FL Studio 9.0.3

Hace unos días, el 30 de noviembre, Image Line lanzó la última revisión de la nueva versión del FL Studio, la 9.0.3.

Lista para descarga, los cambios y correcciones son más que interesantes, y la actualización totalmente recomendada.

Entre otras cosas de mayor interés, el plugin Sakura viene integrado en la instalación por defecto y se ha cambiado la estética de los deslizadores. De mayor interés es que parece haber aumentado la velocidad de carga de las pistas y mejorado el funcionamiento general, como cabe esperar de una actualización de este tipo.

David Guetta, sigue así

Hoy en día hay servicios de sobra para que un autor pueda mostrar su música al mundo, pero no muchos los usan, y otros incluso luchan contra ellos.

Es por eso que creo que el autor de música electrónica David Guetta bien se merece un post de agradecimiento. Una, por su buen gusto y buen hacer musical, y dos, por su canal en YouTube, en el que va colgando los videoclips de sus nuevos lanzamientos, los “making off”, algunos vídeos de directos y alguna que otra cosilla relacionada. Sí bueno, tal vez no sea él mismo quien mantiene el canal, pero tanto él como su equipo así lo disponen, lo que al cuento viene siendo lo mismo.

Así que, simplemente gracias y a seguir así, y a ver si se va apuntando más gente a esta filosofía, que sólo beneficia al autor.

“Luna nueva”, la peli: mejoró, pero no lo suficiente

Para comentar la nueva película basada en la novela de Stephenie Meyer, no tengo más que recuperar mi opinión sobre la primera parte, Crepúsculo, y añadir un par de cosas a continuación. Y es que esta película es un ejemplo perfecto de cómo la fama de un libro puede hacer que se colapsen las salas de cine con algo que no vale tanto la pena.

Con algo de esperanza fui al cine a ver Luna nueva, pues con el cambio de director podía ser que se hubiese hecho algo decente en esta ocasión. Ciertamente, ha habido cambios, muy sustanciales en algunas partes, pero insuficientes para pasar con buena nota.

Los puntos a favor del nuevo filme van mayormente encaminados a los efectos especiales, donde el salto ha sido cualitativo (aunque no se mantiene un nivel constante ni coherente en cuanto a las habilidades de los vampiros). La animación de los licántropos es la única que merece un notable, y digna de ver.

Otros puntos a favor son la actuación de Taylor Lautner (Jacob), y todo el espacio de película en el que aparece. Creo que la actuación de Kristen Stewart (Bella) ha mejorado desde Crepúsculo. La banda sonora acompaña mejor.

En los puntos negativos tenemos lo mismo de la primera parte, con demasiadas escenas algo atropelladas y con poca explicación para los que no han leído el libro. Una simple voz en off explicativa de Bella habría dado mucha más riqueza a la cinta. Todo el rato en que está en escena Robert Pattinson (Edward) es lo más aburrido que se puede pensar. Serán pareja en la realidad, pero entre Bella y Edward no se aprecia amor alguno; es una relación totalmente fría. De nuevo, la escena en que se salva Pattinson es la lucha contra los Vulturis, porque los efectos especiales han mejorado un poco y ahora la ferocidad de los vampiros da algo menos risa que en Crepúsculo.

En definita, creo que vuelve a ser una película mayormente pensada para fanes del libro, que en esta ocasión está un poco mejor lograda, aunque los que no conocen la saga también tendrán algún aliciente para verla, en cuanto a efectos especiales. Toda la parte que tiene que ver con los licántropos está aprobada: hacen un buen papel tanto actores como efectos especiales; también aprueban los nuevos vampiros Vulturis. En cambio, toda la parte que tiene que ver con los Cullen creo que está un poco floja. No sé por qué, pero no dan sensación de “ser diferentes”. En cuanto a Edward con Bella, no dan sensación de un impresionante amor; ni siquiera dan sensación de amor. Entiendo que no se pueden comportar como una pareja normal, pero algo de diálogo bien colocado habría ayudado a dar esa sensación, igual que lo consigue el libro.

Al igual que en la anterior ocasión, me gustaría conocer la opinión de quien haya visto la peli sin haber leído el libro.

Flash Player 10 en Ubuntu 64 bits

Son muchos los usuarios que se están pasando a los sistemas operativos de 64 bits, sistemas recomendables, sobre todo, para los poseedores de equipos modernos con gran cantidad de memoria RAM.

Pese a que la mayor parte de las barreras ya han sido superadas y a día de hoy no notamos diferencias al uso entre la versión del sistema en 32 o 64 bits (salvo un completo aprovechamiento de memoria y mejor trabajo con archivos muy grandes), aún queda algún cabo algo suelto. Es el caso del reproductor imprescindible para la mayoría de usuarios, Flash Player, que además con la versión 10 ha dado un salto cualitativo en cuanto a rendimiento se refiere.

En el caso que nos ocupa, Ubuntu de 64 bits, en principio los repositorios nos ofrecen una instalación de Flash Player de 32 bits, que no termina de funcionar correctamente bajo Firefox, por ejemplo.

La solución es la siguiente. Vamos al gestor de paquetes del sistema operativo y seleccionamos para desinstalar la versión actual que tengamos del Flash Player. Hecho esto, vamos a esta dirección de Adobe Labs y nos bajamos la versión de 64 bits de Flash Player que están preparando, y, aunque aún se encuentra en fase alpha, funciona mejor que la versión de 32 bits que tenemos puesta (por supuesto, cada uno sopesará si le convence o no instalarse una versión alpha).

Una vez tenemos el archivo, lo descomprimimos y nos encontraremos con uno llamado “libflashplayer.so”. Este archivo tenemos que copiarlo, con derechos de administrador, dentro del directorio
/usr/lib/firefox-3.5.5/plugins
(el nombre variará si ya tenemos una nueva versión de Firefox, sin embargo no hemos de reinstalarlo cuando se actualice el navegador).

Con este sencillo paso, ya tendremos activado Flash Player de 64 bits y solventados los problemas que nos causaba la versión de 32 bits.

The Box: tensa pero aburrida

La elección de cine para este fin de semana estuvo entre Julie & Julia y The Box. Al final, optamos por la última, una película de la que no ha habido demasiada publicidad y que se estrenó en sala pequeña, aunque no por eso había de ser mala.

La idea principal de la que sí había oído hablar y con la que se publicita es la de que una persona ofrece a otra una caja. Si acepta lo que le ofrece la caja, gana un millón de dólares, pero alguien que no conoce morirá por ello. Un planteamiento extraño ya de por sí, pero muy lejos de dar la oportunidad de llegar a adivinar por qué camino van a ir los tiros de esta película.

Y los tiros van por una senda igualmente extraña, dignos de estudio por Iker Jiménez (y, con esto, ya digo mucho). Desde luego, nada de lo que yo podía haber imaginado.

El desarrollo de la película es lento. En unas cuantas ocasiones parece que ya está todo más o menos terminado, pero ocurre un nuevo giro de acontecimientos y nada, que aún tiene cuerda para rato, más del deseable. Consigue, eso sí, meter al espectador en un clima de tensión, palpable en la sala, aunque se alarga demasiado sin dar un respiro. Y no creas que lo bueno viene al final…

Total, que estamos ante un film diferente de lo habitual, bien interpretado en general y con una historia extraña y oscura, pero que se alarga demasiado y, seguramente, aburrirá en más de una ocasión. Si dudas entre dos películas y la otra te parece que te va a gustar más, seguramente sea cierto.

Como dirían por ahí, esta es una película que se ve mejor en el ordenador o en la tele a un precio más barato que pagando en el cine.

Ubuntu 9.10: aprobado (solucionado problema con la grabación de CDs)

En el anterior post comentaba que el nuevo Ubuntu 9.10 no aprobaba para ser instalado definitivamente en mi equipo, y decía por qué.

Volví al 9.04, un poco descontento por el extraño suceso con los CDs, así que lo volví a intentar hoy, pero con la versión de 64 bits (primera vez que yo hago uso de una de estas).

Bien, mi mayor problema, el fallo con los CDs, se mantenía, pero descubrí cómo resolverlo (lo cuento más abajo), con lo cual, al final Ubuntu 9.10 recibe un aprobado por mi parte. Además, no sé si es cosa de los 64 bits o simplemente del nuevo sistema, o del uso de ext4, pero la copia de archivos, incluso entre particiones de diferente sistema de archivos, da la impresión de realizarse más rápido (según información de Nautilus, hay un aumento de velocidad de entre el 30 y el 50%).

En mi primera incursión en los 64 bits compruebo que todo funciona a la perfección, con lo cual, creo que ha llegado la hora de dejar atrás los 32 bits.

En cuanto al problema con los CDs comentado, parece ser que todo se debe a grabar los discos usando Brasero. La nueva versión parece no llevarse bien con mi sistema, y eso dejaba los discos “tocados”, por lo visto. Lo que hice fue instalar K3B y, a partir de ahí, todo fue como la seda.

Por cierto, que hacía mucho tiempo que no usaba K3B, y la nueva versión, basada en QT4, luce espléndida y funciona estupendamente.

Ubuntu 9.10: estaba casi aprobado cuando…

Llegó el nuevo y esperado Ubuntu 9.10, y tocó instalarlo y probarlo.

La primera impresión que tuve fue la de que estaba un poco descuidado. Al iniciar el sistema, el logo blanco de Ubuntu a veces presenta trozos del logo fuera de sitio. Al reiniciar desde el Live CD, la pantalla se queda negra en el último paso. Uno no sabe qué ocurre; sólo conociendo el sistema uno se imagina que está diciendo “pulse cualquier tecla para reiniciar ahora”. Errores sin importancia, pero parece que no se ha prestado mucha atención. Dentro del sistema, se aprecia que faltan iconos del menú (cosa que no ocurría en las versiones previas de desarrollo); ningún ítem del menú “Sistema” tiene los iconos y faltan un par de iconos más dentro del menú “Lugares”. Esto no es nada grave, tampoco, pero sí demuestra falta de cuidado en la estética, y eso siempre debería estar cuidado. Igualmente descuidado, el Firefox 3.5 no responde a la política de configuración visual de suavizado de tipografías de Gnome, y hay que solucionarlo a mano.

Nada de lo anterior es un problema grave, así que continúo la prueba del sistema. Las cosas parecen funcionar bien (una vez que la instalación de los drivers de NVIDIA se realiza con éxito, cosa que ocurre al segundo intento). Software actualizado, un par de cosas cambiadas de sitio y… se ha eliminado la opción de configurar la ventana de entrada del sistema, y, con ello, la posibilidad de eliminar de manera sencilla el sonido de entrada o cambiar el tema GDM. De nuevo, habrá que hacer estas cosas a mano, si se quieren configurar de forma distinta.

Pero el nuevo software funciona bien y los cambios una vez en el sistema son para mejor (casi todos). Con el nuevo “Centro de Software de Ubuntu”, ahora se puede dejar instalando un nuevo programa y seguir buscando para instalar o desinstalar otro, así como ofrece una vista en miniatura de las aplicaciones que elegimos. Por contra, no permite que veamos qué tareas se están realizando, elegir varias aplicaciones rápidamente para instalar a la vez ni saber cuanto tiempo estimado queda para completar la tarea.

Los efectos por defecto del Compiz Fusion me parecen mejor pensados. Como curiosidad, han hecho un fundido en la carga del escritorio desde la ventana de login, que evita un cambio brusco, aunque no siempre funciona correctamente.

Todo iba bien hasta aquí. Entonces se me ocurrió usar y grabar un CD. Por alguna razón, bajo el nuevo Ubuntu algunos CDs me funcionan mal, bajan la velocidad de lectura de forma que leer un disco completo puede llevar más de un cuarto de hora. He hecho pruebas para cerciorarme que no es problema de la unidad; bajo Windows o bajo Ubuntu 9.04, el mismo CD regrabable no me da problemas ni para leer ni para grabar. En cambio, leer el disco le cuesta a Ubuntu 9.10. Me ocurre un error muy curioso con esto. Si grabo el Live CD de Ubuntu 9.10 desde Ubuntu 9.04, éste me arranca y funciona bien, pero si lo grabo desde el propio Ubuntu 9.10, luego el CD funciona mal. Como este sí que es un problema que yo califico “grave”, al final me volví al 9.04, en espera de que dentro de seis meses se arregle este detalle.

De todos modos, yo creo que este problema con los CDs no es general, por lo que, exceptuando esto, el sistema recibiría una buena nota por mi parte, aunque creo que deberían haber cuidado un poco más la presentación estética del producto.

[Artículo actualizado] Al final, descubrí cómo subsanar el error con la grabación de CDs, con lo que la nueva versión de Ubuntu queda aprobada.

Desactivar antialiasing en Firefox 3.5 bajo Ubuntu 9.10

Llegó el nuevo Ubuntu 9.10, y con él algún problema menor que solucionar.

El suavizado de fuentes parece ser una opción de preferencia mayoritaria. No obstante, tanto para mí como para muchos, el suavizado de fuentes es una cosa odiosa, que nos emborrona las letras más que aclararlas.

El nuevo Firefox 3.5 parece hacer caso omiso a la configuración de aspecto de tipografías de Gnome. Por tanto, aunque las pongamos en monocromo y todo el sistema cambie su aspecto, este programa no lo aplica.

Tuve que buscar durante un par de días la solución. Al final la encontré por mí mismo, pero gracias a las indicaciones de este foro. Es algo sencillo de conseguir. Vamos a /home/NUESTRACARPETA (¿hay que decir que NUESTRACARPETA es la que corresponda a nuestro nombre de usuario?) y, ya mismo desde el editor Gedit o desde el administrador de archivos Nautilus (o desde el Terminal), creamos un fichero oculto (el nombre comienza por punto en los ocultos) que se llame .fonts.conf. A continuación, lo editamos y copiamos este sencillo texto dentro:

<?xml version="1.0"?>
<!DOCTYPE fontconfig SYSTEM "fonts.dtd">
<fontconfig>

 <match target="font">
 <edit name="antialias" mode="assign"><bool>false</bool></edit>
 </match>

</fontconfig>

Listo. La próxima vez que iniciemos Firefox 3.5 aparecerá con las letras en monocromo, o lo que es lo mismo, sin suavizado. Si queremos dejarlo todo como al principio, borramos el archivo.

De hecho, Firefox 3.5 no aplica ningún tipo de cambio visual que configuremos en las tipografías de Gnome, ni siquera cambiando el tipo de antialiasing. El archivo .fonts.conf ofrece más potencial que el aquí expuesto, pero eso ya no es el tema del post. Si queréis saber más opciones, acceder al foro anteriormente comentado o buscar “fonts.conf” en vuestro buscador de internet.

Pensamientos sobre los orígenes de la vida

Cuando era pequeño, me enseñaron religión, que el ser vivo provenía de un dios y esas cosas.

Cuando crecí, en la escuela me enseñaron que el orígen de la vida fue una chispa y un cúmulo de circunstancias, y de ahí surgió todo lo que hoy conocemos. Supuestamente, era una explicación científica.

Pero crecí más y topé con mis propias suposiciones y razonamientos.

En plena era informática y auge científico, desde luego la explicación escolar me parece todo menos científica (la otra, tal como la cuentan, también). ¿Una chispa que crea vida? ¡Amos, hombre, seamos serios!

La vida no parece ser algo… aleatorio, y menos cuanto más se estudia y más descubrimientos se hacen. El ser vivo más simple que nos podamos imaginar tiene las siguientes características: capacidad de autorreproducirse, por tanto tiene un ADN y unas funciones básicas, pero complejas, para poder sobrevivir hasta entonces, hasta que se reproduzca por primera vez. Porque, esa es otra, este primer ser vivo tuvo que mantenerse con vida lo suficiente como para llegar a clonarse. Y todo esto, estas funciones y esta complejidad, un ser que se autorreplica, ¿nos quieren hacer creer los científicos que surgieron por una chispa a partir de materia inanimada?

Pues mira, yo, desde luego, no sé la respuesta, pero esta que nos contaron me parece bastante pobre. ¿Tiene razón la religión? Tampoco lo creo, aunque tal vez una mezcla de ambas me parecería más probable. Científicamente, un “dios”, un ser que tal vez no podemos ni imaginar, pudo haber creado ciertas (o muchas) cosas (al igual que nosotros creamos ordenadores, con todo un mundo interior). ¿Y este ser creador de dónde salió?

Sinceramente, pensar en estas cosas (así como en dónde está el límite del universo y qué hay detrás), sólo me dan mareo y dolor de cabeza, y como no está a mi alcance conocer la solución, prefiero dedicarme a lo que interesa de verdad, a vivir esta vida en la que estamos y llevarlo lo mejor posible; disfrutar siempre que se pueda, procurar tener preocupaciones las mínimas y no hacer ni buscar problemas donde no los hay. A veces no cumplo ni con mis palabras; creo que debería leérmelas a mí mismo más a menudo…

El saludable ejercicio de la programación

Muchos usuarios amateurs a menudo se encuentran con que les gustaría aprender a programar pero piensan que para qué les va a servir, si hoy en día el software está tan evolucionado y hay tantos programas para cualquier tarea que por ellos mismos no creen que puedan hacer nada… De modo que al final desisten de su intento.

Hay muchos motivos por los que aprender a programar nunca está de más, sobre todo si os interesa hacerlo. A continuación os doy un motivo más para animaros a no desistir.

Ni Brain Training ni leches: la práctica de la programación es un auténtico estimulador cerebral. El aprendizaje y la aplicación de las artes de programar, con cualquier lenguaje, requiere realizar un montón de actividades altamente estimulantes para nuestro cerebro, que ayuda mucho a mantenerlo “despierto” y evitar que se “oxide”.

Por un lado, el aprendizaje de cosas nuevas siempre activa la mente. Además, en este caso, son bastante abstractas, con lo que la actividad para asentar los conocimientos y relacionarlos entre sí es ya de por sí alta. Por otro lado, enfrentarse a programar una aplicación real, supone enfrentarse a problemas y puzzles lógicos que habrá que solventar de la mejor manera que se nos ocurra, y siempre hay diferentes formas, a cada una mejor, de superar un problema. La imaginación ha de entrar en juego para dar con la mejor solución. También requiere ser ordenado y metódico, y llevar control de muchas cosas a la vez. Incluso la creatividad juega un papel muy importante, sobre todo en cuanto al aspecto visual que queremos dar a nuestra aplicación (de nuevo, el reto de conseguir obtener,  a base de líneas de código, la interfaz que tenemos en mente).

¿Crees que te gustaría aprender a programar? Pues no pienses en si te va a servir de algo o no, porque está claro que de algo sí te va a servir, y… ¡quién sabe cuánto!