Occam TR

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26, 27.5… XC 100, Trail 120, Enduro 160… 9v, 10v… aluminio y carbono, variedades de manillares, sillines, pedales, tijas… todo ello suman un buen abanico la diversidad de bicicletas y tecnologías  que he montado en los últimos años, y este año he querido probar qué significa realmente montar con una bicicleta de rueda 29″, a la vez que también tenía muchas ganas de probar un sistema monoplato. Y así, me he buscado una nueva compañera, que en esta ocasión será esta Orbea Occam TR en su versión aluminio, una H30 tuneada con el grupo XT M8000 en 1×11.

Después de haber pasado por la Occam en 26″ y, más tarde, la Rallon 2014, que me dejaron muy buen sabor de boca, y ahora la Orca, volver a elegir Orbea no es por casualidad. Este año no estoy tan interesado en los descensos técnicos, parece que esa época ya pasó para mí (que si hay que ir, se va jaja), y sí en rodar y subir, de ahí que una trail de 29″ parecía la elección obvia. El rediseño de la Occam actualiza la trail de Orbea aportando una serie de novedades y mejoras, como el eje Boost, que no son mejoras que se vayan a notar de manera radical, pero sí que siguen creando, paso a paso, bicicletas más robustas y eficientes.

La primera sensación al mando de la nueva Occam TR fue la de estar montado en una bicicleta similar a la Rallon, con su contundente cuadro, su ergonomía y su manillar de 740; me llamó la atención porque no tuve esa sensación cuando tuve la Giant Trance, la cual, en principio, en especificaciones, era una bicicleta más pareja a la Rallon, sin embargo, parecía claramente una bicicleta más ligera y con una postura más racing.

Comenzaré hablando de la transmisión. He montado un plato de 30 dientes con el casete 11-42. A la hora de rodar a velocidad, no tenía dudas de si iba a ir bien este desarrollo, pues ya con una rueda de 26″ con el plato mediano no daba llaneado con el piñón de 11 dientes, y eso en carretera, y la rueda de 29″ da mucho más avance por pedalada; sabía también que cuesta abajo iba a ser para rodar sin dar pedales, y el hecho es que, si la cuesta no es pronunciada, el conjunto de 30x11x29″ aún da para pedalear y mantener una buena velocidad, que yo considero suficiente para este tipo de bicicleta. La duda, pues, estaba en la subida. Se supone que se pierde bastante desarrollo al rodar con un 30×42 si se enfrenta a un 22×36, y no sabía bien cuánto iba a quedar vendido en cuestas pronunciadas debido a esta decisión. Lo bueno es que las bielas son compatibles con doble plato y montarlo, en caso de necesidad, es sencillo. No obstante, he realizado unas rutas con importantes subidas y sí es cierto que se pierde desarrollo, pero también es cierto que el piñón de 42 apenas he necesitado usarlo y, cuando lo he requerido, ha sido suficiente para salvar la pendiente. No es un desarrollo fácil de mover en ciertas pendientes si no estás bien entrenado o si te has quedado sin fuerzas, pero por ahora no ha sido el caso y no he encontrado ninguna necesidad de usar más desarrollo, así que, bien. Eso sí, un plato mayor queda descartado totalmente.

Las ruedas son tubeless ready, que, ciertamente, no parecen más que una rueda normal tubelizada, ya que tapan los orificios de los radios con una cinta adhesiva especial para crear la estanqueidad, al igual que se hace cuando se tubeliza una rueda tradicional. Las cubiertas montadas son las Ardent EXO 2.25 también en tubeless ready. ¿Qué significa, pues, tubeless ready y en qué se diferencia del sistema UST? Pues, habiendo probado los dos, las diferencias saltan a la vista. Mientras que el sistema UST es estanco por sí mismo y crea un enlace contundente entre llanta y cubierta, el sistema tubeless ready, como ya se sabía, requiere el uso de líquido sellante para crear la estanqueidad, mientras que el enlace entre llanta y cubierta es más bien pobre. De hecho, si la rueda de deshincha del todo, destalonar la cubierta ocurre casi sin tener que tocarla. No es un sistema que transmita confianza para colocar en bicicletas de enduro o DH. En cambio, las bondades del tubeless ready para trail/XC es que estamos ante un sistema menos pesado de rueda, lo que se traduce en un rodar más fino, y además es bastante más barato. Por otro lado, las Maxxis tubeless ready están aprobadas para ser usadas con líquido sellante, mientras que las UST no, ya que se supone que se pueden llegar a deformar por la acción del líquido.

En cuanto al diámetro de 29″, realmente se traga las pistas de montaña a un ritmo considerable. Suponía que en llano irían bien, mientras que pensaba que penalizarían el rodaje a medida que las cuestas se volviesen más pronunciadas y disminuyese la velocidad. Lo cierto es que sólo he notado su buen rodar en todas condiciones y no he apreciado ningún atascamiento en subida debido a su mayor diámetro. Frente a las 27.5″, creo que tienen más culpa de su buen rodaje las Ardent que el diámetro en sí, ya que nunca suelo usar un neumático tan rodador. En cualquier caso, en un par de tramos de pista habituales en el Strava de 10 minutos de subida en los que mis mejores tiempos, buscados a conciencia, rondaban ese tiempo, he llevado una sorpresa al llegar a casa y comprobar que los había bajado en 45 segundos y sin haberlos ido a buscar a posta. Eso representa una ganancia cercana al 10% respecto a mis mejores tiempos, que en días habituales se acercaban más a los 10 minutos y medio. Normalmente en montaña no me preocupo de tiempos sino de disfrutarla, lucha que sí me anima mucho con la bicicleta de carretera, pero me parece un dato interesante a comentar. En lo que a bajada se refiere, la Occam transmite confianza, sin embargo, en curva las Ardent no me la otorgan, parece que se me van cuando el terreno está suelto. Cabe comentar que, de serie, la bicicleta monta unas Ardent en 2.4 en la delantera y 2.2 en la trasera, sólo que al montar las tubeless, por problemas de stock en tienda, me han colocado las dos en 2.25. También cabe comentar que se aprecia que cuesta más cambiar la trayectoria de la bicicleta debido al radio de la rueda, mientras que, al contrario, mantener una trayectoria ya tomada lo hace con mayor confiabilidad que con una rueda de menor tamaño.

El nuevo cuadro de Orbea se ha sumado a la moda del cableado interno, que deja una bicicleta estéticamente más limpia. Han incorporado disco delantero de 180 y trasero de 160, colocado en la vaina en una posición que me parece un acierto de cara al barro, aunque realizar ajustes se vuelve un poco más engorroso. En el manillar de 740 encontramos unos puños de Orbea muy cómodos. En la tija encontramos un invento también propio de Orbea que han denominado tija Digit. El conjunto se compone de una abrazadera Digit que es muy cómoda de abrir y cerrar comparado con una abrazadera tradicional, y la tija, que es un sistema compatible con cualquier tubo de sillín tradicional y que más vale verlo en una imagen que mil palabras. La verdad es que es un sistema muy fácil de configurar y muy cómodo, y que suple con bastante acierto el uso de una tija telescópica más pesada y cara; para muchos, será una opción perfecta. En el eje Boost trasero encontramos un pasador que, de necesitar sacar la rueda, será necesario contar con una llave allen para extraerlo, así que será más necesario que nunca llevar un juego de allen encima en nuestras rutas.

Por poner un punto negativo, el sillín de serie (Selle Royal J-2062) no me ha gustado nada, demasiado blando, que me causaba rozaduras e incluso estaba algo deforme en la zona trasera. En su lugar he colocado el mismo que llevo en carretera, un Selle Italia SLS, y perfecto, una maravilla.

Como consideración final, el cambio 1×11 funciona perfecto, pero se aprecia un salto demasiado grande de piñones en sus coronas más grandes, y como que no engranan de manera tan fina como cabría esperar. Supongo que, en años venideros, se desarrollarán sistemas de 12, 13, 14 velocidades… a saber, que mejorarán este tema. De todas formas, sea como fuere, el eliminar el cambio de platos es 100% recomendable, únicamente necesario para quien el rango de 1×11 se quede corto.

Orbea Orca

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Hoy quería presentar a mi nueva compañera de viaje y hablar un poco del cambio de montura y componentes.

Este año me he pasado a una Orbea Orca, con cambios Ultegra electrónicos, platos en 52-36 y ruedas Fulcrum Racing Quattro LG**.

Lo primero a comentar es el cuadro. Muy gratamente sorprendido haber pasado de un cuadro gran turismo con toques de racing a uno completamente de competición y comprobar que no hay variación de comodidad. El cuadro Orca se me hace muy cómodo, y en aerodinámica se nota la mejoría contra el Agree GTC de Cube. Es cierto que el Orca se fabrica en dos tipos de carbono y este es el más cómodo y “flexible”, no obstante, ambos están aprobados por la UCI para competir y se aprecia una buena transferencia de potencia. Llaneando, esta bicicleta revienta tiempos anteriores (hablamos de segundos, que tampoco hace milagros) y, subiendo, aún estoy probando qué tal va, aunque por ahora no noto ganancia ni pérdida respecto a la Agree GTC.

Los Ultegra electrónicos fueron un poco decepcionantes los dos primeros días de prueba. Con guantes de invierno, no tenía tomado el tacto de los nuevos botones de cambio y hubo situaciones un poco patosas a la hora de querer realizar un cambio de marcha. Esa situación, por suerte, ya está normalizada y ahora estoy muy contento con el nuevo tacto y la suavidad de pulsación para cambiar marchas. En cuanto a lo fino que va el cambio, realmente no aprecio una mejora importante respecto a lo fino que hilan los actuales cambios mecánicos. No obstante, es de agradecer que el desviador delantero se posicione sólo según el piñón que llevemos engranado, sin tener que jugar con la doble posición de los mecánicos.

Otro cambio importante fue la apuesta por unos platos 52-36 junto al clásico cassette 11-28. Tenía mis dudas con esta jugada, sin embargo, por ahora el piñón de 28 apenas lo he tocado y, en cambio, la ganancia para pedalear bajando a una menor cadencia para una misma velocidad me parece un cambio acertado.

Y el último cambio importante han sido las ruedas. He decidido abandonar (o aparcar por ahora) las Zonda y he montado unas Racing Quattro LG. Se trata de unas ruedas “peores” que las Zonda, sin embargo, ofrecen un perfil de 35 mm y una anchura de 23.5 mm (17 internos), que casa perfectamente con los neumáticos de 25 mm, que de hecho son los recomendados. Los rodamientos de las Quattro suenan a un ligero rozamiento metálico cuando cogen velocidad, sin embargo, no aprecio que rueden mejor ni peor que las Zonda. En llano, el conjunto de la bici bate mis mejores tiempos, mientras que, subiendo, bueno, la ligereza de las Zonda seguramente arañen algún segundo. Las cubiertas de 25 mm son interesantes en cuanto a que permiten jugar con las presiones según vayas a transitar por un firme en mejor o peor estado. Si vas por buen firme, metes 7.5 ó 8 bares como en las de 23 mm y, si vas por un lugar tortuoso, metes 6.5 bares y andando. Aún así, a alta presión, se comportan como unas ruedas notablemente más cómodas que las de 23 mm cuando el terreno está ligeramente dañado y dan confianza en bajada, sin embargo, no merman la agilidad de rodadura, ya que el contacto con el suelo es similar a las de 23 mm. Volviendo a las Quattro, la pista de frenado es buena, aunque igual hay que limar un poco las zapatas para que asienten bien en el nuevo ancho. Además, según comentan usuarios más longevos de estas ruedas, son casi a prueba de bombas… exceptuando los rodamientos, donde los de las Zonda ganan por goleada, al menos en cuanto a durabilidad sin mantenimiento. El perfil de 35 mm sirve para uso diario, aunque se aprecia la influencia de los vientos cruzados y conviene tenerlo en mente y aplicar un plus de atención. También es interesante apuntar que la mejora aerodinámica es escasa con 35 mm de perfil; la mayor ganancia es en estética. De modo que, ante la duda de si montar rueda más ligera (Zonda/Racing 3) o más aerodinámica (Scirocco/Quattro), yo recomiendo las primeras.
** Actualización. Tras unos 500 km he vendido las Quattro y he vuelto a mis queridas Zonda, con cubierta de 23 mm, en este caso, las Vittoria Rubino Pro. A estas alturas, no estoy seguro de si es más sugestión o realidad, pero lo cierto es que con las Zonda marco tiempos bastante mejores en subida, mientras que con las Quattro, y a pesar de las GP 4000S II, parecía que se pegaban al suelo y me impedían avanzar con soltura…

Y nada, así han sido mis sensaciones y así las he contado. La Orca me parece una bici estupenda y conste que la Agree GTC Race también me encantaba, pero los cables internos, los cambios electrónicos y la aerodinámica son puntos que dan una clara ganadora.

A rodar se ha dicho.

¿52/36 y 11-32? En busca del desarrollo perfecto para cicloturistas todoterreno

La mayoría de las bicicletas de gran fondo que se venden hoy en día vienen montadas de serie con unos platos compact 50/34 y con 11 velocidades 11-28, aunque algunas marcas incorporan un 11-32 de serie, mientras que las bicicletas más “pros” vienen con un cassette 11-25.

También hay mucha gente que, cuando se encuentra fuerte, cambia los platos a una combinación más “pro” o el cassette a un 11-25 ó un 11-23. En mi modesta opinión, un cassette amplio favorece el rodaje incluso cuando estás fuerte y piensas que ya no necesitas usar nunca la combinación 34×28 ó 34×25, pues ganas margen para mantener el plato grande más tiempo. Con un cassette 11-28 puedes usar tranquilamente el plato grande con hasta el tercer piñón más grande, el 23, cosa que pierdes cuando acortas la piñonera. En este sentido, ocurre un poco lo mismo si mantienes el 11-28 y sumas unos platos mayores.

Después de darle muchas vueltas, creo que unos platos 52/36 unidos a un cassette 11-32 forman una combinación muy todoterreno a tener en cuenta, sobre todo si la comparamos con el ya clásico 50/34 y 11-28. ¿Por qué? En comparación con el clásico, la combinación que propongo nos ofrece:

  • Mayor margen inferior: bajar por una carretera en buenas condiciones a 70 km/h no requerirá la alta cadencia que exige el 50×11.
  • Mayor margen superior: subir los puertos más duros no nos dejará clavados en ningún momento. ¿Quién dijo “muro”? Para los que aún no se enteran, se sube más rápido con marcha más corta y mayor cadencia que clavados en una marcha larga.
  • Mayor rango para el plato grande: con un cassette 11-32 se puede usar sin forzar el plato grande con el piñón 25. Un 52×25 es un desarrollo más ligero que el 50×23, con lo cual, podremos mantener el plato grande engranado más tiempo.

Por supuesto, esto todo es una apreciación mía y hablamos de desarrollos para cicloturistas que no requieren bajar a mayores velocidades y que buscan un desarrollo único para todo el terreno que se le eche en cara. Cambiar un cassette es relativamente económico, no tanto cambiar un plato grande. Esta entrada viene a cuento de que sopeses la opción si te encuentras en la tesitura de comprar bici nueva o, más aún, cambiar de desarrollo por desgaste, cuando ya sabes qué echas en falta en tu pedaleo.

Cosideraciones si vienes de un 50/34 x 11-28:

  • ¿Ibas justillo bajando y ahí ahí subiendo? 52/36 y 11-32 te darán lo que te falta.
  • ¿Ibas muy justo bajando y bien subiendo? 53/39 y 11-32. El 39×32 es más o menos lo mismo que el 34×28.
  • ¿Ibas bien bajando y muy justo subiendo? 50/34 y 11-32.
  • ¿Vives es una zona muy llana y nunca usas el 50×11 y ni por asomo el 34×28? Tal vez el cassette 12-25 te ofrecerá un mejor aprovechamiento de sus coronas.

Windows 10: Windows 7 supervitaminado y mineralizado: me gusta

El nuevo sistema operativo de Microsoft ya ha llegado al usuario común y la verdad es que está funcionando mejor de lo que esperaba.

Y se cumple, nuevamente, la tónica de Microsoft de uno de error y uno de acierto, temática que viene sucediendo, a grandes rasgos, desde Windows 98. Si recordamos…

Windows 98 – acierto
Windows ME – error
Windows XP – acierto
Windows Vista – error
Windows 7 – acierto
Windows 8 – error
Windows 10 – a saber, pero pinta bien

Internet se ha llenado estos días con análisis profesionales de la nueva iteración de Windows, no obstante, yo quisiera aportar mis sensaciones como usuario “de a pie”.

Lo primero a remarcar, y lo que más valoro en el nuevo sistema es:

– todo lo que estaba en Windows 7 sigue estando y su modo de funcionamiento y configuración será similar
– todo el software habitual sigue funcionando sin problemas, incluso software antiguo que ya no se actualiza
– todo lo “extra” de Windows 10 se puede usar o deshabilitar
– incluye nuevas funcionalidades que potencian la usabilidad del sistema si las necesitas (como los escritorios virtuales, tan presentes en la trayectoria GNU/Linux)

INSTALACIÓN

Windows 10 se actualiza automáticamente mediante el programa Obtener Windows 10 que apareció en nuestros equipos Windows 7 en adelante hace uno o dos meses. Aún así, una vez actualizado, es posible crear un CD o USB de instalación y realizar la operación desde cero, y lo recomiendo. Necesitaremos el programa de Microsoft para bajar la ISO o crear el USB directamente, y un programa como ProduKey para obtener el número de serie que tenemos activado actualmente en nuestro ordenador, para introducir al comenzar una instalación limpia desde el CD o USB (de todos modos, si ya habíais actualizado y activado el producto, podéis simplemente omitir el serial durante la instalación, ya que Windows se activará automáticamente una vez iniciéis y conectéis a internet). La instalación limpia nos permite elegir ya desde el primer momento habilitar o deshabilitar opciones de privacidad y, por fin, un método rápido para crear, borrar y formatear particiones a tu antojo (la influencia de Ubuntu y compañía parece que da frutos). Os recomiendo no usar ninguna configuración por defecto, sino elegir vosotros mismos las opciones que os parezcan convenientes. Por defecto, todo es demasiado permisivo para mi gusto en cuanto a privacidad. También os recomiendo no activar el WiFi desde el programa de instalación, ya que, al activarlo una vez iniciado el sistema, nos pedirá confirmar o denegar detalles sobre su privacidad y funcionamiento.

INICIANDO

Windows 10 sorprende por lo rápido que se inicia. Una vez dentro del sistema, con un mínimo de conocimientos, disponemos del mítico regedit, el Panel de Control calcado de Windows 7, o un nuevo panel de configuración (al estilo táctil) donde podemos ponerlo todo a nuestro gusto de una forma clara y sencilla. Una vez habilitada la conexión a internet, se descargarán las primeras actualizaciones de seguridad y drivers. En mi caso, el controlador de Nvidia es la primera actualización fundamental que necesito, y aviso de que instalar directamente el controlador de Nvidia que se puede obtener de su página oficial me cascó el sistema, así que, al menos por ahora, mejor el que provee Windows Update.


Dentro del sistema hay programas que han cambiado y otros que permanecen. Y los tuyos propios, como siempre, se pueden aplicar como aplicaciones predeterminadas. Por ejemplo, se puede cambiar el Edge (nuevo navegador que reemplaza al clásico I.E., minimalista y preparado para el mundo táctil, pero que aún no va muy fino) por Firefox o Chrome sin problemas; el nuevo programa de música (que me parece bastante pobre y confuso) por el tradicional Windows Media Player o Winamp (¿alguien sigue usando este último?). Estoy bastante descontento con los nuevos programas de música o fotos que vienen por defecto, pero lo bueno es eso, que se pueden cambiar por otros.

Windows 10 apuesta por la integración de servicios mediante tu identificador de cuenta de Microsoft. Así, si lo deseas, te conecta a la tienda de aplicaciones, al correo, al OneDrive… Muy en la línea del mundo móvil. Lo mejor de todo, igual que antes, es que, si no quieres usar nada de esto ni usar el equipo basado en una de tus cuentas, no tienes por qué hacerlo. Puedes usar el equipo a la manera tradicional y pasar totalmente de temas como la tienda de aplicaciones. El menú inicio incorpora baldosas al estilo Windows Phone o Metro, pero en esta ocasión te puedes deshacer de ellas. Lo único que no me gusta es que el buscador del menú inicio (Cortana se puede deshabilitar por completo), no recuerda ni prioriza las aplicaciones que usas o buscas normalmente. Es decir, da igual que use Firefox de manera habitual: el buscador siempre me ofrece cuando comienzo a buscar por f… FL Studio o por la m… Mapas. Además, aleatoriamente, en uno de cada X inicios, el buscador se queda pillado y no busca nada.


En cuanto al menú inicio, el primer día de uso sufrió cuelgues y/o fallos en ambos equipos de casa (en una ocasión tuve que reiniciar el portátil con el mítico Ctrl-Alt-Sup porque no se abría el menú de apagar y en otra tuve que apagar el equipo a machete). Con el rodaje, sin embargo, no me está dando ningún problema ni en el portátil ni en el sobremesa.

Hay quien aconseja esperar un poco para instalarlo y dejar que los “early adopters” vayan descubriendo los fallos iniciales (pequeñas tonterías, que las hay), sin embargo, yo creo que, a poco que controles de sistemas operativos, Windows 10 ofrece ya mismo un sistema estable, usable y familiar.


Estuvimos en la BTT Monte Aloia 2014

El pasado domingo, 11 de mayo, asistimos a la XII BTT Monte Aloia, la marcha más urbana a la que he asistido.

Dos arranques dieron la salida de esta marcha: un arranque inicial desde el complejo deportivo Macoca, que llevaría a los participantes en descenso por carretera hasta un segundo emplazamiento donde los recibiría un grupo de gaiteros. Una vez allí, tras escuchar la sonata durante unos 5 ó 10 minutos, se daría el arranque oficial de esta XII BTT.

Se comenzó descendiendo hasta Tui, donde se hizo un tramo urbano en el que entra en juego el famoso descenso de escaleras que, año tras año, acompaña a esta marcha. Luego se abandona la ciudad y se entran en los primeros kilómetros de montaña; unos senderos muy chulos pero que tuvieron bastantes cuellos de botella, pues la marcha hace los primeros 17 kilómetros prácticamente en llano y esto ayuda a que no se disperse bien el pelotón inicial. Una vez terminados estos primeros kilómetros, llegaría el primer avituallamiento líquido-sólido.

La segunda etapa puso a prueba las fuerzas de los ciclistas. Una pista larga, dura, más bien aburrida, interminable para algunos, llevaría a los participantes a lo alto del monte Aloia. Los menos acostumbrados a este tipo de subidas fueron “cayendo”, y terminaron subiendo en caminata, yo diría que demasiada gente caminaba en los últimos kilómetros de la cuesta, que, además, se tornaba en terreno pedregoso con mayor dificultad a la hora de hacer subir la bicicleta. En mi caso, a duras penas di hecho la subida completa, pero, eso sí, fue una subida aburrida, demasiada pista, demasiado camino ancho sin alicientes más que el de ver como dejabas atrás a los caminantes, o el propio aliciente de conseguir llegar a la cima pedaleando.

Pero todo se termina, y la cuesta terminó, llegando a la cima del Aloia, donde nos esperaba una botella de agua y los últimos kilómetros, ya más entretenidos y técnicos, sólo que muchos no los disfrutaron en su pleno esplendor debido al cansancio y desgaste de fuerzas que se habían producido durante la subida. Así, quedaba realizar unos kilómetros más por la cima del Aloia, con unos cuantos caminos y senderos más visuales, diferentes y más técnicos, antes de llegar el momento del gran descenso, con tres trialeras (con alternativa, como siempre) que nos llevarían de vuelta al punto de partida. A dos trialeras compactas y técnicas acompañó una tercera de tierra batida y bastante desnivel; muy chulas las trialeras, pero en comparación con lo que había supuesto la subida, supieron a muy poco.

Y al final de los casi 45 km que marcó mi GPS, se regresó a la Macoca, donde esperaban duchas, bebidas, comida y el regalo de una foto impresa que había sido tomada durante la ruta, eso sí, para quien tuviera la paciencia de esperar la larga cola que había.

Agradecer a la organización la realización de esta marcha, así como las fotos y vídeos que ahora nos brindan para el recuerdo.

Estuvimos en la BTT Faro de Budiño 2014

Este domingo, 13 de abril, estuvimos en la XIII BTT Faro de Budiño, en lo que, para mí, ha sido una de las mejores rutas BTT a las que hemos asistido.

La mañana arrancaba soleada pero fresca, en su punto perfecto para arrancar con la ropa de verano pero con un toque de frío que se tornaría en una temperatura muy agradable para aguantar la subida sin agobios. La recogida de dorsales se efectuó en una zona amplia, sin complicaciones ni atascos, y nos invitaron a chocolate caliente y rosca antes de salir.

Ya en ruta, esta arrancó por pista amplia largo rato, lo que ayudó a esparcir el pelotón inicial de cara a que no se formasen grandes atascos en los venideros senderos estrechos. La verdad es que la ruta comenzó un poco sosa por esta causa, pero esto se iba a arreglar más adelante, resultando en unos de los 35 km más entretenidos que hemos visto en una marcha organizada.

Poco a poco llegamos a la primera trialera, con alternativa para los más noveles; una trialera rápida con sus escalones técnicos, como no se acostumbran a ver en las marchas organizadas, y que hizo las delicias de un servidor. Ésta fue la primera de otras dos trialeras, a cual más larga y complicada, aunque también hubo diversas bajadas rápidas por caminos más sencillos, pero también muy entretenidas. La única pega de las dos últimas trialeras es que no aparecía marcada alternativa y se metió todo el mundo por ellas. Los que íbamos en cabeza no encontramos atasco y las disfrutamos a lo grande, pero los compañeros que se quedaron rezagados me han comentado que se encontraron bastante atasco en estas bajadas. Una pena, porque, sobre todo la última, fue una bajada con bastante inclinación, sendero estrecho y bastante técnico, y no se puede disfrutar ni pasar con seguridad si te encuentras atasco.

Tras la primera trialera fueron llegando los senderos estrechos, geniales pasos por los que circular, y que ponían la guinda subiendo a lo buenas que fueron las bajadas.

En cuanto al come-come, un primer avituallamiento bastante temprano nos acercó fruta, bollos, agua e isotónicas, pero nos aguardaba la sorpresa de un segundo avituallamiento líquido en una zona imprevista que dio la vida a gran parte del personal que ya iba llegando al tope de sus fuerzas tras tanto sube y baja.

Ya a la llegada, hubo comida para los que así lo hubiesen solicitado en la inscripción, tanto para los participantes de la BTT como en la caminata.

La Asociación Deportiva A FORNA pone ahora a nuestra disposición tanto el track de la marcha como las diversas fotos que han tomado los voluntarios en diversos puntos de la misma. Desde aquí, les agradecemos su esfuerzo y su buen resultado, y marcamos la BTT Faro de Budiño como una de las imprescindibles marchas BTT dentro de la zona de Pontevedra.

Rock Shox Reverb 125 mm: aprobada

Tras la instalación de la Rock Shox Reverb, he salido a probarla en ruta, así que toca ahora darle su nota.

En realidad no hay mucho que contar, y eso es lo bueno, porque la Reverb se ha comportado justo y como esperaba que lo hiciese. Esta tija ha aguantado las subidas bacheadas sin bajarse ni un mínimo, mientras que el accionamiento de su mando remoto permite su bajada de una forma suave, sin tener que hacer fuerza extra para conseguirlo; la velocidad de subida es regulable.

El mando remoto en una tija telescópica, tal y como se preveía, es una delicia, aunque creo que en el caso de la Reverb es un aspecto que se puede mejorar.

En cuanto a los 125 mm, lo mejor para el all mountain. Si ya los 110 mm de la Da Bomb Cannon iban bien para bajar con seguridad, podéis estar seguros de que los 125 mm de la Reverb son más que suficientes para afrontar cualquier bajada con garantías.

100% recomendada; si estáis en la coyuntura de haceros con una tija telescópica, vale la pena ahorrar un poco más y hacerse con una de estas.

DayoScript

En YouTube podemos encontrar muchos canales personales y profesionales sobre videojuegos, pero ninguno atrae ni interesa más que puntualmente a un, ya ex desde hace mucho tiempo, jugador como yo. Casi ninguno.

DayoScript es el canal de YouTube de Dayo, un chaval que elabora PostScript, una serie de vídeos muy personales de análisis y opinión sobre videojuegos y la industria de éstos. PostScript presenta unos análisis extremadamente críticos, pero, también, entretenidos, incluso sin necesidad de tener especial interés en los entresijos del mundo de los videojuegos.

Los vídeos de Dayo están muy trabajados; más allá de mostrar un simple vídeo in-game y comentarlo, incluye en ocasiones actuación propia y de amigos suyos, supongo, una amplia contextualización para apoyar sus opiniones, dibujos propios, muchas horas de edición detrás de cada trabajo y un toque de humor único.

En mi caso, PostScript ha hecho algo más que entretenerme o transmitirme conocimientos: me ha devuelto las ganas de ponerme ante un buen juego y exprimirlo de principio a fin. Así es; aprovechando que rompí la escápula (palabra que le mola a los médicos para llamar al omóplato) tras una contundente caída de bici, y que tengo que pasar muchos días y horas parado sin nada que poder hacer salvo estar sentado, aproveché para ver de qué iba eso de Steam, y, aprovechando las ofertas del fin de semana del black friday y ciber monday, me pillé unos cuantos juegos tirados de precio. Y así, me he pasado el último Tomb Raider y el Anniversary, BioShock Infinite, he probado el Portal y ahora estoy con el Half-Life 2, que me mola como el primero (que fuera uno de los únicos juegos que consiguió engancharme para pasármelo enterito) y que considero que está mejor que los dos más novedosos mencionados ahí atrás (y no estoy hablando del impecable Anniversary).

Volviendo al tema, si tenéis un mínimo interés por los videojuegos, os animo a echar un vistazo a cualquiera de los vídeos de Dayo.

Tijas telescópicas, el siguiente paso para el endurero

ACTUALIZADA (27/01/14)

Hace tiempo que las tijas telescópicas están ahí para facilitar la vida y el rodaje a los montañeros de espíritu altamente endurero, y, aunque el precio aún sigue siendo bastante alto, es un elemento cada vez más deseable.

Hasta el día de hoy, estos elementos no tenían demasiado interés para mí; cuando hay que bajar el sillín, se para un momento la marcha, se toma un respiro, se baja la tija con el cierre rápido y adelante.

Sin embargo, cuando uno va a marchas beteteras con continuos sube-baja terreno, o cuando uno rueda con gente que usa este tipo de tijas, tener que parar y perder el ritmo o la posición se convierte en un auténtico fastidio. Me ha llamado la atención la cantidad de aficionados a las marchas BTT que ya disponen de una tija telescópica.

No es oro todo lo que reluce: tenemos a nuestra disposición una amplia gama de tijas automáticas; las hay de fijación hidráulica y mecánica, diversos recorridos, con mando remoto o palanca directa en la tija. Hay “gangas”, pero no hay que dejarse llevar: la mayoría de las tijas demasiado baratas (y no tan baratas) ceden más o menos recorrido con el peso. Además, hay que recordar que requieren un mantenimiento adecuado cada cierto tiempo (cambio de aceite, retenes…) como si de una horquilla se tratase; de no hacerlo, perderán capacidad de fijación y aparecerán holguras. Las tijas más interesantes son las que ofrecen zero offset, es decir, cero hundimiento; ahí encontramos la famosa Rock Shox Reverb, aunque hay otras.

Hay dos apectos, que pueden afectar a nuestra salud, a tener en cuenta cuando nos compramos una tija telescópica. El primero es si el sillín sube directo o con retraso. Debemos coger una tija que lleve el sillín en la misma posición de nuestra tija actual. Si tenemos una tija con el asiento sin retraso y pillamos una que retrasa el sillín, ese centímetro lo sufrirán nuestras rodillas y comodidad más de lo que pensamos. El segundo es el offset. Si pillamos una tija que cede al peso, aunque sólo sea 1 ó 1/2 cm por salida, ese centímetro nos molerá las rodillas después de una vuelta medio-larga, por lo que en este caso debemos prestarle atención y revisar la posición cada cierto tiempo durante la salida. Es decir, si sabemos que nuestra tija va cediendo medio centímetro cada 10 o 15 minutos, debemos tomarnos el tiempo de pulsar el botón o la palanca y recolocarla, o será peor para nosotros.

Os dejo con un enlace interesante sobre este tipo de tijas y más o menos los modelos disponibles a día de hoy.

Mi primera experiencia con una tija automática fue (y sigue siendo) la Da Bomb Cannon de 110 mm sin mando remoto. El resultado obtenido fue el siguiente:

– Tenía dudas sobre si el recorrido de 110 mm era suficiente a la hora de afrontar una trialera (muchas tijas automáticas ofrecen 125 mm, para las bajadas más técnicas, y mi tija normal bajaba 140 mm). En este punto, comprobé que 110 mm son suficientes para proporcionarnos seguridad en las bajadas, sin echar de menos los 30mm extra que llevaba antes.

– El mando remoto en el manillar es lo mejor que hay, y lo echaremos en falta si no lo tenemos, aún sin nunca haber usado uno. Aún así, llaneando es posible subir y bajar esta tija sin bajarse de la bici; no así en cuestas o bajadas, donde, aún siendo éstas llanas, esa tarea se vuelve casi imposible.

– Es una tija con retraso de sillín, punto que hay que tener en cuenta.

– Es una tija hidráulica y la presión se ajusta con un bombín de alta presión según el peso del ciclista. Aún así, y con la presión cercana al máximo (para mucho más peso que el mío), la tija sufre de hundimiento involuntario al circular sobre terreno bacheado, así que es necesario prestarle atención durante la ruta y devolverla a su posición correcta cada cierto tiempo.

Una vez probada una tija telescópica, es difícil volver a montar en bici ella. Y es que te acostumbras a bajar el sillín en cualquier bajada, más allá de las trialeras más complicadas; incluso bajando una pendiente pronunciada de carretera, aprecias la seguridad que da bajar en una posición retrasada, y también a la hora de tomar las curvas, con un manejo más fluido de la bicicleta y la obtención de una posición más aplomada sin la atadura del sillín en medio.


Estuvimos en la marcha BTT Raíña Aragonta 2013

Cada vez disfruto más con las marchas que organizan los diversos clubes ciclistas del panorama gallego, por su buena organización y elección de ruta, tanto subiendo como bajando.

En esta ocasión nos fuimos hasta Salceda de Caselas, lugar desde el cual el club ciclista Aragonta dio pistoletazo de salida de un recorrido que tocaría Porriño, Salvaterra y Ponteareas.

Aparentemente, se trataba de una “marcha más”, con 35 kilómetros de dificultad media-alta. La salida no fue puntual, como sería deseable en una mañana algo fría y como ocurre en otras marchas, y se demoró cerca de 15 minutos, pero bueno, lo pasamos por alto. A cambio, invitaron a chocolate caliente antes de salir, primer detalle del evento, y no sería el último.

El recorrido comenzó un poco pobre visualmente, pero los senderos chulos fueron apareciendo poco a poco y terminaron siendo la constante de la marcha. El ascenso fue duro; si bien la ascensión total no pasaba demasiado de los 300 metros, las pendientes constantes fueron más empinadas de lo habitual, y en cuanto se subía un poco, se bajaba y había que volver a subir, y otra vez pendiente y más pendiente. Diré que aguanté la subida en el grupo de cabeza, pero también que mantenerse ahí sin bajarse de la bici fue todo un reto, sólo apto para gente que entrena bien cada semana. Mis dos compañeros enseguida se quedaron atrasados, pues al llevar una temporada de poca bici (es lo que tiene tener peques), no les daba el cuerpo para aguantar tanta subida a buen ritmo sin descanso.

Tras las subidas, llegaron las bajadas, con las deseadas trialeras por las que hemos luchado durante la subida esperándonos. Nos hemos encontrado con trialeras aptas para “todos públicos”; trialeras serpenteantes y con terreno batido, pero sencillas, sin escalones ni demasiada complicación más que mantener el equilibrio y estar acostumbrado a bajar con puntos de gran verticalidad. La única dificultad vendría dada por esa gente que se niega a parar unos segundos para bajar el sillín para poder así sortear y disfrutar plenamente de una trialera. Para el resto, pan comido.

Dos habituallamientos líquido-sólido nos dieron la vida para aguantar tanta subida, más una tercera bebida (y callos) al finalizar la marcha, donde nos esperaba la segunda sorpresa del evento: regalo a cada participante de una fotografía tamaño folio, de gran calidad, entregada en sobre; una fotografía tomada durante la marcha, a cada cual la suya. Imagino que no debió ser nada fácil el tomar las fotos durante la marcha y organizarse para imprimirlas, numerarlas y tenerlas disponibles para cada participante justo al llegar a la meta. Todo un detallazo.

Tenéis aquí la crónica de la marcha contada por los propios organizadores. Por mi parte, como siempre, mis felicitaciones por la estupenda organización y elección del camino y animarles a que sigan repitiendo año tras año esta marcha que ya va siendo toda una veterana.

Y, para terminar, un par de vídeos. En el primero, fijaos cuanta gente subiendo “a patas”, y en el segundo, el resumen de la marcha.