Modificando la Occam TR

Recientemente me he decidido a realizarle unos cuantos cambios a mi Occam, de manera que vamos a comentar la jugada para quién pueda interesar. En concreto, he cambiado casete y plato, sillín, manillar y potencia, y cubiertas.

El primer cambio a comentar será el sillín, donde he colocado un Selle Italia Q-Bik. El Selle Italia SLS que lleva tiempo acompañándome en montaña y carretera, de pronto se me volvió incómodo para las rutas largas de montaña (4 horas en adelante). De esta manera, probé con uno de los sillines más económicos de la marca, pero que, a la vez, había sido uno de los más cómodos que había tenido y que venía de serie con la Rallon. Y la verdad es que muy bien. Es un sillín más básico y, por tanto, ligeramente más pesado, pero he acertado con un sillín que me permite terminar con comodidad las rutas largas de montaña.

El segundo cambio ha sido en en desarrollo. Llevo más de un año con monoplato 30 x 11-42, y muy contento en cuanto a monoplato se refiere, sin embargo faltaba un punto de desarrollo para las largas tiradas de carretera que suelo hacer a veces para llegar a la montaña. El problema es que el 30×11 da para llanear con holgura, pero en cuanto la pendiente en bajada pasa del 1 ó 2%, se acabó. Así que he metido un plato SLX de 32 dientes (con el nuevo dentado DCE de Shimano) y un casete SunRace 11-46. He optado por el SunRace debido a su mejor progresividad de marchas, frente al Shimano 11-46, y he optado por el plato SLX porque cuesta la mitad que el XT y va igual de bien. Hay que indicar que con los platos DCE (Dynamic Chain Engagement), la cadena tiene una posición concreta de encajar. Los dientes se alternan entre ancho y estrecho, y esto es porque el ancho encaja en la cadena en el eslabón ancho y el estrecho encaja en la cadena en el eslabón estrecho, así que hay que estar al tanto. Se supone que mejora el comportamiento y ruido de la cadena en los sistemas monoplato. Dicho esto, el comportamiento del nuevo desarrollo ha sido incluso mejor de lo esperado. El 32×11 es usable hasta en bajadas de sobre un 4% (al menos en mi condición física), que para ser una bicicleta de montaña me parece correcto, ya que en pendientes mayores la gravedad ya otorga una buena velocidad, con lo cual me resuelve el problema de la escased de desarrollo en bajada de falso llano. Además de esto, y de manera inesperada, el 32×46 otorga también un punto de aire fresco en las cuestas más duras, donde el 30×42, aunque siempre me permitió subir todas las cuestas, iba al límite. En cuanto a los piñones intermedios, están bien escalados y no se aprecian diferencias a la hora de rodar respecto al anterior 11-42. Mención especial a lo fácil que es cambiar un plato en el monoplato de Shimano, ya que no es necesario sacar las bielas para realizar el cambio. Sólo necesitamos una llave Torx de 30 y una dinamométrica para dar el toque de los 14 Nm que requiere.

También me decidí a cambiar manillar y potencia, ya que quería levantar un poco la espalda a la vez que quería dar un toque más bajador a la Occam. Así que cambié el manillar plano de serie de 740 mm y la potencia de serie de 70 mm por un manillar y potencia a juego Race Face Aefect. El manillar es de 760 mm con 20 mm de elevación, mientras que la potencia es de 50 mm. El resultado ha sido el esperado, así que no puedo estar más satisfecho. Es curioso, porque en la bicicleta de carretera puedo rodar agarrado en la parte baja del manillar rato largo sin dolores ni molestias, en cambio, la postura de la montaña me estaba tirando de la zona lumbar últimamente (siempre hablando de rutas largas). Con el cambio realizado, las molestias parece que se han terminado.

Y el último cambio a comentar son las ruedas. El último año he montado con una Continental X-King 2.4 detrás y una Mountain King 2.4 delante, ambas en tubeless. Este año he probado a colocar en ambas ruedas la X-King 2.4, y he cambiado el tubeless por la cámara “tradicional” con líquido de látex. Creo que ha sido un acierto meter la X-King delante, ya que el rodaje es mucho más suave y rápido en pistas y carretera, mientras que en las bajadas no echo en falta agarre. Estoy sorprendido por lo noble que se comporta la X-King en cuanto a sensaciones y agarre lateral. Tal vez no sea una rueda para bajar buscando el límite, pero, para bajadas a ritmo comedido, la verdad es que se comporta realmente bien. Y en cuanto al cambio del tubeless por la cámara, pues no aprecio diferencias a la hora de rodar. Donde sí se aprecian diferencias, y por eso he cambiado, es cuando se pincha o toca cambiar cubierta: la limpieza y comodidad de la cámara tradicional gana por goleada al tubeless ready. Además, la presión de las ruedas aguanta más tiempo sin tener que dar aire.

No hay nada como darle unos pequeños cambios a una bicicleta para que parezca una bicicleta nueva ;)

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Hablar por hablar: una de presiones de MTB

Hoy quisiera tocar el tema de las presiones de nuestras ruedas de montaña, y es que últimamente veo muchos entendidos youtubers recomendando unas presiones que me parecen casi una barbaridad.

En concreto, me he encontrado con nuestro querido Abelete recomendando presiones de 1.4 – 1.5 bar, aunque no es el único caso que me he encontrado en los últimos tiempos. Una recomendación muy general de alguien conocido que luego se la aplica la gente como norma y me parece bastante desacertada.

Las presiones a las que hemos de llevar nuestras ruedas dependen de varios factores, a saber:

  • peso del conjunto ciclista-bicicleta: a mayor peso, mayor presión hemos de llevar.
  • ruedas básicas o con flancos reforzados. Las ruedas básicas, que suelen costar entre 10 y 20 euros, hay que llevarlas a mayor presión que las que traen los flancos reforzados.
  • ruedas básicas o UST/Tubeless Ready. Las ruedas tubeless se pueden llevar a menor presión que las básicas y también a menor presión que las de flancos reforzados que usemos con cámara de aire.
  • balón de la cubierta. Habitualmente, a mayor balón de cubierta, menor presión necesitaremos. Esto ocurre con todas las ruedas, tanto sean de bici de carretera, como de montaña, como de coche, etc.
  • Marca. Según la marca, a igual balón de cubierta, las presiones recomendadas, pueden variar bastante.
  • Lugar de tránsito. Una vez conseguidas nuestras presiones ideales, podemos variarlas un pelín según por donde vayamos a circular. Es decir, terreno llano, podemos meter más presión para ganar velocidad de rodaje; terreno escarpado, podemos bajar presiones un pelín para ganar en agarre, asentamiento de la rueda y evitar vibraciones.
  • Disciplina. No es lo mismo XC, que trail suave, que Enduro, que DH. Cada uno tiene sus necesidades. En DH hay que bajar presiones al límite para pasar volando por el terreno y asegurar el máximo agarre. Aún así hemos visto como algunos se han pasado y han perdido las cubiertas por desllantazo en plena bajada. En All Mountain/Enduro hay que subir presiones un pelín, para que agarre bien en esas bajadas pero que nos permita un rodaje fluido cuesta arriba. En trail podemos subir las presiones bastante más, para rodar bien por los senderos, carretera, y lo que aparezca, que en las bajadas a velocidad contenida el grip suele ser suficiente con un taco adecuado.

Ahora bien, ¿qué presiones deberíamos usar?

Dar una cifra concreta es harto complicado. Os diré que las primeras Continental Mountain King II 2.2 básicas que monté traían una inscripción en el lateral que ponía: Máximo: 4.5 bar. Recomendado: 3.5 bar. (Alguno oye esto y ya se echa las manos a la cabeza). Hoy en día, las últimas que tuve y que tengo de la marca, sólo especifican el máximo.

En lo personal. Durante estos más de diez años que llevo ya de montañero, he rodado con presiones altas y con presiones bajas, con tubeless y sin tubeless. Lo que me ha ocurrido más de una vez cuando he rodado en presiones inferiores a 2.5 bar, ha sido que he rajado la cubierta por llantazo en alguna trialera. O como mi hermano, que rajó la cubierta y dobló la llanta UST. Y es que, además, cuando salimos en grupo y alguien trae bajas presiones (y siempre con cubiertas básicas), es raro que no tengamos que parar por pinchazo, siempre por llantazo. Aparte de los diversos percances, la rodadura a estas presiones se me antoja difícil, pastosa.

Me voy a mojar y os voy a decir en que presiones ruedo yo, en cuales me encuentro cómodo, y ya digo y enfatizo: YO, y por tanto no quiero decir que vosotros tengáis que rodar igual. Yo, cuando uso ruedas de 2.2 para trail diverso y variado, uso 3 bar delante y 3.5 bar detrás. Y ahora, que llevo en la Occam las 29″ Continental X-King 2.4 ProTection con cámara de aire, llevo 3 bar detrás y delante. ¿Excesivo? Ande yo caliente y ríase la gente! jaja. A mí me va genial, y lo mejor es que nunca nunca tengo percances con las ruedas en ruta desde hace años.

En cualquier caso, a nadie le recomendaría para un uso de trail una presión inferior a 2 bar nunca, ni en la trasera ni en la delantera. Y es que cuando bajamos demasiado las presiones, sufrimos riesgo de llantazo y además perdemos grip. Es decir, es como un coche. Hay una presión elevada en la que perdemos agarre (los neumáticos se comen prematuramente por el interior y el exterior no agarra bien) y una demasiado baja en la que ocurre lo mismo (los neumáticos se comen prematuramente por el exterior y el interior no agarra bien). Hay que buscar el equilibrio. No siempre menor presión = más agarre. ¿Es más cómodo? Pues sí, claro, en la situación concreta de una zona empedrada y larga, de pequeños cantos, una rueda blanda como un chicle lo absorbe todo, pero a no ser que toda la ruta sea así, saldremos perdiendo con los 1.5 bares…

PD. He revisado la web de Continental y, como podéis ver vosotros mismos, las presiones indicadas para las Mountain King 2.2 son: máximas 65 psi y recomendadas 50 psi (3.5 bar) para todas las 2.2, de 26″, 27.5″ y 29″. Si el fabricante lo recomienda así, ¿por qué no hacerle caso?

El camino de las 29

Ya ni recuerdo cuando fue la primera vez que escuché hablar de las ruedas de 29″ para la montaña, pero no debió ser muy lejos del 2010, cuando yo aún montaba en mi primera Scott Scale, de 26″, por supuesto. Ha sido un largo camino, en el que las 29 pulgadas realmente no tenían que convencer a nadie de lo bien que iban en la montaña; simplemente necesitaban una oportunidad, que la gente comenzara a montarlas para que cada uno viese por sí mismo lo que podían ofrecer. Todos (o la mayoría) las vimos con excepticismo al principio, pero vaya si han terminando calando.

Las 29″ sólo necesitaban un primer acto de fe hacia ellas, pero… nadie quería dar el primer paso. Fue, paradójicamente, la rueda intermedia, la 650B ó 27,5″, la que abrió camino a las 29″. Fue curioso ver como las 27,5″ cambiaron la forma de pensar de muchos ciclistas arraigados a las 26″. Y es que las 650B fueron las ruedas que convencieron a los amantes de las 26″ para probar algo nuevo. Se trataba de una rueda poco diferente a la clásica, pero mejor preparada para el rodaje montañero, ¿por qué no probarla? Esto abrió muchas mentes, lo cual terminó cuajando en querer hacerse con una 29″. Algunos pasamos por la rueda intermedia; otros, directamente, ante el carpetazo de la industria a las 26″, optaron por cambiarse directamente a las 29″.

Y así llegamos al día de hoy, en el que las 29″, potenciadas por el sistema Boost, se han hecho adultas. (Recordamos que el sistema Boost dota a las ruedas de 29″ de unos ejes mayores que les otorgan la misma rigidez que la que tenían las ruedas de 26″ con el eje clásico). En el XC es totalmente impensable una rueda menor; en el maratón/trail es prácticamente la reina también. En el Enduro entran con toda la fuerza del mundo esta temporada, con marcas como Orbea que han apostado únicamente por las 29″ para esta disciplina. Y en el DH también han comenzado ya ha hacer sus pinitos.

Hemos vivido unos tiempos muy ajetreados en temas de ruedas, en los que las 26 pulgadas dieron un pequeño margen a las 29 pulgadas, y luego todo se descontroló. Aparecieron las fat bikes y las 650B, luego las 27,5+ y 29+… Un buen follón en el que, sinceramente, creo que la ganadora y más equilibrada es la rueda de 29 pulgadas para las bicicletas convencionales y, tal vez, las 27,5+ las más adecuadas para las eléctricas de montaña. Las 29″ se han colado ya en todas las modalidades esenciales de la montaña, lo cual para mí es una buena noticia; a ver cuánto dura…

MTB 29″ en Bikester.es

Tubeless vs cámaras: opinión

Hace tiempo ya tratamos el tema del tubeless en este blog, no obstante, han pasado unos años y tengo una opinión más formada que quisiera compartir.

A lo largo de estos últimos años he montado varios tipos de ruedas y varios tipos de cubiertas, que si 26″, 27,5″, 29″, y en todos los formatos: cubiertas con cámara tradicional, con cámara con líquido, UST y Tubeless Ready.

Lo primero a aclarar es la diferencia entre el UST y el Tubeless Ready. El UST nació como un sistema de unión llanta-cubierta sin cámara y estanco (como los coches). Con unas cubiertas más duras y resistentes (y pesadas) que las normales, y sin porosidades, y unas llantas herméticas sin los agujeros típicos para las cabecillas de los radios, se aseguraba un sellado estanco sin necesidad de líquidos antipinchazos. El sistema permitía rodar con presiones muy bajas, mejorando el agarre y evitando los pinchazos por “llantazo”, lo que convirtió al UST en un gran aliado del Enduro y DH. Para los aficionados, lo cierto es que, al final, todo el mundo montaba los UST con líquido antipinchazos, lo que ocasionaba que las ruedas fueran bastante pesadas, además de resultar en un sistema más caro de llanta-cubierta que las tradicionales.

Así que terminó naciendo el Tubeless Ready, un sistema de llanta-cubierta más ligero, NO estanco, donde se crea la estanqueidad a base de líquido antipinchazos. Las llantas TR son como las tradicionales, excepto que tienen la zona de talonamiento de cubierta preparado para un sistema tubeless. Esto quiere decir que crea un enlace contundente entre llanta y cubierta, difícil de destalonar si se produce un pinchazo o una fuerte presión sobre el lateral. La estanqueidad de la llanta se crea sellando con cinta los agujeros de las cabecillas de los radios. Esto hace que la llanta Tubeless Ready sea un poco más ligera que una llanta UST (en igualdad de calidades), al tener perforaciones completas sin aluminio por cada radio. Por su parte, las cubiertas TR son unas cubiertas con porosidades, que se sellan con el líquido antipinchazos. Tienen los flancos más duros y son más resistentes y pesadas que las cubiertas básicas, pero son más ligeras que las cubiertas UST. Además, todo el conjunto Tubeless Ready es más económico (por norma general) que un sistema UST. Esto lo ha llevado a convertirse en un estándar muy usado a día de hoy, donde el UST apenas tiene cabida. Casi todas las bicicletas de montaña actuales incluyen de serie llantas Tubeless Ready, y queda a gusto del usuario montar un sistema tubeless con ellas o bien decantarse por usar cubiertas tradicionales con cámara.

Pues, como decía al principio, yo ya he montado durante temporadas completas con todos los tipos de cubiertas y llantas, y tengo sensaciones encontradas. Por un lado, el sistema tubeless me encanta, ya que nos ofrece un rodar fino, ligero y resistente. Pero en la parte negativa tenemos el mantenimiento, que es el culpable de que, a día de hoy, haya vuelto a montar cubiertas con cámara.

Si comenzamos por el día a día, a una rueda con cámara puedes darle presión y olvidarte un par de semanas de volver a hincharla. A una Tubeless Ready hay que vigilarla como mucho cada par de días, ya que pierden bastante presión entre jornadas. Por citar mi caso, en una semana la presión de las TR bajaba un bar, de 3 a 2. Por otro lado tenemos una dificultad añadida a la hora de montar las cubiertas. Para empezar necesitamos una bomba especial o un compresor capaz de proporcionar gran cantidad de aire en ráfaga, para conseguir talonar la cubierta tubeless sobre la llanta. Me he topado con alguna cubierta nueva que la hemos tenido que montar entre mi hermano y yo, ya que uno sólo no era capaz de hacerla talonar porque venía doblada y el aire se escapaba aún entrando a alta presión. Además, ocurre que en un TR hay que renovar líquido, recomendable cada seis meses, y prácticamente obligado cada año, ya que se seca, se hace bola, y deja de protegerte contra pinchazos. O sea que hay que tirar de compresor cada medio año. Por su parte, una cámara con líquido antipinchazos aguanta bien un par de años sin mantenimiento, ya que es un sistema más estanco y se deteriora menos el líquido. Y luego tenemos lo que para mí es lo peor del sistema tubeless con líquido: resulta que, cuando toca cambiar cubierta o cambiar líquido, hay que desmontar todo y hay que limpiar todo que, como comprobaremos, se ha quedado hecho unos zorros. Líquido reseco por todos lados y pegado a todas partes, que hay que limpiar con paciencia, especialmente de la zona del talonamiento, ya que, si lo dejamos, la nueva cubierta puede no asentar bien. Total, un montón de trabajo extra por una mejora de rodaje en el día a día que, como aficionados, creo que es cuestionable. Es decir, el tubeless creo que es obligado para los ciclistas de competición, y también para los que quieren, o necesitan, rodar a bajas presiones. En cambio, para los que rodamos con presiones altas (2,5 a 3,5 bar), creo que el tubeless es prescindible. Los gramos que añadimos poniendo cámaras a nuestras ruedas, nunca me han supuesto una merma de tiempos o de ritmo en la montaña. Quiero decir, que en una bicicleta ligera como la bicicleta de carretera, cuando bajamos 200 gramos por rueda, se nota el cambio de reacciones. En cambio, en una bicicleta trail de 13 kg, con unas cubiertas 2.4 de casi 800 gramos y un terreno que nos va trabando el desplazamiento, el añadir 200 gramos más por rueda es algo que, sinceramente, no noto. No lo noto yo, ni tampoco los datos objetivos del Strava, que no me muestran variaciones de tiempos respecto a las ocasiones en las que he circulado con los 400 gramos de menos en las ruedas.

X-King ProTection en Bikester.es

Alma curioso-tecnológica

Aunque actualmente la bicicleta y sus entresijos ocupan gran parte de mi interés y dedicación en el blog, supongo que, antes que ciclista, he sido un aficionado a la tecnología y a la informática, y eso, de vez en cuando, aflora y necesita una alimentación.

Se da el caso de que próximamente, en concreto el 17 de octubre, aparecerá la renovación de Windows 10, Fall Creators Update. Por su parte, el 19 de octubre se presenta Ubuntu 17.10, en el que se abandonará Unity como cambio, tal vez, más representativo. Ambas son unas buenas noticias para mí, un tipo de usuario ávido de jugar y experimentar con los cambios y novedades que se van produciendo en el software (sí, bueno, y en el ciclismo y en todo en general jaja).

Como usuario de Windows 10, estoy muy satisfecho con la dirección que ha tomado el sistema operativo de Microsoft, comenzando, evidentemente, por su gratuidad si ya tenías una licencia previa. También me gusta mucho que se pueda bajar la ISO del sistema operativo actualizado para poder instalar desde cero en un momento dado. Ahora Microsoft nos ofrece dos actualizaciones mayores al año, incrementales, donde se aprecia el asentamiento y robustez de un sistema cada día más pulido. Y es que el cambio más o menos radical que Microsoft daba a sus sistemas operativos cada dos o tres años, previo paso por caja, siempre era su quebradero de cabeza y la razón de que a día de hoy Windows 7 todavía sea el sistema Windows más usado a nivel global.

Como usuario de Ubuntu, se aprecia que es un sistema diseñado para que cualquier home user pueda lidiar con las tareas cotidianas de manera eficiente. Es un sistema que no tiene que vender con el efecto wow!, por lo que da un poco igual que su interfaz haya cambiado más bien poco en el último lustro; en cambio, sus desarrolladores se ocupan de que a nivel interno sí esté siempre en plena evolución. Lo importante, a nivel de usuario, es que funciona, cada vez mejor y en más hardware, y se pone al día con los programas que lo componen. Además, en este 17.10, se cambiará de Unity a Gnome 3 (vuelta a los “orígenes”), lo que creo que es un movimiento muy acertado y que, si bien para Canonical representa el abandono de la unificación de plataformas, creo que será positivo para los usuarios, ya que Gnome… es mucho Gnome ;)

Y así, de vez en cuando, aparco la bicicleta unos días y me dedico a ese extraño gusto que tengo desde la adolescencia por instalar y probar diferentes sistemas operativos, a ver qué “se cuece” en cada mundillo.

Posdata friki: hablando de temas informáticos, me he dado cuenta de que se ha dado la casualidad de que este es el artículo 386 de este blog… :)

Giant TCR Advanced Pro 1

Hoy quisiera hablar de una bicicleta que me tiene “enamorado”. La culpable de este estado es la Giant TCR Advanced Pro 1 (2017), una bicicleta que, pese a no ser nada económica, ofrece por 2999 euros lo que su competencia oferta en el rango de un par de miles de euros más.

Estamos hablando de una bicicleta que se sitúa en el tope sicológico de los 3000 euros, pero que nos ofrece un equipamiento que rebaja su peso muy cerca del límite UCI, marcando los 7,1 kg. Esto la corona como una gran opción para ciclistas de competición (o competitivos) que busquen una buena escaladora sin tener que irse a los cinco o seis mil euros que costaría encontrar en otra marca una bicicleta de similar peso.

Estamos hablando de una bicicleta montada en Ultegra 6800, por lo que no será de extrañar que pronto la renueven con una versión para el 2018 montada en el nuevo Ultegra R8000 y rebajen todavía un poco más el peso del conjunto (esperando que mantengan el precio). Como iba diciendo, aún en Ultegra, tenemos el peso situado en la barrera de los 7 kg. Gran parte de la culpa de su ligereza la tienen sus ruedas, ya que Giant ha apostado por dotar a la TCR Advanced Pro de sus ruedas de carbono Giant SLR 1. Se dice muy rápido, pero estamos hablando de un juego de ruedas de carbono de 30 mm de perfil y 23 mm de ancho, compatibles con tubeless, que pesan 1425 gr y que su precio de venta al público supera los 1000 euros. Se completa el juego de ruedas con los neumáticos Giant GAVIA SL Tubeless 25c, unas buenas cubiertas para entrenar, cuyo peso (285 gr + líquido antipinchazos) es bastante top. Si pensamos, por ejemplo en unos Continental GP 4000S II de 225 gr en 25c, nos pueden parecer más ligeros, pero cuando sumamos una cámara resistente de 100 gr ya se nos van las cuentas. Para rematar, la bicicleta viene montada de serie en un acertado semi compact 52-36 con un 11-28.

La verdad es que tanto sus especificaciones como su estética me tienen ganado…

…no obstante, y siendo sincero, aunque me parece una máquina muy competitiva, se echan de menos unos cambios electrónicos que den el toque final al conjunto. Pero está claro que, todo, por ese precio, no puede ser… y, aún así, esta Giant está muy cerca de tenerlo todo ;)

[ACTUALIZACIÓN 23/11/17] Poco ha tardado en desaparecer de la web esta bicicleta desde la publicación del post. En su lugar, en la web de Giant España, aparece la TCR Advanced Pro Team del 2018, una máquina similar, aunque sube de precio a los 3199 euros, y que está montada en el Ultegra R8000, en un más acertado todoterreno 52/36 x 11-30. Lástima que, en esta ocasión, no se especifica el peso del conjunto en la página oficial.

La Vuelta 2017 y la despedida de Contador

Un año más, concretamente el próximo sábado, 19 de agosto, arrancará La Vuelta 2017, con un recorrido que este año está básicamente localizado en la zona sureste y cantábrica del país. Uno de los atractivos de La Vuelta de este año será la subida a Los Machucos, un nuevo puerto cuyas pendientes llegan a alcanzar unos desniveles del 28%, una exigencia para la cual los participantes tendrán que hacer uso de desarrollos realmente holgados.

Pero, al menos para mí, el gran atractivo de La Vuelta 2017 será la despedida de Alberto Contador. Hace unos días anunció su retirada, a sus 34 años, cumpliendo así la “promesa” que había hecho a inicios de la pasada temporada. En aquel entonces, dijo que intentaría el Tour una vez más, dos a lo sumo, si no salía a la primera. En la primera se retiró por sus lesiones en diversas caídas, y, este año en el segundo intento, tampoco pudo ser, aunque no dejó por ello de ofrecer alguna etapa de gran espectáculo. Algunos lamentan que se vaya tan pronto, mientras que algún otro le critica que no se haya retirado mientras estaba en lo más alto… Comparto el pesar de los primeros. En el caso de los segundos, para mí no tiene ningún valor llegar a campeón y retirarse acto seguido. La verdad, este acto que, normalmente, encumbra a los grandes, “vivir a tope y morir jóven”, me parece un proceder un tanto cobarde. El reto, desde mi punto de vista, está en seguir luchando para ver cuanto tiempo puedes mantener el liderazgo, y en caso de perderlo, no ser derrotista y seguir luchando. En este ámbito, grande Alejandro Valverde. Pero Contador ya tenía los planes más o menos claros desde hacía tiempo. Quiere disfrutar de otro tipo de vida menos ajetreada mientras aún está en su plenitud, y nada que objetar deberíamos tener sus seguidores, salvo animarle para que disfrute, y nos haga disfrutar, a tope, de esta próxima Vuelta a España.

Sobre ir “a rueda” y avisos de obstáculos

A medida que hay más aficionados a la carretera y que se popularizan los canales de YouTube dedicados al ciclismo, tenemos mucha gente aprendiendo técnicas como “ir a rueda”, “hacer abanicos”, entrenar por vatios, entrenar por pulso, etc.

En general, todo aprendizaje es bueno, pero en el caso de “ir a rueda”, yo no lo recomendaría más que cuando ruedas con alguien conocido y experimentado en este tipo de rodaje, y siempre que las circunstancias de la vía sean favorables.

El caso es que no me parece apropiado colocarse a rueda de cualquier ciclista que te encuentres por la calle, por varios motivos. El primero de todos, es como ir en coche, a mucha gente le molesta que le vayas “comiendo el culo”, y le creas una situación de estrés. Además, puede que no estén habituados o no tengan conocimientos de como se rueda “a rueda”, y sólo le causarás estrés y un subidón de pulsaciones, además de atender menos a los peligros de la carretera. Por otro lado, alguien que no tiene experiencia, no sabe avisar al de atrás de los peligros que vienen por delante, tales como un socavón, con coche en medio del paso, viandantes… En cualquier momento te puede hacer un quiebro o una frenada sin previo aviso, y la culpa del posible accidente no la tiene el que va delante, sino el que va pegado “al culo”.

Por tanto, yo estos métodos sólo los recomiendo cuando ruedas con alguien conocido y/o con alguien que sepas que tiene práctica en esas técnicas y que lo hayáis hablado antes; en caso contrario, está bien ir cerca de otro ciclista que te vaya dando “apoyo moral”, pero siempre guarda un margen prudente de seguridad.

En lo personal, ruedo a menudo por un “carril bici” de pena, y de vez en cuando se me pone alguien a rueda. Yo, por supuesto, le voy avisando de los baches y obstáculos que aparecen en el camino, para que no se los coma a 35-40 km/h, pero esto me crea muchos problemas, ya que, con lo mal que está el carril, sacar una mano para avisar al de atrás y, a la vez, pasar los obstáculos con una sola mano, trae consigo muchos momentos de tensión. Además, en muchos casos, habría frenado o desacelerado drásticamente para pasar con confianza ciertas zonas, pero con el otro pegado a mí es imposible hacerlo sin crear una situación de peligro, un choque o un “afilador”, y que nos vayamos los dos al medio de la calzada.

¿Deben saludarse los ciclistas?

ciclismo¡¡Vaya pregunta!! Se dirá alguno, ¿no?

Seguramente sería ideal que los ciclistas se saludasen al pasar, igual que sería ideal que las personas se saludasen por la calle, pero claro, todo tiene que tener su sentido y sus límites.

¿A qué viene esta entrada? Pues esta entrada viene a cuento de varios bici-youtubers a los que sigo que realmente muestran enfado cuando se cruzan con algún ciclista que no los saluda.

A ver, yo creo que esto es sacar las cosas demasiado de quicio. Normalmente los ciclistas nos saludamos, pero hay muchos y diversos motivos por los que un ciclista puede no saludar a otro. En bajada, en zonas complicadas, circulando con mucho tráfico, seguramente no sea ni recomendable. Después tenemos gente que puede ir pensando en sus cosas en un momento puntual, afectados por cualquier problema o, simplemente, concentrados en lo que están haciendo. Y después tenemos gente que no conoce estas reglas no escritas sobre ciclistas. Y después tenemos, afortunadamente, ciertos tramos realmente petados de peña en bicicleta, y es asumible que llega un momento en que hay que desconectar. Pero llegada la hora de la verdad, seguramente esos que no te han saludado se pararán para ver si te pueden echar una mano si te ven tirado en la carretera, que es, ciertamente, mucho más importante y mucha más prueba de camaradería que lo anterior.

Me llama mucho la atención que la gente que viene de frente te saluda, pero la que te adelanta, o la que se para contigo en un semáforo, ni palabra. Pues oye, no lo entiendo. Para mí sería más normal al revés. Tampoco entiendo que cuando voy en bici de carretera me saluda mucha gente pero cuando voy de montaña muy poca. O los que saludan sólo a ciclistas uniformados… Al final, lo del saludo de muchos, parece todo postureo.

Yo ya digo, me importa poco si la gente me saluda al pasar o no, no es motivo de enfado. Harcerlo, son ganas de buscar problemas donde no los hay. Son más importantes otras cosas.