si matar animales sí, matar animales no, quisiera centrarme en las brutalidades contra animales. Es decir… sobran noticias recientes a las que echar mano: caballos apaleados hasta la muerte, gatos que se masacran por diversión (que si se le pone explosivo en la boca a uno, que si se perdigonan otros…), perro molido a palos…

Yo me pregunto, y le preguntaría a los que no están a favor, ¿no sería buena idea juzgar estos casos como si fuesen crímenes contra humanos? Es decir, ¿de verdad, como padres, como hijos, como abuelos…, os gustaría tener cerca de vuestras familias a individuos que realizan estos actos por diversión? ¿Cuál creéis que suele ser el siguiente paso de estos individuos?

A mí me aterra. La gente como la que no tuvo escrúpulos para apalear yeguas hasta la muerte aquí, por mi zona, tal vez “por riñas entre vecinos”, quién sabe, tampoco los tiene para poner trampas para ciclistas “porque les molesten que pasen”, para provocar incendios, o para “encargarse” por la vía rápida de cualquiera que se les meta entre ceja y ceja, por ejemplo.

Los animales no gozan de “derechos humanos”, pero en muchos casos, aplicárselos, creo que no estaría de más, aunque sólo sea para, con ello, protegernos a nosotros mismos.

Wiggle sube precios

Hubo un tiempo en que todo el mundo comenzó a comprar componentes de bicicletas en la gran irlandesa online Chain Reaction Cycles, pues, en muchos casos, el ahorro se iba al 50% respecto a cualquier tienda física. Chain reinaba y enviaba sin gastos de envío a partir de los 99€, de modo que muchos bikers se unían para realizar pedidos conjuntos a fin de ahorrarse el extra de los gastos de envío.

Entró en juego entonces (o comenzó a hacerse famosa en nuestro país) una tal Wiggle, tienda online inglesa en la que se apreciaba una táctica altamente agresiva, ofreciendo precios todavía más ajustados que Chain Reaction Cycles. El gran punto diferencial vino marcado por una reducción del gasto mínimo necesario para no pagar gastos de envío. Así, Wiggle fue bajando este límite a 49€, que Chain tuvo que igualar, para después bajarlo todavía más, a 35€. Este precio era súper goloso, ¿quién se iba a resistir a comprar en Wiggle? Entonces, en un movimiento inesperado, Wiggle anunció en el 2016 la compra de CRC. Se reestructuró la empresa, centralizando la distribución en los almacenes de Wiggle y vendiendo los de CRC, se ajustó la plantilla de empleados, donde se perdieron puestos de trabajo redundantes, y los datos económicos se resintieron un poco debido a todos los gastos de la compra y reestructuración. Pese a todo este follón, de hecho, como ambas webs siguen operativas y aparentemente independientes, son muchos los usuarios que aún a día de hoy no se han enterado de la unión de ambas empresas.

Ahora Wiggle-CRC era un gigante de la venta online, pero no contentos con su éxito, no tardaron en lanzarse a la compra de Bike24, tienda Alemana que impulsaría la cartera de clientes de Wiggle fuera de su país.

Tanto gasto (y tal vez su nueva posición dominante), han repercutido en el cliente aumentando el gasto mínimo necesario para enviar sin gastos de envío, que primero subieron a 49€ para, más recientemente, haberlos situado en los 59€, lo que de nuevo vuelve a ser una cantidad complicada de alcanzar para pedidos puntuales, lo que resta parte de ese encanto que Wiggle lucía en los últimos años. No me extrañaría que, aunque siguen teniendo precios altamente atractivos, esto repercutiese en aumentar la venta local de los componentes más comunes y económicos (cadenas, pastillas de freno, calas…), y es que al hacer las cuentas, ya no compensa tanto.

Es curioso ver como tantas y tantas empresas se hacen grandes a base de precios agresivos para, una vez conseguido su objetivo, parecer olvidarse de lo que las hizo crecer.